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Marta Carrillo: Mormón.

Hola soy Marta Carrillo

Acerca de mí

Me encanta dibujar, nací con ese don. También me gusta cantar, bailar, la fotografía y tocar la guitarra. Me gusta mucho ayudar a los demás y compartir el Evangelio. Serví una misión de tiempo completo en El Salvador Santa Ana. Al regresar conocí a Ulises, quien se convirtió en mi esposo 6 semanas después, el 23 de octubre del mismo año. Como misioneros retornados, hemos tenido innumerables oportunidades para compartir el Evangelio juntos y eso ha sido una gran bendición en nuestro matrimonio. Meses después de haberme casado, tuve algunos desafíos personales, y me di cuenta que habían cosas del pasado que debía arreglar con el Padre Celestial. Sentía pesar, mucho dolor y remordimiento. Pasaba noches sin dormir y comencé a caer en depresión. Un sábado por la tarde, asistimos a una reunión con el Elder Germán Laboriel, quien hablaría sobre la obra misional, pero por alguna razón que él desconocía; cambió totalmente su mensaje. Fue entonces cuando me di cuenta que Dios se estaba dirigiendo a mí, personalmente. Nadie sabía, sólo yo. Sus palabras, que recibí por medio de uno de Sus siervos escogidos, me ayudaron a saber qué hacer exactamente. Él sabía cómo me sentía y conocía mis pensamientos. Decidí hacer lo que Él me había indicado, sin pensarlo dos veces y todo cambió. Al seguir los pasos del arrepentimiento y aferrarme a la infinita Expiación de Jesucristo, pude sentir Su paz, Su amor y no tuve miedo de lo que pasaría después; sólo acepté Su voluntad.

Por qué soy mormón(a)

Mis padres se sellaron en el Templo de la Ciudad de Guatemala, por lo tanto, nací dentro del convenio. Fui bautizada a los ocho años. A lo largo de los años, me mantuve activa en la iglesia; pero un día me pregunté si yo estaba asistiendo por costumbre o porque de verdad tenía un testimonio de Jesucristo; y no fue hasta que leí el libro de mormón que pude encontrar mi respuesta. También pude saber que Soy una hija especial de Dios y que yo estuve trabajando junto a Él en la vida premortal; y que estoy aquí porque decidí seguir su camino y su plan eterno que preparó para nosotros. Al igual que todas las personas, he tenido pruebas en mi vida, y muchas.. pero me han ayudado a ganar experiencia, sabiduría, conocimiento; me han dado valor para enfrentar los obstáculos venideros, me han fortalecido tanto temporal como espiritualmente y he obtenido un testimonio propio del evangelio de Jesucristo; porque sé que Él vive y es nuestro Salvador y Redentor.

Historias personales

¿De qué manera han contestado sus oraciones?

El domingo que di la lección sobre "la oración" a las mujeres jóvenes, pude también comprender y conocer muchas cosas que no sabía. Antes de orar, debemos imaginarnos a Jesucristo; así nos sentiremos más cerca de Él y podremos sentir más fuerte la guía del Espíritu; es por eso que cerca de mi cama, en la pared, coloqué una imagen del Salvador, y al arrodillarme cada día y cada noche, veo esa imagen y al cerrar los ojos, puedo verlo a Él y sentir que está conmigo. Esto me ha ayudado mucho para recibir respuesta a mis preguntas. Cuando oro, a menudo siento algo diferente en mi pecho, y es tan grande el gozo que siento, que no puedo contener las lágrimas, eso significa que Dios ha respondido a mi oración, como también lo ha hecho por medio de mis padres, de los mensajes del Profeta y hasta de un amigo (a). En mi trabajo anterior, me sentía agobiada por el tráfico, el calor y a veces los dolores de cabeza que tenía que aguantar; y siempre pensaba en renunciar y tomarme un descanso. Pero Dios sabía que yo podía superar esa prueba, y en varios viajes que hice por la ciudad, encontraba mensajes como: "sigue trabajando", "Con fe en Dios", "Esperanza"; yo estaba tan impresionada que hasta le tomé foto a los lugares en donde estaban escritos. Por un momento pensé que sólo era coincidencia, pero en camino a mi trabajo, justo frente a mí, arriba en el bus, decía: "si te sientes sola, háblame", no volví a dudar del Señor, y de las diferentes maneras en que Él ha respondido mis oraciones. Dios nos puede hablar, en todo momento, en todas las cosas y en todo lugar, sólo debemos buscarlo.

La manera en que vivo mi fe

Me complicaba mucho, tratando de encontrar maneras de vivir mi fe, pero habían muy simples y sencillas. Ser feliz es una decisión y decidí serlo para que otras personas puedan ver que lo soy gracias al Evangelio de Jesucristo. Mi esposo y yo nos mudamos recientemente y no conocíamos a nuestros vecinos. Una noche, decidí llevarle a una vecina (que tenía un niño de 5 años, quien siempre venía a nuestro apartamento a jugar) un plato de frijoles recién hechos. Yo sabía su nombre, pero nunca habíamos conversado. Al llegar a su apartamento, ella me invitó a entrar y hablar un rato. Cuando comenzó a expresarme todos sus problemas y a desahogarse, mientras lloraba; yo pensé: "El Señor me envió a quí, Él sabía que ella necesitaba ser escuchada". Aún cuando yo no tenía palabras para consolarla, porque no soy buena en eso; el simple hecho de escuchar y estar ahí, fue suficiente para ella. Desde entonces, nos hicimos amigas, aunque ella es de una fe diferente a la nuestra. Vivir el Evangelio me ayuda a saber que un día, ella va a tener el deseo de aceptarlo. Compartir, reír, ayudar, servir, amar... es mi manera de vivir mi fe.