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Gianina: Converso, Reservado, Misión, Joven, Profesora, Libro de Mormón, Mormón.

Hola soy Gianina

Acerca de mí

Soy uruguaya. Soy profesora de inglés y hablo también portugués. Me encanta aprender cosas nuevas y conocer otras culturas, aunque soy más bien reservada y no muy buena socializando. Aprecio mucho la naturaleza y los animales; y me gustan las actividades al aire libre. La música también es parte integral de mi vida. Para cada momento hay un ritmo diferente que me acompaña. Me gusta mucho cantar y bailar, y estoy aprendiendo a tocar la guitarra. Creo que todos los dones y talentos nos fueron dados por Dios, y espero un día poder desarrollarlos todos.

Por qué soy mormón(a)

Si bien siempre creí en Dios y en Jesús, porque mi familia me crió bajo principios cristianos, no sabía realmente quiénes eran o qué papel tenían en mi vida. La verdad es que nunca había parado para pensarlo. Cuando tenía cerca de veinte años, conocí a los misioneros mormones, que me enseñaron en qué creían ellos y me dijeron que yo podría tener una respuesta directamente de Dios para saber adónde estaba la verdad, y ellos me proporcionarían una guía para conseguirla. El Espíritu de Dios era tan fuerte durante sus charlas que no había forma de dudar de lo me enseñaban, sin embargo, yo siempre tuve una meta clara: quería tener una respuesta directamente de Dios. Atendí a todas las charlas con entusiasmo y cumplí con cada principio que me enseñaron sin ningún problema. Leía el Libro de Mormón cada vez que me decían que tenía que hacerlo y oraba para saber si era inspiración de Dios o no. Pero no fue hasta que derramé todo mi corazón a Dios y le pregunté sinceramente si ésta era la verdad que Él me respondió. La respuesta de Dios fue inconfundible. Pude sentir, y saber con total certeza y claridad, que el Libro de Mormón es la palabra de Dios, y que ésta es Su iglesia. Porque Él mismo me lo dijo. A partir de ese momento, he desarrollado una relación tan íntima con Dios, que no puedo imaginarme la vida de otra forma. Sé que Él me conoce personalmente. Sé que Él habla a los hombres y los guía, porque me ha hablado a mí, y de hecho me encanta cuando lo hace. Es un sentimiento incomparable, no deja dudas que es Él. Repetidas veces he tenido la confirmación del Espíritu Santo de que estoy en el camino correcto y siento Su guía constantemente. No es algo reservado para pocos, sino que todos los que deseen de corazón, pueden tener esa guía directamente de Dios. No hay felicidad mayor que saber que estoy caminado a Su lado, por el camino que Él indicó.

La manera en que vivo mi fe

Me encanta hablar del evangelio con todas las personas, siempre que tengo la oportunidad, porque el evangelio me hace muy feliz. Deseo que todos puedan tener el conocimiento del maravilloso plan que Dios preparó para nosotros, para que puedan mirar la vida con esperanza y alegría. Tener una relación íntima con Dios y saber de Él mismo de dónde vinimos, el propósito de la vida en la Tierra, y para dónde vamos después, no tiene precio. Desde que me bauticé, he enseñado el evangelio tanto a niños como a jóvenes en la capilla adonde asisto los domingos. También, dediqué un año y medio de mi vida al servicio integral de Dios predicando el evangelio en otro país, y sirviendo a personas que pasaron de ser desconocidas a ser parte de mi familia y de mi corazón. Pero no sólo he enseñado. Me encanta también aprender del Evangelio continuamente. Y cada vez que aprendo algo nuevo, me maravillo en la perfección y la sabiduría del Padre. Por eso, estudio las Escrituras sagradas todos los días y también asisto a clases en la iglesia. Me fortalece muchísimo estudiar y aprender de la vida de Jesucristo y el ejemplo que nos dejó. Sé que él es nuestro Salvador y que debemos seguirlo. Por eso, me parece fundamental predicar en primer lugar con el ejemplo. Me esfuerzo por seguir el ejemplo de Jesús en todo momento y vivir una vida recta ante los ojos de Dios, mi Padre Celestial. No soy perfecta y he cometido muchos errores en mi vida, pero gracias al sacrificio de Jesucristo sé que puedo comenzar de nuevo cada vez que realmente me arrepiento; porque sé que Él conoce mi corazón.