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Jane G: joven, samaria, misionera, felicidad, Mormón.

Hola soy Jane G

Acerca de mí

Tengo 22 años, soy muy dinámica y feliz, estoy preparándome para servir misión en Argentina, Resistencia, me encanta jugar tenis, asistir a los institutos de religión de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, compartir tiempo con mi familia y amigos, adoro los animales y e servido como voluntaria en una veterinaria, estudio Diseño y Mercadeo de Modas y terminaré mi carrera al finalizar la misión, Conocí la Iglesia hace un poco más de un año, obtuve mi propio testimonio de que esta es la Iglesia verdadera de Jesucristo y el gozo y la paz que e sentido en mi vida después de bautizarme ha sido infinita, y se que estando firme en Jesucristo y en Su palabra puedo lograr aún más gozos al alcanzar las promesas que Nuestro Padre Celestial tiene para nosotros como el tener Familias Eternas.

Por qué soy mormón(a)

Conocí la Iglesia gracias a los misioneros, ellos me hablaron del Plan de Salvación que Dios tiene para nosotros, cuando los escuchaba sentía que todo tenía sentido, los pensamientos llegaban a mi mientras ellos hablaban y me confirmaban que cada principio del que me hablaban era cierto, que Nuestro Padre es un Dios de Amor y como nuestros padres aquí en la tierra Él quiere la felicidad para nosotros y que lleguemos a ser como Él, que las dificultades que pasamos son para fortalecernos y desarrollarnos, al igual que nuestros padres lo hacen con nosotros al ayudarnos a desarrollar nuestros talentos por medio del esfuerzo, todo adquiría sentido para mi, así que decidí hacer lo que ellos me aconsejaron, me dijeron que no tenía que escuchar por boca de ellos que la Iglesia era verdadera y que el Libro de Mormón era inspirado por Dios, sino que YO MISMA PODÍA SABERLO POR MEDIO DEL ESPÍRITU SANTO, si oraba a Dios con fe, sabiendo que me iba a contestar, y con verdadera intención, dispuesta a seguirlo en el camino que me indicará, lo hice y obtuve una respuesta del Señor, todos somos distintos pero Nuestro Padre nos conoce a cada uno de nosotros y sabe como llegar a nuestros corazones, sabe de que forma nos contestará y de que forma identificaremos que es su respuesta, pero el sentimiento que acompaña toda respuesta es la sensación en nuestro corazón de paz y gozo al mismo tiempo, la sensación de una sonrisa en nuestro rostro que no podemos ocultar y la confirmación de que este evangelio es verdad, testifico que el Libro de Mormón al igual que la Biblia son inspirados por Dios, testifico que las palabras de los misioneros son reales e inspiradas por el Espíritu Santo para nuestra propia fe, esperanza y felicidad y que si oramos al Padre sabremos de la Veracidad de este Evangelio y testifico que al seguir el ejemplo de Jesucristo y perseverar hasta el fin en el Evangelio seremos inmensamente felices y podremos gozar de las promesas de Nuestro Padre Celestial

La manera en que vivo mi fe

Desarrollo la fe en Jesucristo todos los días, es un proceso constante y hermoso al mismo tiempo, al descubrir los milagros de la vida y las maravillas del mundo, así mismo como al ver las bendiciones temporales y eternas que Nuestro Padre Celestial tiene para nosotros, el fortalecernos continuamente en el Evangelio por medio de la oración y las Escrituras es una de las maneras de vivir mi fe y acrecentarla en todo momento; participando de los Institutos de Religión de la Iglesia aprendo más sobre Nuestro Padre Celestial, y el como podemos llegar a ser más unidos a Él y más parecidos a Cristo, en mi barrio trabajo y participo de actividades con mis amigos que nos lleven a ver y anhelar las promesas de la Exaltación, y en actividades de Servicio, donde ponemos en prática lo que aprendemos y sabemos de Cristo que es el amar a nuestros hermanos, así crece nuestro amor por ellos, por nosotros mismos y por Jesucristo y Nuestro Padre Celestial, el guardar los principios de Cristo y sus mandamientos en mi corazón y ponerlos en práctica en mi vida ha sido maravilloso, vivo mi fe, confirmo la veracidad del Evangelio y al ver el gran amor que siente El Padre por nosotros y las bendiciones que llegan a mi vida mis deseos por seguir guardando los mandamientos y fortaleciéndome en el Evangelio siguen creciendo, he podido notar que es un ciclo hermoso de milagros: viviendo nuestra fe, la hacemos más grande.