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Hola soy Michael

  • Michael Pye
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Acerca de mí

Me llamo Michael, soy osteópata en el Reino Unido. También doy clases de osteopatía en la universidad. En mi profesión me dedico a ayudar a personas que sufren de dolor físico. Los osteópatas utilizan las manos con suavidad para diagnosticar y tratar una gran variedad de problemas físicos. Para mí, siento que es un privilegio poder ayudar a las personas cuando, quizás, estén en el momento más vulnerable. Realmente disfruto mi trabajo. También soy esposo y padre de dos adolescentes. Me siento muy agradecido por mi familia, son mi más valioso tesoro.

Por qué soy mormón(a)

Supe de la Iglesia cuando dos representantes de ella tocaron a la puerta de mis padres y mi padre los invitó a pasar para escuchar su mensaje. A mis once años de edad me encantó escuchar a esos dos jóvenes estadounidenses. No tenía experiencia en religión y mi mente estaba despejada de cualquier idea preconcebida. Se me enseñó a orar y recibí el desafío de orar por mi cuenta para preguntar a Dios si lo que se me enseñaba era verdad. Recuerdo que me sentí un poco tonto al arrodillarme junto a la cama para orar por primera vez, pero aún recuerdo que “sentí” una respuesta casi de inmediato. Me sentí bien por dentro, me gustó ese sentimiento y creo que fue el principio de mi relación con Dios. Pedí que se me bautizara y nunca miré hacia atrás desde ese entonces. Todavía siento que Dios está cerca de mí y que cuida a mi familia. Siempre he sentido como que soy uno de los favoritos de Dios, pero creo que eso pasa con todos los que tratan de escucharlo. Mis creencias no están basadas en el razonamiento, tengo estudios científicos y conozco los argumentos de las voces modernas del razonamiento y la ciencia. No puedo probar la existencia de Dios, pero creo y tengo fe en que estoy en el camino correcto. Eso me brinda gran consuelo y fortaleza en mi vida, y siempre agradeceré a los dos jóvenes que llamaron a la puerta de mis padres hace más de treinta años.

La manera en que vivo mi fe

Participo de forma activa en mi Iglesia local y brindo servicio voluntario en el obispado con responsabilidad sobre los jóvenes. Dedico una noche a la semana para nuestros jóvenes que participan en varias actividades organizadas, éstas abarcan deportes, aprender nuevos talentos o brindar servicio, tal como limpiar el jardín de un anciano de nuestra congregación. Estas actividades es para que nuestros jóvenes pasen tiempo juntos y fortalezcan su amistad y desarrollen su fe. También ayudo al obispo, quien es un líder de nuestra congregación sin remuneración, y se ocupa de ayudar a los miembros con sus necesidades. Lo cual incluye consolar a personas solas o afligidas, ayudar a alguien a conseguir empleo o cualquier otra ayuda que se requiera. Esto exige mucho pero el ayudar nos brinda satisfacción.