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Eduardo: estudiante, misionero, fe, futuro misionero, testimonio, Cristo, Mormón.

Hola soy Eduardo

Acerca de mí

Como pasatiempos me gusta el fútbol, volleyball, pero también tocar el piano, estar activo haciendo algo instructivo con mis amigos. Me gusta el campo y leer las escrituras sobre la hierba verde. Soy el hermano mayor de una familia compuesta por mi padre, mi madre y una hermana pequeña, me gusta mucho hacer una actividad distinta con ellos cada vez, además de la Noche de Hogar. Completé todos mis estudios pre-universitarios porque ahora he decidido no empezar la universidad porque me voy a servir una misión de tiempo completo (2 años). Me encanta acompañar a los misioneros de mi barrio a sus lecciones, porque me ayuda eso mucho a mi preparación misional, y porque al compartir el evangelio con las demás personas también yo soy feliz. Creo que compartir esa felicidad con las demás personas es necesario en estos días. Me encanta también ir al Templo de Madrid y aprender siempre cosas nuevas ahí.

Por qué soy mormón(a)

Ser miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha sido la mejor decisión que he podido hacer en mi vida. Es una brújula en mi vida que me guía hacia una felicidad y un gozo que de otra manera no podría conseguir. Podemos hacer la prueba de lo que sucede al seguir las enseñanzas de Cristo que aparecen en la Biblia y en el Libro de Mormón, al ponerlas en práctica, y compararlo con lo que sucede si optamos por no obedecer sus enseñanzas, sus mandamientos. Yo testifico que no hay necesidad de tener que probar lo malo para saber que algo es malo, pues si sabemos lo que es bueno, por medio de la oración, porque nos haya respondido Nuestro Padre Celestial, podremos conocer la verdadera felicidad eterna y no desearemos hacer otra cosa que seguirlo a Él. Porque si un fruto es bueno querrémos probarlo y seguir deleitándonos con él, sin ser necesario probar otros frutos, pues el fruto del evangelio de Jesucristo testifico que es el más delicioso que puede haber. Al entrar por la puerta del Bautismo no significa que estaremos salvos de cualquier dificultad o problema, nadie está exento de eso, pero con el evangelio en nuestras vidas sabemos la manera de hacer frente a cualquier aflicción o problema que podamos tener, pues Su evangelio bendice a las personas y a las familias, pero debemos tener fe en Cristo, pues si no creemos en Él nada podemos hacer. Para mí, el perseverar en este evangelio me ha dado todo lo que he necesitado, tanto material como espiritual. Yo sé que Dios vive, que Cristo también vive, que nos bendice día a día si vamos a Él, y que tener hoy en día Su evangelio en nuestras vidas es la mayor bendición que podemos tener. Ahora es nuestra decisión individual si queremos aceptarlo. Lo testifico en el nombre de Jesucristo, Amén.

La manera en que vivo mi fe

La mejor experiencia que he tenido en mi barrio ha sido cuando estuve entre las edades de 12 y 17 años (Hombre Jóven), porque es cuando construí mis conocimientos básicos de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, junto a mi época en la Primaria (3-11 años), tanto en mi barrio como en mi Estaca. Pude participar de las llaves del Sacerdocio al repartir, preparar y bendecir la Santa Cena. Entonces supe y entendí el Poder de Dios aquí en la Tierra, que es real, que las bendiciones del Señor existen hoy en día. También, me alegro mucho de mi época en la que serví de Lider Misional en mi barrio, porque pude aprender muchísimo de la Obra Misional, al atender las necesidades que suelen tener las personas que están conociendo la Iglesia, planificar actividades para ayudarles, meterme más de lleno en esta gran obra de Salvación. También, la oportunidad de dar las clases de Principio del Evangelio a estas personas, es una gran experiencia en mi vida sin duda que ha fortalecido mucho mi fe y mi testimonio del Salvador. Vivo mi fe compartiéndola con los demás, llevándola yo el primero a la práctica en mi vida misma, acercándome más a Cristo día a día, viviendo Sus Principios. Pero lo más importante, preguntando constantemente a Nuestro Padre Celestial mediante la oración si todas las cosas que aprendo son verdaderas, porque así lo puedo saber por mí mismo, y yo sé que Dios no me va a engañar, sino que Él quiere y desea que vuelva a Su presencia. Por lo tanto testifico que el Señor responde nuestras oraciones, porque conmigo lo ha hecho, y el gozo que se siente al recibir respuesta es increíble, no admite descripción.