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Cesar Ovidio Irala Ayala: Futbol, Estudiante, Mormón.

Hola soy Cesar Ovidio Irala Ayala

Acerca de mí

Soy una persona que le gusta aprender mucho, y que en ocasiones necesito de la ayuda de los demás para poder saber experiencias y cualidades que me hagan mejorar mi vida. Llevar una vida como la de Jesucristo es una de mis principales metas por lograr, pero es complicado cuando se presentan las adversidades, aunque gracias a los consejos y amonestaciones de los profetas actuales puedo encontrar refugios santos para fortalecerme.

Por qué soy mormón(a)

Realmente estoy feliz por ser mormón, debido a que conozco la forma de llegar a mi Padre Celestial, saber que Él ha puesto profetas en estos tiempos como lo hacia en la antigüedad, porque Él es el mismo de ayer, hoy y para siempre y es uno de los motivos por el cual ha dado su Evangelio y su Sacerdocio para ayudar a sus hijos e hijas a volver a Él. Sé que Jesucristo, Su Hijo, llevo a cabo la Expiación que salvo a toda la raza humana y nos da la oportunidad de resucitar tal y como lo hizo Él al tercer día después de su muerte en la cruz, Él vive y esta con su Padre en el reino atentos por sus hijos. En muchas ocasiones sentí que Ellos me aman porque pude ser influenciado por el Espíritu Santo, el cual me ha ayudado a saber que yo puedo ser salvo.

Historias personales

¿Cómo le ha ayudado el Espíritu Santo?

El Espíritu Santo me ha brindado mucho consuelo a mi vida, me ha advertido en muchas ocasiones cuando estoy en error y me brinda la valentía suficiente para salir de aquellas cosas que pudieran perjudicarme gravemente. Él es un maestro, porque en los momentos que estoy estudiando las escrituras puedo sentir que me esta testificando de lo que estoy leyendo, es algo maravilloso y es un don que no se debe perder tan fácilmente.

La manera en que vivo mi fe

Durante mi adolescencia, he recibido mucha ayuda de los maestros de la Iglesia en cuanto a cuan valioso soy para mi Padre Celestial, he recibido muchos consejos que me ayudaron a mantener un nivel de espiritualidad con la que el Espíritu del Señor pueda brindarme su ayuda constantemente. Durante los últimos seis meses tuve la oportunidad de enseñar a los hombres jóvenes de mi barrio, muchas cosas que les pueda ayudar a mantener sus normas de dignidad y cuidarse de aquellas cosas nocivas que le puedan dañar tanto físico como espiritualmente. Los jóvenes especialmente necesitan tener muchas actividades que les eleven y les haga sentir que ellos valen mucho para el Padre Celestial.