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Hola soy Clark

  • Clark Wiscombe
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Acerca de mí

No sólo que crecí en Utah, también lo hice en el desierto de ese estado. El senderismo, la caza, la pesca, el excursionismo, el esquí, la práctica del ciclismo de montaña, el escalar y el barranquismo han influido en mi vida. Es simple... “¡Me encanta estar al aire libre!”. Mi amor por las actividades al aire libre aumentó cuando tuve la oportunidad de compartirlo con mi increíble esposa y con mis bellas hijas. Disfrutamos las creaciones de Dios y nos une como familia.

Por qué soy mormón(a)

Me sentí destrozado cuando mi papá murió cuando yo tenía 14 años. Por haber crecido dentro la Iglesia esas enseñanzas estaban en mi mente. Finalmente llegó un momento en mi vida donde tuve que tomar una decisión. Tenía que saber si lo que me habían enseñado acerca del Reino de Dios y de la familia eterna realmente era cierto. Quería saber si iba a poder vivir con mi papá y con mi familia para siempre. Sabía que para recibir mi testimonio debía hacer mi parte. Al final del Libro de Mormón el profeta Moroni da una invitación. Él invita a cualquier persona que tenga contacto con este libro a leerlo, meditarlo y a orar acerca del mismo. Promete que si lo haces con sinceridad recibirás una respuesta. Nunca olvidé seguir la invitación de Moroni. A los 17 años leí el Libro de Mormón. Pero no solamente lo leí; pensé acerca de las hermosas enseñanzas del Salvador. Luego oré sinceramente a mi Padre Celestial y le pedí por esa confirmación de que el Libro de Mormón era verdadero. Nunca olvidaré la respuesta dulce y humilde que vino. Supe que mi Padre Celestial me amaba y que Sí podía vivir con mi familia para siempre. También tuve una comprensión de que la vida no sería fácil. Afortunadamente, había otra verdad que comprendí ese día. Tengo un Salvador. El perdón es real y es tangible. ¡Es para todos! Ese día prometí al Padre Celestial que siempre haría mi mejor esfuerzo para responder a Su llamado a servir. Cada día es una gran bendición y hago todo lo posible para vivir de acuerdo a quién soy; un hijo del Padre Celestial. Mi testimonio es real. Es mío; lo he forjado a través de las dificultades en la vida. ¡Eso me hace realmente feliz!

La manera en que vivo mi fe

He tenido muchas oportunidades grandiosas de servir en mi vida. La enseñanza ha sido algo que he disfrutado siempre. En los últimos 10 años, he estado involucrado con los jóvenes en todo, desde las lecciones de la Escuela Dominical a diversas aventuras al aire libre. Esos espíritus jóvenes han enriquecido mi vida y me han enseñado mucho más de lo que les he instruido a ellos. Hace poco me pidieron prestar servicio con quienes enseñan a los jóvenes y adultos cada semana. La mejor parte es ir a esas diferentes clases y sentir el amor de nuestro Padre Celestial por cada uno de Sus hijos. Mi vida se ha enriquecido enormemente. También he tenido la oportunidad de servir en varios comités que ayudan con actividades de la Iglesia y del vecindario tales como asados, proyectos de servicio, reuniones sociales, etc.