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Carlos Miguel: misionero, colegio católico, familia, rappel, deporte, niños, Mormón.

Hola soy Carlos Miguel

Acerca de mí

Mi familia conoció la Iglesia cuando yo tenía sólo 5 años, mis padres eran católicos practicantes pero aceptaron escuchar a los misioneros; y con el tiempo decidieron bautizarse. Cuando tuve 8 años yo también me bauticé, al igual que hicieron más tarde mis hermanos pequeños. A pesar de ser mormón desde muy tierna edad, mis padres decidieron que mis hermanos y yo estudiásemos en un colegio católico, donde aprendimos buenos principios cristianos. A los 21 años salí de casa para servir una misión de proselitismo por dos años en el sur de España, durante los cuales pude sentir en mi vida el amor de Dios y fortalecer mi testimonio de Jesucristo y de la restauración de su Evangelio. Años más tarde me casé con una joven mormona y hoy somos una familia junto con nuestra hija. Me encanta el deporte, la naturaleza, ir de acampada, trabajar con los jóvenes y dar clases de religión.

Por qué soy mormón(a)

Al haber conocido la Iglesia con tan solo 5 años, yo no tuve la necesidad de averiguar por mí mismo si el Evangelio era verdadero o no al bautizarme, simplemente cumplí 8 años y decidí bautizarme porque es lo que se esperaba de mí. Cuando tuve 14 años comencé a ir a clases de religión diario, temprano por la mañana antes de ir a mi colegio, fue ahí cuando empecé a tener mi testimonio de la veracidad del Evangelio restaurado, al estudiar las escrituras podía sentir en mi corazón, en mi pecho y en mi mente que todo lo que estaba estudiando era verdadero, pero aún no sabía bien lo que estaba sintiendo, no era capaz de reconocerlo. No fue has ta que llegué a la misión, con 21 años, al poner en práctica todo lo que había aprendido, al compartir con otras personas todo mi conocimiento del evangelio, que me dí cuenta que el conocimiento no es lo que nos da el testimonio de la veracidad de las cosas, si no que es el Señor, y más concretamente el Espíritu Santo, el que testifica de la veracidad de todo, fue entonces cuando me di cuenta de que yo tenía un testimonio de la restauración del Evangelio, que siempre lo había tenido, sólo que no lo había sabido. Desde entonces puedo reconocer el sentimiento en mi pecho que me confirma la verdad del Libro de Mormón cada vez que lo leo, o cuando comparto mi testimonio al decir que la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días fue restaurada por Jesucristo a través de su profeta José Smith. Amo al Señor Jesucristo y siento su amor cada vez que leo las escrituras y pienso en el sacrificio que Él hizo para que nosotros podamos arrepentirnos de todos nuestros pecados y podamos volver con Nuestro Padre Celestial, si nos esforzamos por guardar sus mandamientos.

La manera en que vivo mi fe

En los años que llevo en la Iglesia he tenido la oportunidad de prestar servicio de muchas formas distintas, todas ellas igual de importantes para mi, pero de la que más orgulloso me siento es de haber sido durante 9 años maestro de los niños pequeños, niños con edades entres los 6 y 11 años. En eso años he aprendido mucho sobre el evangelio al preparar las clases, pero también he aprendido mucho de los niños, a cerca del amor, la paciencia, el compromiso, la importancia de las cosas sencillas. Otra forma en la que he podido prestar servicio muchos años también ha sido con los jóvenes, chicos de entre 12 y 17 años, pudiendo darles clases de religión tanto los domingos como entre semana, y saliendo a la naturaleza con ellos, ya sea a caminar por la montaña, a hacer una acampada de varios días, a hacer escalada o rappel, o a tener un montón de actividades, ya fueren espirituales o lúdicas. También he podido trabajar como líder del sacerdocio tanto con los hombres adultos, como en la actualidad trabajando en el Obispado del barrio, desarrollando aún más amor por todos los miembros y aprendiendo de todos ellos.