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Cristian David: Mormón.

Hola soy Cristian David

Acerca de mí

Converso reciente, turismólogo, gastrónomo y viajero Nací en el seno de una familia humilde, desde niño mis padres me enseñaron a honrar a Dios a su manera (Son católicos). Crecí en el campo donde aprendí a valorar y respetar todas las expresiones de vida como parte importante de la creación, a los ocho años me aparte de mis padres por motivos de trabajo y estudio, tuve que ir a vivir con mis hermanos (3 muy jóvenes). Aprendimos a cocinar, a cumplir con otras responsabilidades aunque fue complicado en especial la parte de administrar el dinero. Con el apoyo constante de mis padres aunque a larga distancia pude recibir una educación adecuada, siempre me esforcé por conseguir buenos resultados aunque no podía conseguirlos en todas las áreas. (Nunca me gustaron los números). Termine el colegio y tenía grandes confusiones sobre qué hacer con mi vida, lo único que me gustaba hacer medianamente era cocinar (por qué lo hacía desde niño), entonces estudie gastronomía, hasta que empecé a trabajar, debo admitir que me encanta la cocina pero entendí que en mi país no es una opción sostenible, entonces decidí hacer una Licenciatura en Turismo, la que actualmente estoy cursando y no me falta mucho para acabar. También tengo planeado estudiar Idiomas y un postgrado en Educación Superior ya que encontré en la iglesia la vocación de enseñar. Soy una persona feliz, tengo una gran familia en casa y en mi barrio. Lo que he aprendido es que cuando uno hace lo justo lo demás llega por añadidura.

Por qué soy mormón(a)

En mi adolescencia tuve que confrontar ideas diferentes que debilitaron mi fe ( la de mis familia), me aparte de las enseñanzas de mis padres, decidí creer a mi manera o peor aún dejar de creer. Apartado de todo eso, tropecé demasiadas veces, lastime a las personas que más me querían, me lastime a mí mismo. Sentía la necesidad de volver hacia las cosas de Dios, pero no pude encontrar el lugar indicado. Deje pasar el tiempo, hasta que un día en la calle dos jóvenes me saludaron y me entregaron una tarjetita (Él es la Dadiva), luego pude recibirlos en mi casa, hasta ese entonces nunca había escuchado sobre la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, sentí mucha confianza en las cosas que me enseñaban, estaban cargados de un espíritu innegable. Días después conocí a miembros de la iglesia, en cada familia había algo similar, eran felices o al menos se esforzaban por serlo, entendí que esa felicidad se daba por que centraban su vida en evangelio puro de Jesucristo, quise traer esa felicidad a mi vida. El reto fue muy grande, por que creer es una cosa y poner en práctica esas creencias es más complicado, entendí que esta iglesia no solo me llenaba de conocimiento si no me retaba a perfeccionarme cada día. Lo mejor decisión que pude haber tomado fue dejar que sea sembrada esa semilla en mi corazón, ahora que la siento hincharse en mi pecho, sé que esa semilla es buena. En este tiempo he aprendido muchas cosas, la más importante es que no estoy solo, que hay alguien que siempre me cuido, alguien que me ama y quiere que yo sea feliz. Ahora este es mi fundamento, puedo decir que vivo feliz y que tengo aclaradas mis metas. La iglesia es el fruto más dulce que pude haber probado, actualmente estoy esforzándome por compartir estas cosas con la gente que amo. Si alguien alguna vez me pregunta ¿Por qué soy Mormón? Respondería con humildad, porque sé que es la iglesia que Jesucristo mismo instituyo para que yo me perfeccionara y un día pueda volver a su presencia.

La manera en que vivo mi fe

Mi fe se centra en mi Padre Celestial, en el Espíritu Santo y en Jesucristo mi Salvador y Redentor, he tomado su nombre sobre mí, cada día pienso en eso e intento actuar como Él lo haría, es verdad que no siempre lo logro y muchas veces me equivoco, pero sé que tengo la opción de un arrepentimiento sincero cada día. El intentar ser como Él, me hace amar a mi Padre Celestial, aunque entender su voluntad en mi vida fue muy difícil porque muchas veces la confundía con mi propia voluntad, el intentar ser cómo Él me hace amar a mis hermanos, ser más paciente y humilde con ellos, cuando conocí la iglesia descubrí personas extraordinarias que me ayudaron con amor y paciencia a vivir el Evangelio de Jesucristo, hoy me esfuerzo por hacer lo mismo. La iglesia me hace ser mejor persona cada día, y es lo que siempre he estado buscando, estoy convencido que es el camino correcto aunque no es fácil, debo intentarlo cada día. En este tiempo que vivo en la Iglesia de Jesucristo he podido servir a mi Padre de diferentes maneras (Llamamientos), he trabajado con los jóvenes de mi edad, ahora presido a jóvenes mucho menores, siempre vi el servicio como una gran opción de devolverle a mi padre celestial un poquito de lo mucho que me da, pero me equivoque ahora se que estoy más en deuda por que el servirle me ha hecho vivir grandes bendiciones que no se si algún día logre pagarle, creo que solo me queda seguir adelante, soy feliz de poder hacer algo aunque sea pequeñito en su gran obra. Algo que me gusta mucho poder hacer, es enseñar, es una forma constante de aprender y conocer a los que enseño. Me a tocado enseñar a los jóvenes y en muchas ocasiones he sentido que mi corazón quería explotar por tanta emoción de compartir cosas que son verdaderas, ahora se que es el espíritu que hablaba mediante mi voz. También pude organizar varias actividades deportivas y culturales con ellos, creo que fue el tiempo mejor invertido por que he logrado ganarme su confianza y su amistad.