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Karla: Piano, Arquitectura, Familia, Mormón, Creativa, Futura misionera, Mormón.

Hola soy Karla

Acerca de mí

Nací dentro del evangelio de Jesucristo de los Santos de Los Últimos Días junto con mi familia. Ahora que tengo 19 años me preparo para servir en una misión de tiempo completo. Estaba estudiando en mi primer año de universidad la carrera de arquitectura, pero tuve que dejarlo en pausa para terminar los preparativos para servir en una misión. Me encanta tocar el piano, en especial los domingos cuando mi familia y yo asistimos a la iglesia, y entre semana me gusta ver películas románticas y cómicas.

Por qué soy mormón(a)

A pesar de que nunca tuve la oportunidad de conocer los principios que se enseñan en otras religiones debido a que nací dentro del evangelio restaurado de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, ser mormón me ayuda a mí a vivir buenos principios con mi familia y ver cómo nos fortalece las bendiciones que Dios nos da al ser buenas personas, y que con el estudio constante de las escrituras puedo saber a través del Espíritu Santo que me encuentro en la verdad del evangelio restaurado al orar de igual manera a mi Padre Celestial sobre esta y muchas otras preguntas que me surgen a medida que mi conocimiento aumenta.

Historias personales

¿Cómo le ha ayudado el Espíritu Santo?

El Espíritu Santo es más que un compañero constante, es un ser que a pesar de que no puedo ver físicamente, puedo sentirlo en mi corazón y me ayuda a tomar decisiones correctas por muy insignificantes que pensemos que son esas decisiones. Es por eso que para mantener al espíritu con nosotros, debemos de ser una buena luz hacia las demás personas al realizar actos de bondad y amor por nuestros semejantes, al tener un buen vocabulario con nuestras amistades, familia y conocidos, etc,.. Es actuar como si nuestro Padre Celestial estuviera con nosotros en ese mismo momento.

La manera en que vivo mi fe

Una de las maneras en que pude desarrollar la fe en mi Salvador fue al acercarme más a él a través de sus escrituras, el vivir su evangelio y los buenos actos que hacemos hacia los demás. Hace unos meses mi obispo de barrio me llamó para hacerme una entrevista en la cual me comentó que me había observado y había orado por mí para ser la primera consejera de mujeres jóvenes, recuerdo que al final de la entrevista me había dicho si me encontraba digna de aceptar este llamamiento o había algo que me impedía aceptarlo. Inmediatamente mi respuesta fue sí acepto este llamamiento obispo; en ese momento mi obispo me apartó para otorgarme el llamamiento y me dio una bendición para poder ser un buen ejemplo para las jovencitas al ayudarlas a vivir de igual manera el evangelio y a aumentar su fe y testimonio. Hoy en día puedo decir que mi testimonio aumenta cada día y esas pequeñas o grandes pruebas que Satanás nos pone como tropiezo en el camino no me afectan gracias a la fe que tengo.