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Jennifer: Sordos, Lenguaje de signos, Misión, Jóvenes, pintura, ayudar a otros, Mormón.

Hola soy Jennifer

Acerca de mí

Tengo una faceta artística: Toco el piano de vez en cuando , soy autodidacta y me gustan los bailes de salón. He sido bailarina de tango y folclore argentinos, participando en ferias multiculturales y enseñando éstas danzas. He participado en un programa de radio durante un verano como colocutora. Estudié artes por dos años y como consecuencia me encanta la pintura y hacer retratos. Actualmente soy aficionada al Scrapbook. Para aprovechar mi tiempo libre serví como voluntaria en una ONG siendo la secretaria y ayudando a otros en una mejor búsqueda de empleo. He estudiado decoración de interiores, escaparatismo, peluquería y sólo un año de traducción de Francés en la universidad. También he hecho cursos de vendedor técnico y de radio en streaming. Me gusta aprender y disfruto haciéndolo, en especial los idiomas como el árabe o el inglés. Actualmente estudio lenguaje de signos en español. Empecé por mi cuenta con la ayuda de una amiga sorda, ella me ha enseñado a hablar éste idioma y gracias a ello, he podido compartir mi testimonio con sus amigos también sordos, que tras las charlas misionales - que tuve el privilegio de traducir -, se bautizaron y ahora son miembros activos de la Iglesia de Jesucristo. Me gusta ayudar a otros en todo cuanto está en mi mano, por ello nunca dejo de aprender, porque quizás algo de lo que aprenda pueda ser de utilidad a un hermano mío. Ahora me preparo para servir una misión de tiempo completo.

Por qué soy mormón(a)

Por mucho tiempo he buscado mi vocación profesional. He probado diversos estudios que me gustaban, que concordaban con mi predisposición natural a las artes, sin embargo, nada me satisfacía, pues mi deseo de servir a otros mediante mi profesión no se veía realizado. No fue sino hasta después de la prueba de mi fe que el Padre Celestial me bendijo más de lo que jamás imaginé: Tras haber sido llamada para prestar servicio a los jóvenes de 18 - 30 años dentro de la iglesia, se inauguró en 2011 el primer centro para jóvenes adultos de mi ciudad, a dicha inauguración asistirían líderes locales que nos darían discursos que sentarían las bases de ése hermoso centro. Entre los jóvenes asistentes contabamos con 4 jóvenes sordos. Nos hallabamos sin traductor y ellos, como los demás, estaban ansiosos de escuchar el mensaje del Evangelio. Con fe pedí en oración servir al Padre como instrumento en Sus santas manos si es que ésa era Su voluntad. Hasta ése preciso momento jamás había traducido nada al lenguaje de Signos, apenas sabía hablar y a duras penas recordaba el " abecedario" dactilológico. Con valor me senté delante de ellos y empecé a traducir cada palabra, cada párrafo y finalmente cada discurso. Ellos sientieron igual que yo, que el Espíritu actuaba entre nosotros y que por medio de Él fue posible dicha traducción. Desde ése momento supe, que ésa era mi vocación. Desde entonces, traduzco con fluidez discursos, clases, cursos de liderazgo y conferencias. El Padre me dió un don, el don de traducir. Ahora perfecciono el Lenguaje de signos enseñandolo a otros jóvenes y tras terminar la misión, me formaré profesionalmente como traductora de éste hermoso idioma. Cuán agradecida estoy a mi Padre Celestial por mostrarme Su amor al mostrarme la forma de servir a otros y á qué debo dedicarme. Se que mi Creador me conoce personalmente y no sólo escucha mis oraciones sino que además escudriña los deseos de mi corazón. Se que Jesucristo vive y dirige ésta Su Iglesia.

Historias personales

¿Por qué los mormones van a una misión?

Tenemos el deseo de compartir el privilegio de saber quienes somos, porqué estamos aquí y hacia dónde vamos después de ésta vida. Tener la respuesta certera a estas preguntas y un testimonio de la veracidad de dichas respuestas, hace que seamos plenamente felices y libres para actuar, sabiendo que hay un Dios, un Salvador y un propósito para ésta vida. Éste conocimiento nos brinda paz en los momentos más difíciles, nos da gozo en la soledad y nos sustenta en el día a día. Todos tienen el derecho de tener ésta felicidad, éste conocimiento y el poder elegir qué hacer con el. Sé que Cristo vive y que sufrió por nosotros, es imposible devolver al Padre Celestial todo cuanto nos ha dado, pero por medio de la gracia de Su Hijo podemos volver a Él. Estoy agradecida por éste privilegio y por ello quiero compartir con todos lo que en mi vida es de mayor valor. Vamos a la misión para que nuestros hermanos tengan el mismo gozo que nosotros al vivir el Evangelio Restaruado de Jesucristo y la misma oportunidad de elegir, para que sepan que son Hijos de Dios, el Eterno Padre y Él los conoce personalmente y los ama. En resumen, vamos a la misión para invitar a todos a venir a Cristo.

La manera en que vivo mi fe

Vivo mi fe al vivir de acuerdo a los mandamientos de Dios, al esforzarme por ser una discípula de Cristo todos los días, al servir a mis semejantes desinteresadamente y ser íntegra en éste propósito sin importar las circunstancias o quién me rodee o el qué dirán. Procuro ser un buen ejemplo para mi familia de lo que significa ser miembro de la Iglesia de Jesucristo, ya que ellos no pertenecen a esta Iglesia. Sé que me aman y me respetan al ver que cumplo con los convenios que he hecho y eso me hace muy feliz, ésta es la manera en que vivo mi fe, amando a Dios y a mi prójimo como a mi misma.