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Gustavo López Hidalgo: Mormón.

Hola soy Gustavo López Hidalgo

Acerca de mí

Voy a cumplir este año 2014, 30 años felizmente casado, nuestro matrimonio es lo mejor que nos ha sucedido, yo quería una esposa que viniera de una buena familia con buenos padres y con matrimonios felices como los que a mi me tocaron. De soltero ore mucho y busque una esposa con esas características, viaje mucho hasta que un día mi líder de la Iglesia me llamo a ser un Sumo Sacerdote a los 22 años y aún soltero entonces le pregunte por alguien para casarme? Y me sugirió unos nombres y el último me gusto mucho y le dije quienes son sus padres y me dijo que eran líderes fuertes y una familia ejemplar, ni pensarlo más con ella me caso, visité al papá de esta chica en la Iglesia el domingo, me presenté con él y le dije que si me presentaba a su hija, accedió y me la presento, venía sonriente, su papá le dijo este joven ha venido a conocerte, ella se sorprendió que su papa nos presentara pues normalmente ahuyentaba a los prospectos. Me invitaron a comer, les pedí que me dejaran a solas con ella en la sala, yo hable mucho y ella no pues me decía que su vida había sido de la escuela a la casa y a la Iglesia, luego a su mami hablo a solas conmigo y me dijo que ella sólo tenía 17 años y no estaba lista para casarse y me despidió, el martes siguiente su esposo le pregunto por mi y le pidió que me invitara y así a los noventa días nos casamos en el Templo por toda la eternidad y no sólo hasta que la muerte nos separe. 30 años felices y sin pleitos ni gritos, ni ofensas, nos amamos.

Por qué soy mormón(a)

Mi padre fue un buen católico y la gente en su Pueblo, le llamaban san Francisco de Asís, tubo 7 hijos varones y al nacer cada uno decía este va a ser sacerdote y así lo dijo con cada uno de los siete, nos leía la Biblia y nos llevaba a misa seguido y nos preguntaba lo que habíamos entendido del sermón, vivimos felices, sanamente en contacto con la naturaleza atrapando, culebras, ranas, tortugas, ardillas y compraba diez litros de leche diaria para todos. Cuando yo tenía diez años el falleció, nos fuimos a vivir con mi abuelita ahí continuamos sirviendo ahora como monaguillos o acólitos de la Iglesia Católica y luego en 1973 empezamos a tener contacto con algunos miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Dias, lo que más me gustaba era su ejemplo, no decían groserías, el papá y la mamá les enseñaban a obedecer los mandamientos a sus hijos y empece a saber cosas que nadie me había hablado antes como que Jesucristo después de su resurrección había visitado a nuestros antepasados hace casi dos mil años y es al Dios que le llamaban Quetzalcoatl o el Dios Blanco y Barbado, y me enseñaron que su Iglesia original la que había tenido doce apóstoles y que los Romanos y Judíos destruyeron otra ves Dios el Padre y Jesucristo nuevamente la habían establecido en la tierra y que hoy como antes también hay doce apóstoles vivos y que su Iglesia original nuevamente estaba en la tierra con la misma organización y propósito que antes de transformar personas comunes en santos como los de la antigüedad, todo eso me emociono. Y ahora 40 años después todo lo he comprobado, conozco personalmente a los apóstoles y se que son apóstoles tan poderosos como los de la antigüedad y he leído el libro escrito por los antiguos habitantes de América que estuvieron con Jesucristo cuando los visito y sus palabras han transformado mi cor

La manera en que vivo mi fe

Actualmente he sido llamado a ayudar a los Apóstoles en su Labor de ser testigos de Jesucristo, a esa asignación, llamamiento u ordenación se le llama Setenta y nos dicen Elder o Elderes, mi área de trabajo es el país de México y visitar a los líderes regionales de la Iglesia a los que apoyan y guían a los obispos y a los misioneros y misioneras. Mi labor diaria es acudir en Oración a mi Padre que está en los cielos a mi Padre Celestial y recordar en mi oración el momento en que Jesucristo paga por mis pecados. De rodillas en oración clamo y veo a mi Salvador Jesucristo en la noche fría caminando sólo en el jardín de Getsemani lentamente como resistiendose a llegar, caé de rodillas y suplica "Padre mío, si es posible pase de mí esta copa" pero..."hagase tu voluntad". Él bebe de la amarga copa, la recibe de golpe, tiembla, siente frío, se encorba de dolor, de rostro caé a tierra, trata de levantarse, no puede, no puede más, siente sobre su hombro la cálida mano de un ángel, retoma fuerzas, y es azotado nuevamente, resiste pudiendo morir, aguanta, piensa en mi, me traspasa con su mirada, le queman mis pecados, arde por mis sufrimientos, no para, no se detiene, la noche es larga, es triturado, molido y pisoteado, su piel expuesta se estremece, brotan gruesas gotas de sangre, silencio y y soledad, descansa, se arrastra lava su rostro y su sangre corre en el arroyo. Cuando mi mente recuerda ese sacrificio y pienso lo que el hizo por mi, no quiero jamás volver a pecar y luego decirle a mi Salvador Jesucristo, podrías volver a sufrir por mí. Su expiación me da fuerza, me sana, me habilita, me purifica, me limpia y luego ruego que el Espíritu Santo me llene con su fuerza y domine mis pensamientos, mis sentimientos y me lleve de un lugar a otro y se su voluntad y no la mía. Pienso como si yo fuera un cordero para el sacrificio y con el cuchillo me cortaran en pedazos mis planes, mis proyectos, mis deseos, para luego ser quemado y de las cenizas o del polvo nacer de nuevo.