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Laura: Estudiante, Ejemplo, Amor, Niños, Jescucristo, Servicio, Mormón.

Hola soy Laura

Acerca de mí

Me gusta leer, y de ello me he dado cuenta las maravillas que se aprenden al buscar conocimiento de los mejores libros. Soy estudiante de licenciatura en educación infantil, eso me ha incentivado amar más a los niños con un amor profundo, así como lo mandó Jesucristo al venir a la tierra. Los niños son seres realmente increíbles, y una manera de ayudar a que puedan crecer en conocimiento, es por medio del ejemplo y del amor que le brindan las demás personas. Es tan importante, el buen ejemplo que damos en la vida de los demás. Trabajé en un lugar para adultos y niños con discapacidades mentales y motrices, el ayudar a los demás me hace sentir más cerca del Salvador, y aprendí a amar mucho más a personas con dificultades y discapacidades, y darme cuenta que las personas más amorosas y cariñosas, son éstas que tienen defectos. Somos personas imperfectas y poseemos demasiados defectos, siempre cometemos errores y sentimos vergüenza y pesar por las cosas, pero gracias al plan que tiene preparado Dios para nosotros, podemos regresar a vivir con Él por medio de su hijo Jesucristo, deshacernos de esas tristezas y empezar una vida nueva, llena de virtud y rectitud. Me gusta la música, bailar, las películas y salir con amigos, pero busco la forma más correcta de poder hacer lo bueno, sin que pueda afectar mis principios y la fe. En mi vida he visto las bendiciones al poder escoger lo correcto.

Por qué soy mormón(a)

Tuve la oportunidad de conocer el evangelio desde muy pequeña, mis padres ya eran miembros, ellos nunca me obligaron a bautizarme en la Iglesia. Sin embargo, dentro de mí, crecía un sentimiento que albergaba todo mi corazón, y me bauticé por que lo creí correcto, y así fue. A medida que pasaba el tiempo, y me hacía adolescente, vi en mi vida, muchos desafíos y pruebas que para ese entonces creía que era lo más dificil de sobrellevar, como el estar con compañeros de la escuela que no entendieran mis principios y en lo que creo, el que me invitaran a beber bebidas dañinas, o el probar cosas ilícitas y aún más el no obedecer a mis padres y vestir de manera indecente. Me encontraba en una encrucijada entre seguir a Cristo, o dejarme llevar por las cosas que me mostraba el mundo. En ese momento, decidí tomar el Libro de Mormón, y leerlo de nuevo, pero más detenido y poder estudiarlo con profundidad. No hubo cosa mejor que haya hecho en ese momento de confusión, Leí la introducción del Libro de mormón y todos las sesiones que se encuentran en él, he hice algo que se me decía al comienzo: " Invitamos a toda persona, dondequiera que se encuentre, a leer el Libro de Mormón, a meditar en su corazón el mensaje que contiene y luego a preguntar a Dios, el Padre Eterno, en el nombre de Cristo, si el libro es verdadero. Quienes así lo hagan y pidan con fe lograrán un testimonio de la veracidad y la divinidad del libro por el poder del Espíritu Santo." después de meditar en mi corazón, y orar fervientemente preguntando de que si eran verdad todas estás cosas, sentí ese sentimiento que no sólo albergaba mi corazón cuando era niña, sino que inundaba y rebosaba mi alma de una alegría y paz indescriptible. Abrí mis ojos, e inundadas mis mejillas en lagrimas de felicidad, le di gracias a Dios por la hermosa experiencia que pude experimentar en ese momento. Y desde ese entonces, mi vida ha estado llena de muchas bendiciones al poder estar en el evangelio restaurado de Jesucristo.

La manera en que vivo mi fe

En la Iglesia, tengo la oportunidad de enseñar a jóvenes de 12 a 18 años, y a las personas que están conociendo el evangelio restaurado, eso ha ayudado no sólo a éstas personas, sino también a mi. Me doy cuenta que nunca termino de aprender algo nuevo, y que lo más importante, es poder seguir lo que el Señor espera de nosotros para poder volver a vivir con Él, llevando aquí en la tierra una vida de principios y obediencia a los mandamientos que Dios nos ha dado. Hay actividades en la Iglesia, que ayudan a mantener y recordar lo que es correcto, es divertido poder compartir con personas que puedan entenderte, y sobretodo ayudar a no alejarte de la senda de Jesucristo. Al poder sentir y ayudar a que otras personas reconozcan lo importante que es estar bien con Dios, y con las demás personas, nos damos que estamos en esta vida con un propósito, y que sólo lo podremos descubrir si seguimos en la senda de rectitud.