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Diana: Mormón.

Hola soy Diana

Acerca de mí

Me encanta la música, toco el piano y el violín. Estoy estudiando Educación de Música, y soy hermana e hija feliz. Pronto serviré una misión en la República Dominicana. Me encanta conocer a nuevas personas y aprender de cada persona que conozco. Me gusta el beisbol y el fútbol.

Por qué soy mormón(a)

Mis abuelos de ambos lados de mi familia eran nuevos conversos. Mis padres eran niños cuando sus padres recibieron el evangelio y lo aceptaron. Desde entonces, mis padres crecieron con el evangelio en sus vidas y ya que han creado su propia familia, nosotros los hijos hemos sido bendecidos de tener el evangelio en nuestras vidas y hemos gozado de muchas bendiciones que nos trae tener el evangelio. Yo sabía de esta iglesia desde que me puedo acordar, pero llegó un punto en que no podía solamente confiar en el testimonio de mis padres. Un testimonio es un “testigo personal que el Espíritu Santo atestigua a nuestra alma que ciertos hechos de importancia eterna son verdaderos y que sabemos que lo son." El Espíritu Santo se recibe al ser bautizados y confirmados miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Dias. Yo sabía que mis padres tenían un testimonio, pero yo no estaba segura si yo tenía un testimonio por mi misma. Yo tenía un Libro de Mormón, pero nunca lo había leído completo. Lo leí completamente y sentía que el libro era verdadero y que si era otro testamento de Jesucristo, pero no estaba completamente convencida. En el ultimo capitulo del ultimo libro en el Libro de Mormón, en Moroni 10:4-5 leí: Y cuando recibáis estas cosas, quisiera exhortaros a que preguntéis a Dios el Eterno Padre, en el nombre de Cristo, si no son verdaderas estas cosas; y si pedís con un corazón sincero, con verdadera intención, teniendo fe en Cristo, él os manifestará la verdad de ellas por el poder del Espíritu Santo; y por el poder del Espíritu Santo podréis conocer la verdad de todas las cosas." Esto me hizo que me arrodillara e hice una oración a Nuestro Padre Celestial y pregunté si esto era verdadero, y si el verdaderamente estaba ahí. Sentí una paz y un amor muy grande que nunca había sentido en mi vida. Yo se que El está ahí. Yo se que Jesucristo murió por cada uno de nosotros, y que si lo seguimos a El, podremos regresar a la presencia de Dios.

La manera en que vivo mi fe

Me gusta mucho ir a la iglesia y aprender más del evangelio. Asisto a la iglesia cada domingo y siempre hay algo que aprendo que me ayuda con mi fe y con mi vida. Léo las escrituras y recibo respuestas a mis preguntas de la vida. Cuando voy a la iglesia y conozco o escucho a un nuevo converso a la iglesia, me encanta escuchar de ellos y la manera en que sus vidas han cambiado. Hago mis oraciones a Nuestro Padre Celestial cada que es necesario para mi, y en la mañana y en la noche, y siento el amor que El tiene por mi y por los demás que me rodean.