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Ariana: estudiante, enfermera, Mormón.

Hola soy Ariana

Acerca de mí

Tengo 22 años y soy hija en una familia numerosa, siendo la primera de cuatro hermanos. Mis padres conocieron la iglesia cuando yo tenía seis años y mi madre sintió que debía unirse rápidamente. Gracias a esta decisión, he crecido con el Evangelio en mi vida y he podido recibir todas las bendiciones que ello conlleva. Desde muy pequeña soñaba con estudiar una carrera en la universidad, y hace poco conseguí graduarme en enfermería. Me encanta viajar y he tenido la oportunidad de visitar lugares increíbles y conocer a gente maravillosa gracias a las muchas bendiciones que recibo de mi familia y el Evangelio.

Por qué soy mormón(a)

Pertenezco a esta iglesia por muchas razones. En primer lugar, me uní a ella al seguir el ejemplo de mi madre, cuando apenas tenía 8 años. Asistir me hacía sentir muy bien y trajo mucha felicidad a mi familia, pero no fue hasta años después que comprendí la importancia de el Evangelio en mi vida. Durante mi adolescencia tuve que ganar un testimonio y decidir si quería seguir estos principios o no. Nunca tuve una gran experiencia ni una conversión brillante, simplemente pude sentir el amor del Salvador durante cada día de mi vida, en las pequeñas cosas. Sentir la guía constante del Espíritu Santo y su compañía al ir a la Iglesia, al escuchar un himno o al asistir al templo, recibir las respuestas a mis preguntas mediante el Libro de Mormón. Estas cosas son las que me hicieron darme cuenta de que, en el fondo de mi corazón, siempre he sabido que esta Iglesia es la verdadera, que Jesucristo murió por mi, y que por más veces que me equivoque siempre tendré otra oportunidad para ser mejor. Soy mormona porque me da esperanza en la vida y en las personas, porque quiero vivir toda la eternidad junto a mi familia y porque la serenidad, la tranquilidad y la paz que siento al pertenecer a esta Iglesia no se pueden igualar a nada de lo que podría sentir de otra manera. Porque me da objetivos y razones para seguir aun cuando parece que no hay nada que hacer. Porque siento que Él siempre está conmigo, que me sustenta, me apoya y nunca me dejará sola.

Historias personales

¿De qué manera pueden sus propios talentos y dones bendecir a otras personas?

Escogí mi carrera pensando como no en lo que quería hacer, pero por otro lado, meditando en qué podría hacer para ayudar a la sociedad mediante mis cualidades. Siendo enfermera siento que cuido de los hijos de Dios, de mis hermanos espirituales, y que les ayudo durante momentos duros en su vida, puede que simplemente sea aliviando su dolor físico, pero muchas veces simplemente necesitan saber que estás ahí, que cuidas de ellos, que les escuchas y les comprendes. Mediante mi conocimiento del Evangelio, es para mi más fácil comprender y afrontar situaciones difíciles en las que las personas pierden la esperanza y sienten miedo o consolar a familiares que han perdido a su ser querido. No siempre es fácil, pero sé que un dia volveremos a ver a nuestros seres queridos que han fallecido y que podremos vivir con ellos por la eternidad.

La manera en que vivo mi fe

Vivir de acuerdo a mis creencias es algo prioritario en mi vida y ya no entiendo otra manera de hacerlo. Debido a mis estudios resido en una ciudad distinta a mi familia y comparto piso con dos chicas que también son miembros de la Iglesia. Para mi el vivir el Evangelio nunca fue fácil, pero siempre importante, ya que era la única chica de mi edad que asistía. Al ser la única chica de mi edad, mis amistades eran prácticamente de fuera de la Iglesia, y esto hizo que me enfrentara a muchas situaciones en las que tuve que decir no, y sentirme sola y desplazada por seguir mis valores. Ahora, me siento agradecida por la fortaleza que mi Padre Celestial me dio para soportar estas situaciones ya que aprendí grandes lecciones que me han ayudado a ser quién soy hoy en dia. Actualmente en la ciudad en la que vivo somos muchos más jóvenes, por lo que es más fácil vivir de acuerdo a mis valores y sentirme integrada y acompañada. En mi barrio además tengo la oportunidad de servir y ayudar a los demás de diferentes formas, en llamamientos. También he servido como consejera de la EFY, que son conferencias para jóvenes de 14 a 18 años, en las que se enseñan y viven los principios de nuestra iglesia durante una semana con jóvenes de todo el país.