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Hola soy Ryan

  • Ryan Wilcox
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Acerca de mí

Estoy casado y tengo dos hijas hermosas; soy pediatra, tengo un consultorio privado, y trabajo en una clínica y en un hospital donde ayudo a administrar el nivel II de una unidad de cuidados intensivos neonatal. Me gusta viajar con mi familia y me encanta leer y estudiar sobre otras culturas; me gusta mantenerme activo en las actividades al aire libre; una de mis actividades favoritas es correr por senderos montañosos.

Por qué soy mormón(a)

La enseñanza fundamental de la Iglesia es que las familias pueden estar juntas para siempre y vivir con nuestro Salvador Jesucristo. La base de todo lo que hacemos aquí en la tierra tiene como fin el que podamos tener una familia eterna. Soy mormón porque lo más grande que tengo en la vida son mi esposa y mis hijos, y si vivo una vida recta y sigo los principios que se enseñan en el Evangelio, puedo asegurar que podré estar con mi familia en la vida venidera, y no simplemente hasta que la muerte nos separe.

Historias personales

¿De qué manera pueden sus propios talentos y dones bendecir a otras personas?

Debido a mis aptitudes como pediatra e instructor en reanimación neonatal, he podido dar de mi tiempo y ayudar a otros doctores y enfermeras a utilizar esos mismos principios para salvar la vida de recién nacidos con problemas respiratorios. La Iglesia también dona equipo para todos los hospitales a fin de que se utilice para salvar a los recién nacidos. Un doctor de Brasil que trabaja en una zona rural sumamente pobre me contó después de asistir a uno de los cursos que brinda la Iglesia, que la semana antes de tomar dicho curso nació en la clínica de ellos un bebé con problemas respiratorios y que por no tener los medios para ayudarlo, lo vieron morir. No obstante, después de asistir al curso y recibir ahora el equipo médico que les suministró la iglesia mormona, nunca tendrán que ver a un bebé morir sin poder intervenir y prestarle ayuda. Mediante el uso de mis talentos he podido ayudar a salvar a recién nacidos por todo el mundo.

La manera en que vivo mi fe

A mi esposa y a mí se nos ha pedido ser misioneros humanitarios; viajamos a Brasil y a África donde enseñamos la reanimación neonatal a los doctores y a las enfermeras; donamos nuestro tiempo y dejamos a nuestros hijos en casa cuando viajamos a los diversos lugares para enseñar el cuidado de recién nacidos con problemas respiratorios. Nos ausentamos por un periodo de diez días, a pesar de que implica un gran sacrificio para nuestra familia; ha sido una gran satisfacción saber que estamos ayudando a salvar vidas.