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Jonatan: Converso, Estudiante, Karate, Joven, Mormón.

Hola soy Jonatan

Acerca de mí

Soy un apasionado de la buena música, me gusta oír música para meditar, relajarse, tener un momento de paz y tranquilidad. Soy Ingeniero y me gusta investigar sobre todo culturas antiguas, me gustan los acertijos y los misterios, me gusta conocer y entender la realidad de las cosas. Me gusta el karate

Por qué soy mormón(a)

Desde que era niño conocí alguna vez sobre la Iglesia, pero debido a circunstancias desafortunadas deambule por muchos años, sin poder hacer más que cuestionarme sin respuesta y con el deseo de poder hacer algo para ayudar a quienes más amo. El evangelio de nuestro Cristo tiene la particularidad que se entiende sólo y únicamente cuando disponemos nuestro corazón, mente, alma y fuerza en hacer la voluntad de Dios. El evangelio de Jesucristo es el evangelio de la esperanza, del amor, de la redención y el perdón. Gracias a Jesucristo todos podemos entender, recibir y brindar el amor, podemos ser redimidos de nuestro pasado y esperar un futuro lleno de esplendor. Decidí creer en el poder de una oración, una sencilla pero poderosa manera de escuchar la voz de Dios hablando apaciblemente a cada uno de nosotros. Cuando finalmente alguien deseo bautizarme y fui bautizado, no se describir el sentimiento cálido y lleno de bondad que recorrió mi cuerpo dentro del agua, gracias a Dios tengo la fe y la esperanza que puedo ser una mejor persona, por amor a aquellos a quien amo, pudé volver a nacer como discípulo de Jesucristo y sentir su amor y misericordia. Soy mormón, y me siento muy feliz de serlo.

Historias personales

¿Cómo le ha ayudado el Espíritu Santo?

Por medio del Espíritu Santo he podido sentir la compañía de Dios en mi vida, en la angustia, en la soledad, en la amargura, pero también en la alegría. He podido sentir su fortaleza y protección en las circunstancias más difíciles, me ha inspirado, prevenido, consolado y enseñado.

La manera en que vivo mi fe

Actualmente el señor me ha concedido la oportunidad de enseñar principios del evangelio a los niños de nuestro barrio. Cada día semana aprendo más de ellos, aunque yo les prepare las lecciones, soy yo el que más aprende de cada clase. Los niños tienen esa particularidad de brindar amor con libertad y calidez. Procuro aprender buenos principios tanto por el estudio como por la fe, por la guía del Espíritu Santo, para poder servir de ejemplo a mi semejante y corregir mis errores al aceptar a Jesucristo como mi Salvador y redentor. Sólo busco entender y hacer la voluntad de Dios nuestro padre celestial, por medio de las enseñanzas de nuestro Cristo.