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Michelle Gutierrez: Mormón.

Hola soy Michelle Gutierrez

Acerca de mí

Soy de Perú, tengo 18 años y estuve estudiando Ciencias de la Comunicación. Ahora estoy preparándome para servir en una misión a tiempo completo. Me encantar pasar tiempo con mi familia y amigos de la Iglesia. Siempre tenemos actividades en la semana que nos ayudan a fortalecernos mas y aprender mas del Evangelio. Actualmente soy misionera de barrio y estoy constantemente acompañando a las misioneras de mi barrio a visitar a las personas que necesitan conocer mas del Evangelio de Jesucristo. Esto me ayuda a sentir amor por las demás personas y ha ejercitar mi testimonio y fe. Otro de mis pasatiempos es ayudar a las personas a realizar su árbol genealógico, a través de los programas que tiene la Iglesia para desempeñar esta labor. Y tengo la oportunidad de conocer a mas personas miembros de la Iglesia e investigadores, y ver la alegría que sienten al encontrar información de sus antepasados. Otra de las cosas que mas me gusta es leer, siempre trato de leer algo nuevo y ahora me he dedicado a leer cada día mi Libro de Mormón y he sentido un gran cambio en mi vida. En la Iglesia también he encontrado muy buenos amigos con los que puedo contar y me divierto mucho. Sobre todo porque tienen los mismos principios que yo y podemos pasar momentos agradables con la compañía del Espíritu.

Por qué soy mormón(a)

Hace muchos años atrás, dos jóvenes misioneros, tocaron la puerta de la casa de mis abuelos maternos. Ellos profesaban otra religión, pero mi abuela que era una mujer muy pegada al Señor, siempre pensaba en que necesitaba saber mas sobre el Evangelio, pero en la Iglesia a la que asistía no le enseñaban todo lo que ella deseaba saber. Gracias a su perseverancia y oraciones, estos dos jóvenes le enseñaron el Evangelio Restaurado de Jesucristo y fue ahí donde ella aclaro todas sus dudas y entendió que debía bautizarse, de igual manera lo hicieron mi abuelo y sus hijos. Desde entonces continuaron perseverando en la Iglesia, ahora han pasado mucho años y ellos siguen fieles. Nos enseñaron el Evangelio a mi hermana y a mi. Y al cumplir los 8 años tuve la gran bendición de decidir si deseaba unirme a la Iglesia de Jesucristo o no. A pesar de mi corta edad, aun recuerdo muy bien la paz y tranquilidad que sentía cada vez que los misioneros me daban las charlas. Recuerdo que con lagrimas en los ojos acepte que me bautizaran y fue días después de mi cumpleaños. Yo era la niña mas feliz, porque reconocía las impresiones del Espíritu y sabia que lo que hacia era lo correcto. Era el primer paso para volver a vivir con mi Padre Celestial. Ahora después de casi 11 años, estoy lista para servir una misión de tiempo completo. Quiero ser un instrumento del Señor para que muchas otras familias, tengan la misma bendición que tuve yo de conocer el Evangelio. Y que sepan el camino correcto de deben de seguir. Sinceramente no es para nada fácil, siempre hay oposición en todas las cosas, pero el Evangelio te ayuda a comprender que los desafíos son para progresar y nos hacen mas fuertes y valientes. Soy Mormona porque se que esta es La Iglesia de Jesucristo. Es la misma que fundo Jesucristo, cuando estuvo aquí en la Tierra. Soy feliz de haber realizado convenios con mi Padre Celestial, de sentir la compañía y guía del Espíritu. Es el mayor don que Dios me pudo dar.

La manera en que vivo mi fe

Dentro de mi barrio tengo la oportunidad de brindar servicio a los demás, ya que durante la semana separo tiempo para poder acompañar a las misioneras en sus actividades diarias, como visitas y reuniones con personas que desean saber mas del Evangelio de Jesucristo o visitar personas enfermas o con cualquier tipo de problema. Esta labor es de mucha responsabilidad y a la vez de amor y solidaridad hacia el prójimo. Otra de las actividades que organizamos como misioneros de barrio, es hacer noches misionales, en las cuales invitamos a nuestras amistades o familiares que no pertenecen a la Iglesia, y ellos pueden ver videos y aprender mas del Evangelio, después realizamos juegos y compartimos momentos juntos. También debo de separar tiempo para ayudar a las personas de mi estaca a reunir datos para obtener su árbol genealógico. Vienen también, al Centro de Historia Familiar, muchas personas que no son miembros de la Iglesia, pero desean tener mas información de sus antepasados y me encanta ver las sonrisas que obtienen después de conseguir la información que necesitaban. Realmente se que ocurren milagros. En la actualidad, me he hecho énfasis en compartir mi testimonio y mi conocimiento sobre Family Search Indexing, con otros jóvenes y jovencitas de la estaca a la que pertenezco, porque se que ellos tienen la habilidad para digitar las partidas que la Iglesia se encarga de recolectar y así podemos agilizar esta labor.