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Emma Daniela: gastonomía, misionera, coro, canto, servir, amor, Mormón.

Hola soy Emma Daniela

Acerca de mí

Siempre he vivido en la Ciudad de México, acompañada de mi papá, mamá, hermano y hermana. Tengo 24 años, estudié gastronomía, trabajo por mi cuenta haciendo pasteles, cupcakes y mesas de postres. Me gustan los idiomas, sé hablar inglés, francés y mi lengua natal, español por supuesto. Desde que era niña he participado en muchos coros de la iglesia e independientes, lo que más que gusta hacer es cantar y reír, en los coros siempre encuentro las dos cosas ya que me divierto mucho. Actualmente me estoy preparando para servir una misión de tiempo completo en la misión México Tijuana. Siempre me ha gustado servir y tener muchos amigos, pero además me gustan los grandes retos porque sé que puedo con ellos, por eso y sobre todo por mi deseo de servir al Señor es que me propuse ir a una misión. Me gusta pasar tiempo con mi familia y tratar de alegrarles el día. También disfruto mucho de la naturaleza, observar sus detalles, las puestas de sol, los animales, el sonido del viento entre las hojas y sobre todo el crujir de ellas en otoño.

Por qué soy mormón(a)

Siendo una niña, entendí que era necesario que todas las cosas estuvieran bien organizadas, que hubiera un líder. Por ejemplo, en una escuela siempre está el dueño de la escuela, el que dice qué se hace porque así le conviene, a continuación está el director, éste hace lo que el dueño le pide hacer, encargándose de delegar ciertas responsabilidades, él es el portavoz del dueño. De la misma manera, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días tiene un dueño, él es Jesucristo, quien decide qué es mejor para Su iglesia, para los hijos de Dios, también hay un director, el profeta de la Iglesia. Él tiene comunicación directa con Jesucristo, él nos dice lo que debemos hacer, él tiene revelación. Entendí que esto era verdadero el día en que pregunté a Dios en oración si lo era. Poco a poco encontré la verdad en las palabras del profeta, quien tiene a dos consejeros que le ayudan y apóstoles que también reciben revelación para la dirección e instrucción de la Iglesia de Jesucristo. Cuando me bauticé para ser miembro de esta iglesia y recibí después el Don del Espíritu Santo, no alcancé a comprender por completo lo que todo ello significaba. Unos años después, supe con claridad que el Espíritu Santo me acompañaba constantemente gracias al bautismo que recibí. Escuché su voz en forma de pensamientos o sentimientos, en forma de buen ánimo, en forma de intranquilidad cuando algo era incorrecto y de muchas otras maneras. Sólo siendo miembro de la Iglesia de Jesucristo, o como comúnmente se dice, sólo siendo mormón y siendo fiel, se puede contar con este Don del Espíritu Santo, que se traduce en la compañía constante de Él. Mi deseo es servir siempre a mi prójimo en esta Iglesia y así seguir sirviendo a mi Señor Jesucristo.

La manera en que vivo mi fe

Me gusta asistir los domingos a la Iglesia y servir en lo que sea que se me solicite, dirigiendo los himnos que cantamos al empezar y terminar las clases, compartiendo experiencias significativas para la ayuda de los demás, compartiendo mi testimonio o lo que he aprendido y dando clases. En el tiempo que he sido miembro de la Iglesia, he trabajado dando clases los domingos a mujeres jóvenes de 12 a 17 años, dando clases entre semana a jóvenes de 14 a 17 años, sirviendo a maestras que dan clases a niños y mi ultima asignación ha sido ayudar a mujeres a partir de los 18 años, organizando actividades para su desarrollo espiritual, intelectual y temporal. Cuando era mujer joven (de 12 a 17 años) hacíamos muchas actividades de servicio a los que más lo necesitaban, de esa manera aprendí el amor de Jesucristo hacia todos nosotros, quienes lo necesitamos para que nuestros pecados sean perdonados. De esa manera comprendí que todos necesitamos de los que nos rodean y me propuse servirles siempre, porque cuando lo hago, sólo estoy sirviendo al Señor. He visto el ejemplo de mis padres y también de otros líderes en la Iglesia y me motivan a servir con mayor fe y mejor ánimo. Pronto serviré en una misión de tiempo completo por 18 meses, una manera en la que puedo hacerlo bien es preparándome bien mental, espiritual, intelectual y físicamente. No podría servir ni enseñar de la mejor manera si tengo deficiencias en alguno de estos aspectos, así que mi manera de vivir siempre está enfocada en el servicio a mi prójimo. Busco lo mejor de cada situación para ayudar a otros a mantener su buen ánimo y que, tanto ellos como yo, tengamos la mira puesta únicamente en glorificar a Dios.