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Elsa Gutiérrez: Pruebas, Mision, Felicidad, Testimonio, Amor, Mormón.

Hola soy Elsa Gutiérrez

Acerca de mí

Yo nací dentro del convenio, mi papá fue el que decidió empezar a conocer de esta hermosa Iglesia (La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) ya que un misionero retornado trabajaba con él y le llamo la atención de como era su forma de ser, en se momento fue cuando decidió conocer más, porque en ese entonces solo estaba mi hermana mayor con la edad de 3 años; mi papá estaba preocupado porque él quería que creciera sin vicios y esas cosas, en un ambiente sano. Hablo con mi mamá y decidieron escuchar a las misioneras... Y decidieron bautizarse. Por esa gran decisión que tomaron y siguieron firmes puedo estar aquí compartiendo esto. Me dicen muy frecuentemente que soy muy risueña, alegre y siempre que no sonrío me preguntan que si tengo algo... Me hacen esa pregunta porque suelo sonreír siempre. Estudie en el Benemérito durante dos años, así es me toco el cierre del aquel hermoso lugar como escuela para que sea el ahora actual CCM de México y me siento infinitamente agradecida de haber podido tener esa maravillosa oportunidad de estudiar dos años ahí. Fue algo difícil al principio, pero comprendí que el Padre Celestial ya tenia planeado desde hace mucho hacer de ese maravilloso lugar un Centro de Capacitación Misional. Ahora yo tendré la oportunidad de regresar ahí como misionera ya que decidí irme a la misión. Prestaré servicio durante 18 meses en la misión México Hermosillo. Amo y me hace muy feliz el Evangelio. Soy mormona, lo sé, lo vivo y me encanta.

Por qué soy mormón(a)

Como ya había escrito antes tuve la dicha de nacer dentro de la Iglesia, y se que mis papás no me harán estar en un lugar malo nunca, por eso es que desde siempre se que es bueno ir a la Iglesia y en mis 19 años de edad disfruto cada recuerdo que he tenido dentro de ella. Como cuando era niña y cantábamos muchísimos himnos y aprendía más de Nuestro Salvador. Ahora veo a los niños de ahora cantar y me da mucha alegría y felicidad de que en algún mucho yo estuve como ellos. Como todos, también he pasado por pruebas, ya sea muy chiquita o muy grande. La que más ha impactado mi vida es el casi perder a mi papá... hace un tiempo a él le detectaron cáncer y no pasaron muchos meses para que ese cáncer se fuera haciendo más grande, estuve en el hospital por mucho tiempo y ya decían los doctores que no le quedaba mucho tiempo (le daban tres semanas de vida) y en ese momento fue cuando mi testimonio aumento, sentí el apoyo y el amor de los miembros de la Iglesia y en ese transcurso JAMAS me sentí sola. Mi familia y yo dejamos todo en las manos de Nuestro Padre Celestial y el nos ayudo a salir adelante, mi papá estaba muy positivo y también dejo todo en manos de Nuestro Padre Celestial y cuando paso eso mi papá empezó a mejorar, antes comía y vomitaba ni siquiera agua podía tomar y ahora ya aceptaba el agua, ya no vomitaba más, pero el tumor seguía, cuando mi papá se empezó a sentir mejor lo dieron de alta y regreso a casa, un día fue con unos doctores para ver como iba el tumor y o sorpresa ¡Ya no había tumor! ¡Fue un milagro! de eso no tengo duda, se que al dejar TODO en manos de Nuestro Padre Celestial siempre nos ayudara y nos dará consuelo. Por esto y muchas cosas más mi testimonio sigue creciendo y se fortalece. No tengo duda de que esta Iglesia es verdadera y con seguridad digo que gracias a ella mi familia y yo somos muy feliz. AMO ESTA IGLESIA Y AMO TENERLA EN MI VIDA.

La manera en que vivo mi fe

Siempre me esfuerzo por hacer lo correcto, seguir los mandamiento de Jesucristo y de actuar conforme a lo que me han enseñado en todos los lugares en los que yo este. He tenido la oportunidad de salir con las misioneras y compartir mi testimonio brevemente a aquellas personas que ellas contactan, es realmente maravilloso compartir nuestro testimonio ya que no sabes que impacto tendrán en esas personas. Me llamaron como misionera de barrio y pude seguir acompañando a las misioneras a visitar a miembros y a personas que apenas están conociendo del Evangelio y cada que regreso a mi hogar tengo un sentimiento tan hermoso que realmente no tiene descripción. De algo estoy segura, el ser miembro de esta Iglesia me hace demasiado FELIZ y se que a todas aquellas que se den la oportunidad de conocer La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días vera cambios en su vida y podrán ser FELICES y sentir una paz como nunca antes la han sentido.