mormon.org Global
Luis Alberto: diabetes tipo 1, deporte, musica, benemerito, CEBA, Mormón.

Hola soy Luis Alberto

Acerca de mí

Tengo 18 años y tengo diabetes tipo 1, me gustan los deportes y la música. Me diagnosticaron diabetes a los 16 años, en mi primer año de la preparatoria en el Centro Escolar Benemérito de las Américas (ahora, el Centro de Capacitación Misional de México). No fue fácil, pero las enseñanzas del Evangelio me han ayudado sobrellevar esta condición de manera más tranquila. Durante mis primeros dos años de la preparatoria pude jugar como mariscal de campo del equipo de fútbol americano y un poco de rugby en el tercero. He practicado varios deportes en mi vida y puedo decir que mis favoritos son el fútbol americano, el pentatlón moderno y el rugby. Desde chico mis padres nos inculcaron el amor por la música. A los 11 años empecé a tomar clases de piano y a los 13 quise aprender a tocar la guitarra. Ahora, disfruto de ambos instrumentos y de cantar.

Por qué soy mormón(a)

Desde chico se me ha enseñado acerca de las escrituras, de los profetas y de sus enseñanzas. Tuve la oportunidad de nacer de padres que ya profesaban esta religión. Sin embargo, eso no significa que no haya tenido que buscar mi propio testimonio. Más o menos a los 14 años me dí cuenta de que no tenía un testimonio personal sobre algunas cosas. Había crecido con el testimonio de mis padres y no me había preocupado por buscar mi propio testimonio hasta que empezaron a suceder cosas que realmente me ponían a prueba. Busqué diligentemente en las escrituras y en oración al Padre hasta que recibí una respuesta. No sólo supe que las escrituras eran verdaderas, también supe que Jesucristo era el Hijo de Dios, mi Salvador y que había restaurado su Iglesia y el sacerdocio por medio de José Smith.

La manera en que vivo mi fe

A los 17 años fui llamado como maestro de Principios del Evangelio, una clase dirigida a investigadores y miembros nuevos a fin de que se familiaricen con la doctrina básica de la Iglesia. Una de mis experiencias favoritas, un milagro en verdad, ha sido el poder ver un cambio en el semblante de quienes aprenden en esta clase por medio del Espíritu y de ver cómo se transforma su manera de ser y su vida.