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Roberto Varela: Familia, Mormón.

Hola soy Roberto Varela

Acerca de mí

No soy perfecto, tengo muchos errores en mi vida y a pesar de que soy muy joven aun, he pasado por muchas cosas alrededor de mi vida, pruebas en las que solo yo y mi esposa sabemos lo difícil que a sido. Pero a pesar de todo nunca hemos dudado de la bondad y la infinita misericordia de nuestro Padre Celestial. Sabemos que El vive y que nos ama con un infinito amor que no podemos describirlo.

Por qué soy mormón(a)

Soy un miembro de la Iglesia no porque se me enseno a serlo desde pequeño, sino porque así siento que estoy mas cerca de Dios. Hoy en día hay cientos de Iglesias en el mundo, muchas de ellas, si no todas, ensenan al hombre a vivir de manera recta y a creer en Jesucristo y nuestro Padre Celestial, me he encontrado con muchos de personas que no asisten a ninguna Iglesia debido a que sus pensamientos con respecto a ello es que ninguna Iglesia o religión salva, apoyo eso, ya que tienen razón. Si alguna Iglesia no es dirigida por Dios o esta establecida sobre su Evangelio por mas que nos esforcemos nunca alcancemos llegar a donde Nuestro Padre Celestial esta. Eso es exactamente lo que hace que esta Iglesia sea diferente a las demás, tenemos a un Profeta que fue llamado por Dios directamente y que habla con el cara a cara como lo hacían los profetas de la actualidad, pero no solo es eso, a pesar de que tenemos profetas y apóstoles en nuestra Iglesia, aun tenemos algo que nos diferencia de todas las demás, eso es el Sacerdocio o en otras palabras el poder de Dios dado a los hombres sobre la tierra para actuar en Su nombre y efectuar las ordenanzas salvadoras. Una vez mas, el Senor dio su autoridad a los hombres para que pudiéramos ver los grandes milagros que el efectúa a diario. Si no existiera este Sacerdocio, esta Iglesia seria igual que toda las demás. Esa es la razón soy miembro de esta Iglesia y millones de personas lo son alrededor del mundo.

La manera en que vivo mi fe

Aunque nuestras vidas pueden ser muy apretadas por nuestros trabajos o nuestras deudas o cuestiones del diario vivir, siempre me detengo a orar o a leer las Escrituras, cada vez que puedo siempre le enseno a mi esposa, amigos o demás familiares algún principio del Evangelio en nuestras vidas.