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Oliver Tragante: Mormón.

Hola soy Oliver Tragante

Acerca de mí

Soy un fan de deportes. Desde que yo recuerde, siempre he jugado fútbol, baloncesto, o sea me encanta jugar y mirar toda clase de deportes. Tengo un profundo y durable amor por la música. He trabajado durante todo un año como Web Designer en un sitio web de ventas de artículos de deporte y tengo planes de continuar con el mismo después de mi misión. En la mayor parte del tiempo me encanta pasar un rato con mis amigos. Mi familia es increíblemente importante para mí y soy muy agradecido por todo el tiempo que he pasado con ellos.

Por qué soy mormón(a)

Yo nací en la iglesia, o sea que siempre ha sido parte de mi vida. Pero hubo un tiempo en mi juventud en que yo empiece a tener ciertas dudas acerca del evangelio y del Libro de Mormón. La verdad que no puedo recordar el exacto momento en que gane mi testimonio pero se con todo mi corazón y por el poder de la oración a nuestro Padre Celestial que este evangelio restaurado de Jesucristo me da la oportunidad no solamente de vivir eternamente con mi familia pero también estar en la presencia de mi Padre Celestial y Su Hijo, Nuestro Salvador. Ser miembro de la iglesia es una bendición que solamente en palabras no puedo describir. Sé que si todos hacen de la misma manera como yo lo hice, o sea orando sinceramente y específicamente y preguntando a Nuestro Padre Celestial si este es el único camino, el único reino de Dios en la tierra, lograran la respuesta divina, así como yo la obtuve.

La manera en que vivo mi fe

Haciendo tres cositas muy importantes me dan la oportunidad de siempre fortalecer y nutrir mí fe. Uno de ellos es leer siempre las escrituras y meditar todas las enseñanzas que en el contiene. Segundo de ellos es ir siempre a la Iglesia, cada semana, recordando y renovando los convenios que yo hice con mi Padre Celestial, como el bautismo por ejemplo. Sé que puedo aprender mucho con los maestros que son inspirados y preparados para enseñar a cerca del evangelio a los demás. El Tercer de ellos es la oración. Poniendo toda el alma y conversando con nuestro Padre Celestial, y por medio del espíritu santo, saber que mis palabras fueran contestadas.