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Josué: evangélico, chileno, converso, misión, Mormón.

Hola soy Josué

Acerca de mí

Soy chileno, y hace poco descubrí la veracidad de este Evangelio. Desde mi niñez crecí en un ambiente evangélico, y para mí no existía otra iglesia, pero el Padre tenía preparado otra cosa. A la edad de 18 años, y luego de haber terminado los estudios preuniversitarios, conocí a una joven miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mormona). Ella poco a poco me enseñó, hasta que luego de unos meses decidí bautizarme. Tuve las lecciones con los misioneros y el gran día de mi bautismo fue magnífico. Tras un año de mi bautismo, tomé la gran decisión de servir en una misión. Postergué mis estudios universitarios, con la promesa del Señor que todo saldrá bien. Fue una importante decisión, pero estoy feliz. Sé que el Señor me recompensará por esto; además me permitirá compartir la alegría que se obtiene al cumplir con los mandamientos y recibir las bendiciones que el Padre tiene para nosotros.

Por qué soy mormón(a)

En un comienzo comencé a investigar la iglesia sólo por curiosidad. No entendía nada acerca de los llamados mormones. Sin darme cuenta comencé a leer el Libro de Mormón, y luego a estudiarlo con detalle, quizás con la idea de buscar un error. En ese momento sentí cómo la luz de Cristo llegaba a mi vida. Comencé a asistir a la iglesia por la invitación que me hizo una joven miembro de la Iglesia. Pasaron meses antes de tomar la decisión de bautizarme, no porque dudaba de la veracidad del Evangelio, sino porque temía lo que diría mi familia, que en la mayoría son evangélicos. Mi corazón ya no quería esperar más. Hablé con los misioneros y les pedí que me bautizaran. El estudio personal que tuve antes de mi bautismo fue clave para confirmar que si estaba en lo correcto. Fue donde adquirí un testimonio del Libro de Mormón. Si, antes me dejaba llevar por lo que decía la gente de los mormones, pero descubrí por mi mismo que esto es verdad. Nadie me lo dijo, yo mismo investigué, oré y medité al respecto. Realmente seguir a Cristo a renovado mi vida. Le ha dado un nuevo propósito. Pese a mi corta edad de 21 años, anhelo servir una misión, anhelo una familia y hermosos hijos; no me cabe dudas que lo lograré. Este Evangelio realmente llena la vida, y quisiera que todo el mundo se enterara por sí mismos lo feliz que se puede lograr ser. Yo soy mormón, y soy feliz

La manera en que vivo mi fe

He aprendido que a través del servicio desinteresado hacia los demás se pueden obtener grandes bendiciones. Este tiempo el Padre me ha permitido desarrollar un gran amor por los demás, pese a las cosas que pases, porque nadie es perfecto, soy capas de perdonar. Dios me ha permitido trabajar en su Iglesia con los jóvenes de 12 a 18 años); es tan gratificante. A pesar de su juventud he aprendido mucho de cada uno de ellos. También he trabajado con jóvenes adultos solteros (mayores de 18 años) quienes con su entusiasmo de aprender más hace que siempre se llene mi corazón de sabiduría. Además he trabajado con los registros históricos de la Iglesia, es muy especial ver cómo Dios bendice a sus hijos a través de los años. En mi ciudad la iglesia comenzó con una humilde casa, y ahora tenemos la bendición de tener 5 capillas. Sé que no soy perfecto, y que cometo errores, pero en mi deleite por el Señor, me esfuerzo por cumplir sus mandamientos. Después de todo detrás de cada mandamiento viene una gran recompensa.