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César Antonio Loayza Vega: Derecho, Lectura, Investigación, Servicio, Misión, Mormón.

Hola soy César Antonio Loayza Vega

Acerca de mí

¡Hola, Soy César! Culminé estudios de Derecho en la Universidad. Soy miembro de la Iglesia (¡sí, la verdadera!) desde hace un año y medio. Entre los días restantes de la semana en que escribo esto, sustentaré mi tesis para obtener mi título como abogado. En menos de dos meses, he de partir a una misión de tiempo completo. La razón por la que escribo esto es por la sugerencia de lo que debería escribir en esta sección "Acerca de mí", y que es que de leerla otras personas, ellas puedan identificarse con lo que escribo. Entonces, si desearía que se identificasen con algo, es con que decidí obedecer a mi Padre Celestial, y que siempre contamos con los medios para hacerlo. Se nos pide lo que podemos hacer, y nunca lo que no. Si procuramos hacerlo, contaremos con el Espíritu (aquel que permite descubrir nuestros dones) y con la gracia derivada del sacrificio expiatorio de nuestro Salvador. Lo he visto en cada paso, tanto en lo que se suele denominar como espiritual, como en lo temporal (en el trabajo y en la investigación ello ha sido más que patente). Lo último que quisiera escribir: ¡Gracias a todos, pese a que no los conozca, pero son mis hermanos!

Por qué soy mormón(a)

Decidí unirme a la Iglesia porque comprendí que no estaba solo, y que tenía un propósito. Hasta antes, pensaba justificarme - como solía hacerlo - en cada acto, sea por adquirir mayor conocimiento secular o por medio del servicio, cuando sentía, a veces, esos empujoncitos espontáneos de altruismo que sé que a todos nos invade, de vez en cuando. Pero eso era poco, con respecto a mi propósito. Comprendí, por medio de la lectura del Libro de Mormón (y luego más todavía, por medio de la lectura de los demás libros canónicos), que no estábamos solos, y que si nosotros nos justificábamos, era en aquello que no nos era propio, pero que implicaba que seamos nuestros propios agentes. Nuestro propósito era, es y será ser felices; nada menos que ello. Y muestra de ello es el cumplimiento de la promesa de la Restauración, realizada por conducto del profeta José Smith. Sé que nuestro Padre Celestial y Jesucristo viven, y lo sé por el poder del Espíritu Santo, quien nos da a todos siempre un testimonio, para lo cual basta solo que nos desembaracemos de nuestros prejuicios y escuchemos la claridad y suavidad de su voz. Por esto, y por más, soy mormón.

La manera en que vivo mi fe

Si tuviera que decir algo sobre la manera en que vivo mi fe, diría poco diciendo mucho: que mi felicidad es y vive por el Evangelio restaurado. He podido ver, oír y sentir el amor de nuestro Padre Celestial y el poder de la gracia derivada del sacrificio expiatorio de nuestro Salvador en la vida de cada uno de mis hermanos y en la mía desde que soy miembro de la Iglesia; y, en retrospectiva, reconocer que ello no sólo es desde que soy miembro de la Iglesia, sino que así fue siempre. Sé, y me es imposible ponerlo en cuestión, que las bendiciones que recibimos son incontables: desde la familia hasta cualquier bendición que nos recuerda que somos hijos de nuestro Padre Celestial, y que siempre está velando por nosotros.