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Amy: Pianista, Música, Mormón.

Hola soy Amy

Acerca de mí

Tengo 18 años. Nací en Argentina, y soy miembro de la Iglesia desde que nací. Desde los 10 años, estudio Profesorado de Música con orientación en Piano. Amo lo que hago, y estoy agradecida de haberlo elegido cada día. Me encanta bailar, no importa qué tipo de ritmo sea; también amo cantar y lo hago todo el tiempo, aún cuando estoy en la calle. Me gusta participar en Coros, y soy co-directora del coro de la Iglesia, además de ser la Pianista. Vivo con mis padres, tengo 5 hermanos y yo soy la menor de todos ellos; además tengo 18 sobrinos. Me encanta estar con mis amigos, y divertirnos juntos. Sobretodo cuando se trata de quedarse en casa con ellos hablando y riéndonos todo el tiempo.

Por qué soy mormón(a)

Mis padres eran miembros de la Iglesia, y desde que nací ellos me enseñaron todo lo que Jesucristo y Su Iglesia enseñaban. Cuando tenía 15 años, empecé a preguntarme por mí misma si esta sería la Iglesia verdadera, y si todo lo que me habían enseñado de que Dios vivía era verdad. En un momento de mi vida, mientras tenía todas estas dudas, me sentía desconsolada y desanimada. Pude sentir por mi misma que Dios siempre está ahí y que comprende aquello que nadie más puede comprender. Él nos ama, nos guía, escucha nuestras quejas y nuestros pesares, y nos alienta día a día a seguir adelante, aún cuando parezca difícil. Somos sus hijos, y Él quiere que seamos felices; jamás haría algo para que estemos mal. Quiere que progresemos y mejoremos siempre.

La manera en que vivo mi fe

Cuando tenía 16 años, fuí a participar del Coro de nuestra Iglesia, y la persona que había tocado el piano por casi 20 años no iba a poder hacerlo, así que preguntaron quién podía hacerlo. Mi hermana y una amiga dijeron que yo sabía tocar el piano, así que lo hice; después esta persona se mudó y no pudo tocar más en nuestro coro, así que desde hace 2 años y medio soy pianista del coro. Cuando cumplí 18, fui llamada como secretaria del grupo de mujeres de la Iglesia, y es una asignación que agradezco porque me permite conocer a cada mujer de la Iglesia, y visitar a aquellas que no están viniendo, animándolas a volver. También participo con los niños de la Iglesia, tocando el piano cuando ellos cantan y ayudándolos a aprender las canciones.