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Hola soy Mike Turvey

  • Mike Turvey
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Acerca de mí

Mis maravillosos padres estuvieron casados 62 años hasta que mamá murió. Tengo 3 hermanas sensacionales, tengo sobrinos, una sobrina, sobrinas nietas y sobrinos nietos, he estado casado con Sarah por 21 años y soy padre de Dave, Zach, Warren, Jazzy y Ben. ¡Soy una persona honesta con los pies sobre la tierra del corazón de Wiltshire y en mis primeros años se me podía encontrar trepando árboles, y haciendo travesuras en general! También tuve un reparto de periódicos. Asistí a la escuela del pueblo, y luego a la escuela secundaria local “Modern Boys’ School” por 5 años, donde jugué en el equipo de fútbol, fui el campeón de 800 metros de la temporada y también jugué al rugby. Dejé la escuela a los 16 años para ser aprendiz de ingeniería mecánica. Aunque mi corazón no estaba realmente interesado en eso, persistí y “cumplí con mi meta”. Por ser un filósofo nato, me sentí desilusionado con el trabajo, la política, la religión y la vida en general, y medité seriamente sobre el propósito de la vida. Viajé un par de años haciendo dedo por EE.UU., África del Norte, Medio Oriente, Europa y Asia Menor, durmiendo a la intemperie bajo las estrellas, en busca de respuestas y consuelo para mi alma atormentada, tenía trabajos ocasionales para mantenerme. En verdad encontré a Jesucristo en Israel y comencé a buscar a Su Iglesia. Más adelante conocí dos jóvenes misioneros en mi ciudad quienes me enseñaron los principios del Evangelio. Simplemente, supe que era verdad. He ayudado a formar nuestra compañía de limpieza de alfombras, restauración luego de inundaciones y control de plagas, con Sarah, mi bella esposa. Realmente amo a mi Salvador, a mi esposa, a mis hijos y a mi familia.

Por qué soy mormón(a)

Si bien tuve el privilegio de haber nacido en una familia con padres buenos y cariñosos, algunas cosas me resultaron difíciles, tal vez haya sido debido a que tenía lo que ahora se conoce comúnmente como Déficit de atención, lo cual me llevó a cuestionar todo y a todos, y a perder el razonamiento, me basta decir que eso me causó bastantes problemas. Para escapar del aburrimiento y la frustración me sentí obligado a viajar a fin de alimentar a mi alma hambrienta y mi mente inquisitiva. En la pared de la fábrica, escribí con grasa negra: “¡DÉJENME SALIR DE AQUÍ!” poco antes de comenzar mis viajes a dedo en busca de un nuevo mundo, (algo así como en la película “HormigaZ”) Al fin era LIBRE, eso fue lo que pensé. Aunque hice muchos amigos de diferentes niveles sociales y sin duda, algunas experiencias muy audaces, positivas y negativas, mi alma aún sentía hambre. Años más tarde, me sentí agradecido al enterarme de que mi adorada madre miraba la luna todas las noches rogando al Padre Celestial que me enseñara, guardara, ayudara y guiara. Recordé muchas de las cosas buenas que mi papá trató de enseñarme (véase “Enós” en el Libro de Mormón). Mi búsqueda de la verdad estaba en marcha. Cuando trabajaba en Israel, me encontré sosteniendo una Biblia mirando al cielo, pidiendo a Dios que me ayudara en mi búsqueda de paz y alivio del tormento, y que, si había una verdad, que por favor Él me ayudara a encontrarla, eso si Él existía o le importaba lo suficiente. Testifico que en una fracción de segundo sentí como cada palabra de ese libro penetraba cada molécula de mi ser. ¿Cómo pudo suceder esto? ¿Y qué fue lo que sucedió? ¡Luego supe que fue la influencia del Espíritu Santo! Se me había otorgado un testimonio espiritual de Jesucristo. Me sentía emocionado, humilde, pero todavía confundido. ¿Y ahora qué? Era hora de seguir adelante... ¡rumbo a casa! Me aceptaron en mi antiguo trabajo: “¡DÉJENME SALIR DE AQUÍ”! todavía está en la pared. Después de orar sinceramente por perdón y guía, ese mismo día, comenzó a trabajar un miembro de la Iglesia en ese lugar, quien más adelante me presentó a los misioneros. ¡El mismo Espíritu Santo me testificó que José Smith fue un profeta de Dios! Le agradezco al Señor por todo. ¡Aprovecha el momento!

La manera en que vivo mi fe

Poco después de unirme a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días fui ordenado Presbítero, lo cual me dio la autoridad para participar en ciertas ordenanzas sagradas, tales como la bendición de la Santa Cena cada semana, que es el símbolo de la Última Cena de Jesucristo antes de Su sufrimiento y crucifixión, y también la autoridad para bautizar a nuevos miembros. Siempre he considerado esto como un privilegio maravilloso y humilde. Aunque nunca he ido a la universidad ni tengo un título en religión ni nunca he sido un experto en el estudio de la Biblia, he llegado a saber que mi vida tiene sentido y propósito inspirado por el hecho que el apóstol Pedro era un pescador cuando Jesús le dijo: “ven, sígueme”. Se nos llama a servir en varios llamamientos de la Iglesia por inspiración divina. Los llamamientos nos dan la oportunidad de crecer, aprender y amar a las personas a quienes servimos. Puesto que no hay clero remunerado en la Iglesia, a menudo requiere bastante sacrificio ya que la vida es muy ocupada. Pero cuando pongo la obra de Dios primero, parecería que tengo más tiempo para hacer otras cosas y las bendiciones son mayores que cualquier cosa que el dinero pueda comprar, desde mi punto de vista. Soy líder de los jóvenes en nuestra unidad local, enseño y ayudo a los muchachos de 12 a 18 años a desarrollar un carácter moral fuerte y fe en Dios, y a aprender a amar y a servir a los demás. Recibo mucha ayuda y apoyo de parte de mi asistente, Ieuan, quien sirvió una misión en Japón y estaba allí cuando ocurrió el terremoto y pudo ayudar. Él es una muy buena persona. Le enseña frases y cultura japonesa a mi hijo más pequeño, Ben. Le encanta ya que le interesan las caricaturas japonesas “manga”.Nuestro obispo es una maravilla. Adquirió una vieja motocicleta de tres ruedas de 175 cc que estamos arreglando. Jugamos mucho al fútbol americano y hacemos actividades como campamentos, alpinismo, canoa, tiro al blanco, comemos pizza, destrezas de supervivencia y jardinería para las personas mayores. ¡Nos encanta! Además se me ha asignado visitar 3 familias una vez al mes con otro hermano, le llevamos un mensaje mensual de amor y apoyo, y ayuda práctica cuando sea necesario. También he trabajado en muchos proyectos de caridad a través de los años. ¡Me encanta!