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¿Por qué las mujeres de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no poseen el sacerdocio? ¿Cómo pueden ser líderes las mujeres de la Iglesia?

Respuesta oficial

Gordon B. Hinckley, quien fuera presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, dijo:

“Las mujeres no poseen el sacerdocio porque así lo ha dispuesto el Señor. Es parte de Su plan. Las mujeres ocupan un lugar prominente en esta Iglesia. Los hombres poseen los oficios del sacerdocio de la Iglesia. Pero las mujeres ocupan un lugar destacado en esta Iglesia. Ellas tienen su propia organización, a la cual dio comienzo en 1842 el profeta José Smith, llamada la Sociedad de Socorro, por motivo de que su primera finalidad fue suministrar ayuda a los necesitados. Ha crecido hasta llegar a ser, creo, la organización de mujeres más grande del mundo… Ellas tienen sus propios cargos de autoridad, su presidencia y su mesa directiva. Esa misma organización se extiende hasta las unidades más pequeñas de la Iglesia en todas partes del mundo…

“Los hombres poseen el sacerdocio, sí. Pero mi esposa es mi compañera. En esta Iglesia el hombre no camina ni delante de su esposa ni detrás de ella, sino al lado de ella. Son mutuamente iguales en esta vida en una gran empresa”.

  • mmm ok entendí muchas gracias Mostrar más

  • Es necesario que el Sacerdocio llegue a todos los hombres dignos de estos tiempos, es la autoridad de Dios sobre la tierra, nosotras somos hijas espirituales de Dios, sobre nosotras cae la bendicion de influir sobre nuestras familias. La Sociedad de Socorro nos ayuda a fortalecer nuestros hogares que son la base de nuestra sociedad. Mostrar más

  • las mujeres no poseen el sacerdocio por que ellas tienen el llamado de ser las esposas y las madres de sion.aunque pueden llegar a ser sacerdotisas si cumplen con el sempiterno convenio del matrimonio. Mostrar más

  • El sacerdocio es un poder que Dios dado a los hombres, sencillamente porque lo considero mas prudente. Sin embargo, las mujeres también nos beneficiamos del sacerdocio y tenemos la responsabilidad de engrandecerlo. Al final el hombre no es sin la mujer, ni la mujer sin el hombre. Es verdad que la mayoría de los lideres de la Iglesia son hombres, pero se que estos lideres no podrían realizar y trabajar en su llamamientos como lo hacen sin que sus esposas los estuvieran apoyando como lo hacen. Esto es algo que he visto con mi barrio y estaca, y no dudo que sea así en todas partes del mundo. Nosotras somos parte importante de la Iglesia, y aun que no poseemos el sacerdocio, tenemos un rol diferente e igual de grande al tener otras cualidades y virtudes que son especialmente para nosotras y que ellos no pueden poseer. Dentro de la iglesia tenemos una organizaciones especiales para mujeres como Sociedad de Socorro y Mujeres Jovenes, nosotras tenemos el liderazgo de estas organizaciones y en ellas tenemos llamamientos y deberes tal y como los hombres con sus llamamientos, simplemente que diferentes y enfocados en cosas distintas. Mostrar más

  • Las mujeres de la Iglesia no poseen el sacerdocio porque Dios nos ha dado un papel diferente en este vida. Es como los partes en un teatro, casi siempre hay un papel grande por un mujer y un por un hombre, y con estés papeles, el teatro puede salir bien cada vez. Pero si cambiamos estés dos papeles, el teatro va a ser muy diferente. Es como así, Dios nos dio un plan para este vida y para las eternidades y cada uno de nosotros tenemos un papel para hacer. Los mujeres y los hombres tiene papeles diferentes, pero no significa que estés papeles no son iguales en importancia. Las mujeres en la iglesia tiene un papel muy grande y trabajamos juntos con los hombres del sacerdocio para edificar el reino de dios y servir los demás. Las mujeres también tiene una organización propia que se llama la sociedad de socorro. En este organización, las mujeres de la iglesia servir en muchos posiciones de liderazgo. También hay mujeres en los autoridades generales de la iglesia de este organización y también podemos servir como maestros y en otros capacitaciones en la iglesia. Mostrar más

  • Las mujeres no poseemos el Sacerdocio por que Nuestro Padre Celestial lo dispuso asi, pero ocupamos un lugar importante dentro de la Iglesia, La organizacion de la Sociedad de Socorro es una organizacion de muejres y aprendemos a como tener una armonia en el hogar y en esta organizacion hay mujeres lideres que ayudan a otras Hermanas y tambien en la organizacion de la Iglesia. Cuando Jesucristo vino a la tierra le dio el Sacerdocio a sus apostoles y bajo esa misma oraganizacion que Él establecio asi mismo es la iglesia bajo el liderazgo de Hombres justos y dignos que tienen la autoridad del Sacerdocio. Mostrar más

  • Las mujeres no tienen el sacerdocio porque el hombre es la cabeza de la familia, la mujer siempre debe de estar tomada de la mano del esposo, y los hijos de la mano de la madre, el deber del padre es ser digno de estar siempre tomado de la mano del señor y poder llevar a toda su familia devuelta con el padre celestial. Mostrar más

  • Y adentro y afuera de la iglesia, las mujeres mormonas conducen todo el tiempo; la influencia de su dirección extiende por todas partes. Sheri L. Dew nos enseñó en le octubre de 2001: “Hermanas, algunos tratarán de convencerlas de que, por motivo de que no han sido ordenadas al sacerdocio, se les ha privado de algo. Están totalmente equivocados y no comprenden el Evangelio de Jesucristo. Las bendiciones del sacerdocio están a disposición de todo hombre y mujer dignos. Todos podemos recibir el Espíritu Santo, obtener revelación personal y ser investidos en el templo, del cual saldremos ‘armados’ con poder. El poder del sacerdocio sana, protege e inmuniza a todos los justos en contra de los poderes de las tinieblas. Y, lo que es más importante aún, la plenitud del sacerdocio comprendida en las ordenanzas más sublimes de la casa del Señor sólo las pueden recibir juntos un hombre y una mujer.” (Hijas en mi Reino (HEMR), pág. 142.) John A. Widtsoe nos enseñó que uno de los propósitos por los que el Señor organizó a las hermanas en un discipulado fue para proporcionar alivio que las elevara “de todo lo que obstaculice la alegría y el progreso de la mujer” (HEMR, pág. 28.) He aprendido por mi mismo que las mujeres que saben y viven el evangelio de Jesucristo entienden que “el sacerdocio no es propiedad de nadie y que no está incorporado en los que lo poseen; es un encargo sagrado que debe utilizarse para el beneficio de hombres, mujeres y niños por igual.” (HEMR, pág. 141.) Mostrar más

  • El papel de la mujer es completamente igual, no supeditado, al papel del sacerdocio para el hombre. Las mujeres son iguales al recibir todas las bendiciones del sacerdocio y tienen oportunidades de liderazgo dentro de la Iglesia, desde los niveles más elevados de las Autoridades Generales, hasta el nivel de los miembros de la congregación, funciones que complementan y obran conjuntamente con el papel del hombre. Las mujeres y el sacerdocio deben funcionar juntos, ya que uno es incapaz de realizar su función sin el otro. Al contemplar el sacerdocio, vemos que está diseñado como un poder oficiante de llaves y ordenanzas para bendecir a los demás, y nunca se ha de utilizar para el propio engrandecimiento, e incluso dentro del templo, las mujeres pueden oficiar en ciertas ordenanzas. Sin embargo, cuando se logra un entendimiento de la organización, de la estructura de la Iglesia, ni los hombres ni las mujeres pueden aspirar a ninguna posición de su propia voluntad. A una persona se le llama a desempeñar cierta asignación por un tiempo, pero no existe una estructura para ascender, por así decirlo. No hay discriminación sexual, un equilibrio perfecto, pero así como los hombres y las mujeres pueden tener dones similares, hay dones y atributos específicos que se conceden a las mujeres; pero si bien el sacerdocio se debe conferir al varón, la función de la mujer y todos sus dones y atributos se conceden a las mujeres debido a su propia naturaleza. Se dice que, por sus dones innatos, las mujeres se ocupan de los asuntos de los ángeles; también se alienta a las mujeres a continuar su educación formal y a mejorar sus aptitudes constantemente. Mostrar más

  • Una de las ideas falsas más grandes que la gente tiene en cuanto a nuestra Iglesia es que las mujeres son inferiores, débiles o dominadas. Me causa gracia cuando escucho esa creencia errónea y creo que deberían de pasar un día conmigo o mis amigas. Desde mi posición estratégica, las mujeres de la Iglesia son muy fuertes. Algunos se preguntan por qué, si ese es el caso, las mujeres no poseen el sacerdocio. El hecho de poseer el sacerdocio no equivale a liderazgo. He servido en cinco presidencias distintas a lo largo de mi vida y he tenido muchas oportunidades de ser líder. En realidad el liderazgo consiste en servir. Todos nos deberíamos esforzar por dar servicio y amor. El mundo adjudica cierto valor a las cosas que son más visibles o tienen más peso. El tener hijos con necesidades especiales me ha dado una perspectiva distinta al respecto. Mi hijo Ethan tiene parálisis cerebral. Su hermanita Jane le ha ayudado y apoyado a lo largo de los años. Cuando ella dio sus primeros pasos, él dio sus primeros pasos. Ella le enseña muchas cosas. Su función de brindar apoyo no tiene menos valor que el de la persona que recibe toda la atención. Ambos tienen igual valor y amor ante mis ojos. Al contrario, mis niños no son populares a la manera del mundo. Nunca adornarán la portada de una revista, pero su valor no es menor ni para mí ni para nuestro Padre Celestial. Sé que ellos tienen el mismo valor que cualquier persona bella o poderosa. En otras palabras, a veces adjudicamos valor y poder a ciertos roles solamente porque aparentan ser más importantes. He llegado a comprender que todos tenemos funciones y misiones en la vida que son valiosas, pero diferentes. Los hombres podrán administrar las acciones del sacerdocio, pero tanto mi esposo como yo somos iguales en las bendiciones del sacerdocio. El poder del Sacerdocio es el poder de Dios. A nosotros, como humanos, se nos da la oportunidad de participar de él. Los hombres y las mujeres tienen distintas funciones, pero ninguno es más importante que el otro. A menudo, en nuestro hogar he sido yo la que da comienzo a las bendiciones del sacerdocio. Muchas veces he orado en cuanto a un problema y he recibido la respuesta de pedir a mi esposo que nos dé una bendición. Esos momentos han sido poderosos porque he sabido que es la voluntad de Dios en nuestra familia. En una ocasión, Ethan tenía 3 años de edad. Tomaba 12 dosis de medicina al día y todavía tenía por lo menos 10 ataques al día. Fue una época difícil porque también había una recién nacida en casa. Oré y oré para pedir ayuda y la respuesta que recibí fue pedir a mi esposo que diera una bendición al niño. Antes de la bendición, ayunamos en familia por mucho tiempo. Cuando mi esposo y un amigo pusieron las manos sobre la cabeza de Ethan, mi esposo dijo que los ataques terminarían de inmediato. A partir de ese momento, ya no tuvo más ataques. No fue el poder de mi esposo. Él solamente fue un instrumento que sirvió de conducto, al igual que yo. Todos tuvimos distintas funciones, pero fue el poder de Dios y seguimos Su instrucción. Al tener la humildad de hacerlo, hemos visto milagros en nuestra vida. Mostrar más

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