mormon.org Global
Majo Mercau: Mormón.

Hola soy Majo Mercau

Acerca de mí

Soy la hermana mayor de una hermosa familia de 7 hermanos. Mi mamá y mi papá, ex misioneros, nos aman mucho a cada uno de sus hijos y son mi ejemplo a seguir. Hace un año terminé la secundaria, egresé de un colegio con orientación al comercio y a las ciencias económicas. En un principio quería seguir cómo carrera la Licenciatura en Economía, pero en el colegio pude darme cuenta de que eso realmente no era lo mío. Y me decidí por seguir la Licenciatura en Psicología. Disfruto de hablar con otras personas, de poder ser un instrumento en la mano del Señor al ayudarles a resolver algún problema o situación personal por la que estén pasando. Amo la música y, de vez en cuando, tocar la guitarra. Me gusta mucho leer y estudiar, realmente me encanta sentir cómo se abre mi mente y mis posibilidades al leer o estudiar.

Por qué soy mormón(a)

Yo nací dentro del evangelio, mi papá conoció la iglesia a la edad de los 9 años y mi mamá a sus 11 años. Ambos se casaron en el Templo y formaron la gran familia de la que formo parte hoy en día. Si bien fui bendecida toda mi niñez con la protección del evangelio de Cristo en mi vida, no fue que realmente me convertí a esto hasta que en una noche, luego de un día muy difícil, me arrodillé al Padre y le imploré que me ayudara a creer en Él. Yo quería creer en Él y necesitaba saber que todas las cosas que mis padres me habían enseñado, eran verdaderas. Le pedí específicamente que me rodeara de personas que vivieran su evangelio y que, mediante su ejemplo, me ayudaran a aumentar mi fe y testimonio. Así fue, que al pasar los años, exactamente tres años después de esa oración, mientras se me invitaba a compartir mi testimonio frente a un grupo grande de amigos, yo pude ver cómo Mi Padre Celestial había contestado mi oración. Me encontraba ahí, rodeada de amigos que estaban pasando por los mismos desafíos que yo, que estaban luchando con las mismas dudas o incluso otras. Personas que buscaban la verdad y principios eternos sobre los cuales basar su vida. Fue en ese momento que pude sentir cómo el Señor extendía su brazo de misericordia sobre mí, y supe sin lugar a duda, que Él existe, y no sólo que existe, sino que me ama! Que me amaba tanto cómo para escuchar esa oración que había hecho de niña y que me amaba tanto cómo para hacerme recordar y ayudarme a ver que siempre había estado a mi lado.

La manera en que vivo mi fe

Al cumplir los 18 años, empecé a darme cuenta que realmente uno debe vivir aquello que cree, y no sólo vivirlo, sino darlo a conocer... Dar a conocer aquello que hace muy feliz a uno y que le permite estar tranquilo ante las situaciones difíciles. Es así que empecé a visitar a las hermanas mayores del barrio al que pertenecía y pude entender mucho más mi fe y el poder de la fe en la vida de las personas. Al poco tiempo me llamaron cómo secretaria de la organización a la que pertenecen las mujeres de 18 hasta 99 años jaja y por más que estuve poco tiempo desarrollando mis talentos en ese lugar, pude aprender muchísimo de mujeres grandiosas y virtuosas, que marcaron mi vida. Luego, me mudé a otra parte de la ciudad, y me llamaron para trabajar en la guardería, con los más pequeños. En mi grupo, eran sólo niñas... cada una muy especial. Pude ver cuánto uno puede aprender de ellos, de su humildad, de su capacidad de perdonar y no juzgar todo el tiempo, pude aprender de su confianza en las demás personas y su esperanza y fe. Hace unos meses me han llamado a trabajar con las mujeres jóvenes, chicas excelentes de entre las edades de 12 a 17. Yo, con 18 años, lo consideraba todo un desafío. Pero cómo aprendemos en Éter 12:27, el Señor me ha fortalecido a medida que me he arrodillado y pedido ayuda para cumplir de la mejor manera con mis responsabilidades. De ésta manera, visitando también a aquellas hermanas en la fe que necesitan de mi ayuda, es cómo vivo mi fe, es cómo sirvo al Señor y le demuestro mi agradecimiento por las enormes bendiciones que Él me brinda día a día. De ésta manera vivo en lo que creo, ésto es: Amar a Dios por sobre todas las cosas y amar al prójimo cómo a mí misma.