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Kacen: Misionero, California, Fresno, Kacen, Moody, Mormón.

Hola soy Kacen

Acerca de mí

Ahorita soy misionero de la misión de California Fresno utilizando el idioma de español. La obra aquí es increíble y la capacidad que uno tiene como misionero de aprender, crecer en el Espíritu, y acercarse a Cristo - al ayudar que lo hagan los demás - es la cosa mejor que he experimentado. Antes de la misión fui al colegio de BYU y allí disfruté del ambiente que viene de tantos estudiantes en el que uno puede perderse. A Utah le llamo mi hogar y, con la excepción de algunas vacaciones y la misión a California, no he salido mucho de ese vecindario.

Por qué soy mormón(a)

En pocas palabras, es la verdad. Aunque se nos conoce por el título "Mormón", la verdad en sí no viene de ello, sino por la doctrina de la fe, el arrepentimiento, el bautismo por inmersión por la autoridad debida, la recepción del Espíritu Santo, y el trabajo constante de llegar a ser más como Cristo durante el transcurso de la vida. Soy Mormón porque esta vida es para mejorar hasta llegar a la perfección que se nos hizo posible por Jesucristo. Es el sacrificio de Él que nos da tanta esperanza de que un día podamos lograr lo que nunca hubiéramos podido sin tal gran sacrificio. Sé que todo este conocimiento puro se restauró por profetas modernos y que es Cristo mismo que guía la iglesia hoy. Al final de cuenta, Dios vive. Yo no soy mucho de su siervo, pero me esta llamando. Le quiero contestar antes de regresar.

La manera en que vivo mi fe

El servicio misional ciertamente es una manera buena de vivir la fe, pero durante los dos años pasados he aprendido que el servicio mejor de todos surge más de quien soy en vez de qué hago. Si, a través de la expiación, uno llega a ser una persona semejante a Cristo, entonces el espíritu de ese estilo de vida se verá en todo lo hace. De tal vida vienen los mayores sentimientos de paz y satisfacción. Al servir a los demás y desarrollar los atributos del Redentor, se aclaran la mente y el corazón de las voces ruidosos y tentaciones impuros, y luego crece allí un espacio para la presencia de Dios. Poco a poco esa persona prueba cómo es estar con Él y empieza a saber que estaría contento en Su presencia. Eso es la belleza del arrepentimiento. Por este proceso, he encontrado la mayor paz y satisfacción que con cualquier otra cosa que nunca he hecho.