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Hola soy Amairani

Acerca de mí

Tengo 19 años de edad, estudio en estos momentos mi quinto cuatrimestre en la universidad, asisto a la iglesia todos los domingo para renovar mis convenios con Nuestro Padre Celestial y guardar el día de reposo, asisto a instituto entre semana y a algunas actividades de la iglesia. Felizmente y recientemente casada con un obediente hijo de Dios, ex misionero fiel. Mis horas libres las ocupo para mi nueva familia, salir a caminar o leer un buen libro (el libro de mormón) y sobre todo visitar a mis papas.

Por qué soy mormón(a)

Decidí ser mormona, por que decidí ser feliz. Creo que es la mejor decisión que pude haber tomado en mi vida, decisión que me ha triado bendiciones en el transcurso de los años y se que las recibiré eternamente si me esfuerzo en ser obediente. Era parte de una familia que creía ser común , con los problemas normales, desacuerdos, falta de comunicación, veía a mi mama salir a fiestas con mi papa y creía que eso les hacia feliz, estaba rodeada de personas con adicciones y seguía creyendo que eso era algo normal, pero conocí a los misioneros, les di la oportunidad de cambiar mi vida al escucharlos y se que todo lo que vivía no era normal y que eso no era felicidad, al dejar entrar a mi vida el salvador pudo demostrarme la verdadera felicidad a través de su amor puro y sincero, ahora tengo una familia que realmente puedo decir que es feliz por saber del evangelio y no por las cosas materiales, actualmente tengo una nueva familia que tiene firmes cimientos para progresar, basada en el evangelio y en el amor de Nuestro Padre Celestial y su Hijo Jesucristo. Se que esta es la iglesia verdadera por que así lo siento en lo mas profundo de mi corazón y el espíritu santo testifica de la veracidad de ello, no lo se por alguien mas, lo se por mi misma por que he orado al Padre y el me ha contestado.

La manera en que vivo mi fe

Trabaje un tiempo con las jóvenes, es maravilloso el poder compartir tiempo de calidad con ellas y los sentimientos que mi corazón guarda del salvador, el poder fortalecernos mutuamente ante la adversidad que nos presenta esta nueva era del mundo y ser un instrumento en las manos del señor a ayudarles a ellas a adquirir su propio testimonio del evangelio, para que tengan sus metas presentes y puedan cumplirlas sin importar los desafíos que les presenta el mundo y nunca olvidar que son hijas de Dios que tienen un potencial divino y que su Padre Celestial les ama infinitamente.