mormon.org Global
Alma: Nutrióloga, Leer, Niños, Felicidad, Mormón.

Hola soy Alma

Acerca de mí

Me encanta leer y sumergirme en mi imaginación cuando lo hago, inventando rostros y paisajes, además soy nutrióloga y me apasiona trabajar en hospital con esas maravillosas personas que luchan y son valientes porque la vida así se los ha requerido, pero que no por eso se dan por vencidos. Quiero algún día formar mi familia eterna y esforzarme por que podamos juntos vencer los desafíos y ser capaces de sonreír ante todo, siempre estando juntos.

Por qué soy mormón(a)

Porque soy feliz gracias a ello, el saber que hay un Dios que me ama con una magnitud que sobrepasa mi entendimiento, que dio a uno de sus hijos para que yo pudiera salvarme y que ese hijo me amó aun sin conocerme y entrego lo único y todo lo que tenia, dio su vida por mi, ahora lo se entiendo el plan que Dios tiene para mi y me da esperanza de que esos momentos felices que he podido experimentar van a durar y no serán por un corto tiempo como lo es ahora. Todo este conocimiento y lo que necesito para lograr la meta final la he encontrado en el evangelio de Jesucristo, y se que la única manera de lograrlo es mediante su expiación y el cumplir con los convenios que me prepararan para lograrlo. Él esta al alcance de una oración y eso es el tesoro mas grande que puedo compartir con las personas que amo y amaré.

La manera en que vivo mi fe

Se me pidió ser maestra de jóvenes con edades entre 15 y 17 años, teniendo yo apenas 23, pero ha sido una experiencia reconfortante porque aprendo tanto de ellos y recuerdo lo que yo viví, aprendemos juntos cada domingo y ver en sus rostros la inocencia y la esperanza de que hay cosas buenas por las cuales luchar es una bendición, me animan y me fortalecen. Antes ya había dado clases pero a niños y la experiencia no puede ser menos maravillosa, un niño es una luz que alumbra toda una habitación y esa alegría que emanan es tan contagiosa que la sonrisa en mi rostro no desaparecía siempre que estaba con ellos. En mi clase estuvo un niño de 3 años que hablaba demasiado y siempre quería llamar mi atención, era el mas inquieto, así también el que mas participaba y ahora después de ya dos años de no verlo aun me recuerda y yo lo recuerdo a él pues me enseño que podemos amar a alguien por el simple hecho de ser un hijo de Dios y todos somos hijos de Dios