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Silvia: servicio, amor, niños, familia, pregunta, social, Mormón.

Hola soy Silvia

Acerca de mí

Viví en Canadá con mi familia por 14 años hasta que regresamos al Perú, debido a que mi suegra sufrió un derrame cerebral. No fue fácil dejar todas las comodidades que teníamos en Canadá. Al principio fue muy difícil para nosotros, pero en Perú hemos encontrado muchas oportunidades de ser felices y sentirnos completos a través del servicio. Soy trabajadora Social y he creado una Empresa Social en el Perú, en donde ayudo a las personas con bajos recursos a acceder a Programas gratuitos de educación, campañas de concientización para la prevención de problemas sociales, talleres de liderazgo, coaching, recaudación de fondos para Navidad y otros. De alguna manera, me siento mucho más feliz ahora. Soy esposa, madre, hija, hermana y tía. Tengo 4 hermosas hijas. Mantener una familia unida no es nada fácil en estos tiempos. Hay muchos días que siento que es una tarea muy difícil. Sin embargo, sé que Dios nos ha enviado en familias para progresar, aprender y ser felices. Mi familia es lo más Importante para mí. Siento que si no tuviera la familia que tengo, no estaría llegando a alcanzar mi máximo potencial divino. Sé que soy una hija de Dios y como tal tengo muchas cualidades. Dos de las cualidades divinas que más me encantan son: la FE para pedirle todo a mi Padre Eterno y la otra es el poder que tenemos de Crear una hermosa vida para nosotros. Sé que Dios nos ama y conoce individualmente a cada uno de nosotros, y tiene un plan para que seamos felices temporal y eternamente.

Por qué soy mormón(a)

Conocí el evangelio cuando yo era una niña de nueve años. Mis padres estaban separados. Mis hermanos y yo pasábamos los veranos con mi padre. Sin embargo, este último verano fue distinto a los demás, ya que mi padre estaba conociendo el Evangelio. Al concluir el verano, regresamos con mi madre. Un día cuando iba al colegio vi pasar a los misioneros: Elder Palmer y Elder Leiva. Les pedí que vengan a mi casa. No obstante, ellos estaban yendo a una cita así que no pudieron ir ese día. Al día siguiente, los volví a encontrar en el mismo lugar, y ante mi insistencia, ellos vinieron a mi casa. Mi madre era cristiana de otra religión, pero ella siempre fue muy sensible y compasiva. Amaba a Dios por sobre todas las cosas. Recuerdo que ella les hizo muchas preguntas a los misioneros. Oramos mucho, y en unas semanas nos bautizaron a mi madre, mis hermanos y a mí. Tuvimos que hacer algunos cambios difíciles en casa como el dejar el café, ir a la Iglesia los Domingos, y otros sacrificios que han valido la pena. Sin embargo, nos han traído mucho progreso. A través de los años mi madre estuvo muy activa y nos enseñaba el Evangelio con su ejemplo. Esto ha marcado una manera de vivir en mí. Sin embargo, a pesar de sentir en mi corazón que estaba en la verdad, un día ya adulta, en mi misión, mi primera compañera me instó a que ore para saber que la Iglesia era verdadera; para tener un testimonio personal. Esto me pareció raro ya que habían pasado muchos años desde que me bauticé y estaba activa en la Iglesia. Más raro aun, yo era misionera de Dios. De todas maneras tenía sentido la invitación de mi compañera así que decidí orar y preguntar. La repuesta fue muy dulce y a la vez firme. Tuve un testimonio personal que éste es el Evangelio verdadero de Jesucristo. Este testimonio se ha hecho inquebrantable, y ha ido creciendo a través de los años, y es la razón por la cual soy Mormona.

La manera en que vivo mi fe

Sirvo a mi comunidad con los Programas gratuitos que doy en mi Empresa Social. Pienso que una manera de vivir el Evangelio, y mi FE, es a través del servicio a nuestros semejantes. El corazón del evangelio de Jesucristo es el amor puro y el servicio. Es muy especial ayudar a que los niños se sientan amados, especialmente a los del orfanato. Algo muy emocionante es ver sus caritas felices cuando los visitamos y enseñamos sobre los temas sociales. Me encanta regocijarme con ellos. Algo bello del ser humano es que aun cuando todos somos tan diferentes, somos muy similares. Pone una sonrisa en mi rostro cuando visitamos las escuelas, es un privilegio el poder ayudar a empoderar a los niños y jóvenes, y ser considerados una influencia positiva en sus vidas. Parte del encanto humano es el tener la habilidad de soñar. Es lindo poder ayudar a las personas a realizar sus metas de aprendizaje. Hay un brillo especial en sus ojos cuando entienden un concepto, una sonrisa especial cuando logran pronunciar una palabra, y un espíritu de logro cuando sienten que ya han dominado algún principio. Otra manera de servir es a través de nuestros llamamientos. Recientemente serví como Directora de Maestras Visitantes, después de haber sido la Presidenta de las Mujeres Jóvenes. Este llamamiento me dio mucha felicidad, no sólo por servir a las jóvenes, quienes son muy lindas por dentro y por fuera, sino porque pude aplicar mis talentos y conocimientos de temas muy importantes hoy en día como la depresión, autoestima, imagen corporal, y otros de importancia para ellas. La iglesia de Jesucristo es una iglesia de servicio, y dentro de ella he encontrado muchas buenas personas que también están dispuestas a servir. Ha sido un honor servir a las jóvenes, aprender de ellas, y compartir estas experiencias con otros miembros quienes contribuyeron en dicho servicio.