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Hola soy Evelyn

Acerca de mí

Soy estudiante de cine de animación, y realmente disfruto de lo que hago. Amo dibujar y crear cosas divertidas. Soy la mayor de cinco hermanos, y a pesar de que es una gran responsabilidad, soy tan feliz por la familia que tengo. Nací siendo miembro de la Iglesia, y mis padres siempre se preocuparon de enseñarnos el Evangelio, con palabras pero en especial con su ejemplo. Disfruto reunirme con mis amigos y divertirnos juntos, ya que soy inmensamente bendecida al estar rodeada de personas especiales que me ayudan a querer progresar y mejorar constantemente. Amo ver como mi vida es cada día más feliz gracias al Evangelio. Me llena de alegría las veces en las que encuentro respuestas a mis dudas en las Escrituras y en las palabras de los profetas vivientes. Eso me demuentra que Cristo me conoce perfectamente, y que si "lo busco, lo hallaré".

Por qué soy mormón(a)

Soy mormona porque me hace inmensamente feliz. Al nacer en un hogar en el que el Evangelio ya era parte de todos los días, crecí conociendo las verdades y aprendiendo de a poco más y más. Pero al cumplir 16 años decidí que realmente necesitaba saber por mi misma, si todas las cosas que había aprendido eran verdaderas. En una ocasión al compartir mi testimonio, supe sin ninguna duda que todo ese conocimiento del Evangelio que hasta ese entonces tenía, era (y es) verdad. La alegría que sentí en ese momento era tan grande, que no me "entraba en el cuerpo"! Y desde ese día, decidí que quería poder tener ese sentimiento tan hermoso siempre. A través de los años, hubieron momentos difíciles en mi vida, pero fueron en esos momentos en los que más fuertemente sentí el amor del Salvador. Esas pruebas se convirtieron en experiencias espirituales que fortalecieron más mi fe, y que me dan la fortaleza para perseverar en el Evangelio. El Evangelio de Jesucristo trae felicidad a mi vida. Saber que mi familiar puede estar unidad eternamente; saber que si me equivoco, puedo arrepentirme y ser perdonada; saber que Nuestro Padre Celestial escucha mis oraciones y las contesta a través de Sus Santas Escrituras y la voz de los profetas; saber que soy hija de un Dios que me conoce y me ama perfectamente; me hace inmensamente feliz. Y es esa felicidad la que me impulsa a querer compartir el Evangelio con todos, para que ellos también puedan vivir este gozo y paz.

Historias personales

¿De qué manera han contestado sus oraciones?

Cuando oramos, nos comunicamos directamente con Nuestro Padre Celestial. Él espera que lo hagamos! Que le contemos sobre las cosas que estamos agradecidos y que nos hacen feliz; y también sobre aquellas cosas que nos preocupan, nos dan inseguridad y temor. Si bien Él sabe todas estas cosas, para poder contestarnos necesita que nosotros nos arrodillemos y hablemos con Él. Y hay muchas formas en las que Nuestro Padre Celestial contesta mis oraciones. En ocasiones, después de orar, vienen pensamientos a mi mente y sentimientos muy fuertes a mi corazón, que gracias al Espíritu me ayudan a comprender que espera Dios de mi. Otras veces recibo respuesta al leer las Escrituras; me suele pasar que leo algo que leí antes, pero con una nueva visión de las cosas. Algunas veces, la respuesta a mis oraciones no llegar rápidamente; y debo ejercer la paciencia y muchísima fe. Pero esas respuestas no tardan porque Dios no quiere contestarme, si no porque debo esforzarme más, buscar más en las Escrituras y aprender que el tiempo de Dios es perfecto. Por último, mis oraciones han sido contestadas muchísimas veces a través de otras personas. Por algo que dijeron, o hicieron; se sin ninguna duda de que Dios los inspiró para poder recibir la respuesta a mis oraciones.

La manera en que vivo mi fe

Vivo mi fe, esforzándome por ser un buen ejemplo a las personas que me rodean. Muchas veces no nos damos cuenta, pero nuestras acciones hablan más fuerte que nuestras palabras. El servicio también es clave al vivir mi fe. Intento poder ser más como Jesucristo y seguir Su ejemplo perfecto, amando a los demás y ayudando con todo lo que esté a mi alcance hacer. Muchas veces no es sencillo, pero se que si tengo la disposición de servir, esas oportunidades aparecerán; y únicamente debo ser valiente, y actuar sin demorar. Amo servir en la Iglesia junto a los niños y los jóvenes. Los niños son tan puros y alegres que es inevitable no ser feliz estando junto a ellos. Y los jóvenes tiene un vitalidad inigualable. Ellos realmente son un ejemplo para mi; porque viven en tiempos difíciles, pero aún así siempre están deseosos de querer mejorar, fortalecerse entre ellos, y aprender más del Evangelio. Sus ejemplos me ayudan a perseverar en la fe.