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Rafael: filología clásica, escritor, esposo y padre, Mormón.

Hola soy Rafael

Acerca de mí

Soy un feliz esposo y padre. Amo a mi esposa y a cada uno de mis hijos: son lo más valioso de mi vida. Estudié Letras Clásicas, que es las lenguas y las literaturas del mundo griego y romano de la Antigüedad. Amo la mitología clásica y casi todas las leyendas. Enseño Literatura, Comunicación, Narrativa y Lenguas Clásicas a nivel universitario y preuniversitario. Soy editor de contenido en internet y tengo un negocio familiar que es una pequeña editorial independiente. He sido guionista para películas y actualmente escribo novelas y cuentos. Me encanta el futbol soccer, como espectador y como jugador: es un deporte hermoso, completo y muy emocionante.

Por qué soy mormón(a)

Conocí La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días cuando tenía diez años de edad. Mi abuela había muerto y mi madre me dijo que ambas eran miembros de la iglesia, pero que la habían abandonado. Me preguntó si quería saber cosas como a dónde estaba mi abuela y qué pasa con todos después de morir, y yo simplemente dije que sí. A medida que los misioneros nos iban enseñando sobre el Plan que Dios tiene para nosotros, sus hijos, supe que las cosas eran exactamente como nos lo estaban diciendo. Supe con toda firmeza que José Smith fue verdaderamente llamado por Dios como profeta, y la parte más impactante de su mensaje es que él testificó que Jesucristo vive, que es verdaderamente nuestro Salvador, nuestro Hermano Mayor, nuestro Redentor, y que nos conoce y ama profundamente a todos. Algunos amigos del mundo académico se sienten intrigados por mi devoción y mi fe. Yo les digo que los logros que he tenido, las hermosas cosas que he aprendido del mundo, de la vida y de la historia, los he disfrutado más y las he aprovechado mejor precisamente porque al ejercer mi fe he podido también desarrollar talentos, habilidades, gustos y aficiones bellas y virtuosas. En mi vida he cometido muchos errores, he sido desconsiderado con algunas personas y estoy muy lejos de ser perfecto, pero día con día me esfuerzo por ser leal a mis principios, a las enseñanzas que mis padres en la tierra y mi Padre en los Cielos me han dado. Cada día intento ser más como Jesucristo quiere que sea, y eso no sólo me hace muy feliz, sino que me da la esperanza de una felicidad duradera. Quien me conoce, sabe que soy muy feliz.

La manera en que vivo mi fe

Tengo un carácter difícil y soy propenso a perder la paciencia, y ello me ha causado algunos conflictos y momentos muy dolorosos, incluso dentro de mi matrimonio. Pero las enseñanzas de Jesucristo me han ayudado a superar esos momentos de dolor y angustia. He aprendido que si me esfuerzo con sinceridad y estoy dispuesto a seguir los principios y enseñanzas del evangelio, seré capaz de desarrollar un mayor autocontrol. He aprendido a valorar la paciencia de mis seres cercanos, que oran por mí, me apoyan y me perdonan cuando tienen que hacerlo, y sé que al recibir su amor y su confianza, debo esforzarme más por no defraudarlos. Pero sé que necesitaré tener al Salvador de mi lado, así que siempre procuro su guía y fortaleza mediante mis oraciones. Gracias al evangelio restaurado, sé que puedo conservar a mi familia por la eternidad, pero debo esforzarme por honrar todos los compromisos morales y sagrados que he hecho con mi esposa, con mis hijos y con Dios.