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Belu Chaparro: Belu, SUD, Chaparro, Mormón.

Hola soy Belu Chaparro

Acerca de mí

Voy a estudiar Ciencias Veterinarias. Hace unos meses recibí mi reconocimiento a la Mujer Virtuosa y, ¡me siento muy feliz por eso! Me encanta pasar tiempo al aire libre y disfrutar lindas charlas con amigos. Me gusta hacer deportes y leer libros. Tengo cuatro hermanos varones. Todos mis familiares cercanos son miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (SUD).

Por qué soy mormón(a)

Si bien mis padres me llevaron a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días desde que nací, el testimonio lo tuve que ir ganando por mi cuenta. Cuando llegué a la edad de 12 años y entré en la organización de las Mujeres Jóvenes empecé a aprender más profundamente acerca de los principios que me habían enseñado de niña. Pude empezar a aplicar las enseñanzas que recibí en momentos difíciles de mi vida, y eso me fortaleció mucho. Me siento feliz cuando vivo el Evangelio y cuando aprendo y me acerco más a mi Dios. Sé que la Iglesia es verdadera porque lo siento en mi corazón, lo siento en mi espíritu. Muchísimas veces tuve la oportunidad de comprobarlo por medio de la oración y la lectura de las escrituras. La influencia del Espíritu en estos momentos es crucial para llegar a saber por uno mismo si lo que estamos leyendo o experimentando es verdadero. Cuando pruebo vivir el Evangelio y me veo progresar me da mucho ánimo y me da ganas de seguir haciéndolo, y los demás también ven mis progresos, por lo que es una felicidad compartida. (: Me encanta ser SUD, y quiero que todos puedan sentir esa felicidad como yo.

La manera en que vivo mi fe

Apenas entré en la Sociedad de Socorro (organización de la Iglesia para todas las mujeres mayores de 18 años) me llamaron como Líder de Maestras visitantes. Es todo un desafío trabajar con personas más grandes que yo, pero a la vez una bendición. Pude hacer mis primeras visitas hace poco, y sé que ayudan muchísimo a atraer el Espíritu Santo. Si bien se fortalece a aquellas a las que visitamos, se fortalece nuestro testimonio también, y demostramos a Dios que le amamos al salir e ir a ayudar a sus hijas. Me esfuerzo por dar lo mejor a mis amigos. Desde que comencé a vivir más plenamente el Evangelio me dí cuenta de cómo mejoré en calidad de amiga. Llegué a ser el ejemplo a seguir de muchas jóvenes con las que me relaciono, y eso me motiva a seguir mejorando.