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Shalom: Mormón.

Hola soy Shalom

Acerca de mí

Soy miembro de la Iglesia desde hace 12 años, pero mi verdadera conversión comenzó hace 5, cuando decidí asistir con regularidad a la capilla y vivir mis convenios bautismales, hace tan sólo una semana tuve la bendición de entrar al Templo confirmar mis convenios con Nuestro Padre Celestial. Me gusta mucho jugar fútbol y el atletismo, llegué a jugar soccer en un estadio profesional y ser representante regional en la prueba de 400 m c/v, sin embargo; al regresar de servir en una misión entrenaré lo suficiente para ser jugadora profesional. Estudio la carrera de Administración, me esfuerzo por aprender a cantar y a partir del curso de Pathway he aprendido a tomar amor por el idioma inglés. Disfruto vivir el Evangelio porque gracias a Él puedo sentir paz y gozo en esta vida, me esfuerzo por cumplir mi misión en esta tierra como hija, hermana, amiga y espero en un futuro madre, amo a mi familia y sobre el curso de mi corta vida he aprendido a reconocer que todo es posible mediante la fe y esperanza en Cristo.

Por qué soy mormón(a)

Decidí regresar a la Iglesia porque entendí a tiempo que nuestro destino y progreso no se ve marcado solamente por aspectos seculares, que ningún triunfo externo compensa el fracaso en el hogar y que la paz y el gozo interior son el reflejo de un cúmulo de acciones diarias. Sabía que mi familia y mi educación no serían suficientes para tomar el mejor rumbo de vida y que necesitaba de alguien más para poder hacerlo, mi hermana me ayudó a reconocer que ese personaje era Jesucristo y que lo único que necesitaba hacer era aferrarme a los principios de la Iglesia. Comencé a vivirlos, y poco tiempo después pude darme cuenta que me sentía diferente y que estaba contenta con lo que estaba haciendo de mi vida, que cada semana puedo sentirme renovada y que es el único lugar en donde puedo tener el deseo constante de ser mejor por la esperanza de vivir con mi Padre Celestial nuevamente.

La manera en que vivo mi fe

Durante mi edad de 12 a 17 años solamente pensaba en los beneficios que estar dentro de la Iglesia me traían, sin embargo; he podido notar que la forma de fortalecerte no es al recibir sino al aportar. He tenido la oportunidad de ser líder de las jóvenes y compartir las actividades que en su momento a mí me gustaron, los consejos que a mi me fortalecieron y brindar la confianza que a mí me brindaron. Igualmente estuve apoyando a las hermanas mayores a 18 años, facilitando alguna información, coordinando algunas actividades y sobre todo sintiendo y demostrando amor por ellas. Es un gusto poder visitarles y saber que nuestro interés en ellas puede ser un aliento para que se aferren a sus creencias, disfruto mucho platicar con las hermanas y conocer sus necesidades para después poder ayudar pero en ocasiones con brindar una sonrisa y un abrazo sincero es suficiente para fortalecer tu alrededor. Me esfuerzo por ser un ejemplo en la escuela, el trabajo y el lugar donde practico atletismo, mi granito de arena se ve reflejado al dar lo mejor de mí y acondicionar el ambiente con buen ánimo y sentido del humor.