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Alex: estudiante, derecho, familia, conversión, felicidad, misión, Mormón.

Hola soy Alex

Acerca de mí

Soy estudiante de Derecho. Vivo con mis esposa en una ciudad lejana al hogar de nuestros padres. Me encanta la profesión que tendré, porque por medio de ella podré ayudar a quien lo necesite (dentro de mis posibilidades). Me gusta compartir con mi familia, mis amistades y disfrutar de una buena película, como también bailar, viajar, leer, entre otras cosas. Serví una misión de tiempo completo para La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días entre los años 2007 y 2009 en mi país natal, Chile. Al servir en la obra del Señor Jesucristo con todo mi corazón, alma, mente y fuerza, por esos dos años, pude llegar a comprender que siente nuestro Padre Celestial por Sus hijos, y yo también llegué a amar a aquellos a quienes servía. Fue en la misión donde he visto algunos de los mayores milagros de mi vida: Que las personas acepten a Jesucristo como su Salvador, que sepan que Dios restauró su Iglesia por medio del profeta José Smith, y así se efectúe un potente cambio en sus corazones. Y como consecuencia de ello, es decir, al presenciar ese cambio en las vidas de aquellos que serví y ser una herramienta en las manos del Maestro, pude ser cambiado también en mi corazón y mente. No es fácil la vida hoy en día. Han habido muchos desafíos tanto personales como familiares, como la muerte de mi madre el año 2011, pero confío en el Salvador y Sus promesas, y sé que podemos vivir nuevamente como familia por la eternidad al vivir día a día el Evangelio de Jesucristo.

Por qué soy mormón(a)

Cuando nací, mis padres ya eran miembros de la Iglesia y estaban casados por la misma. Pero al paso de los años mis padres se alejaron del Evangelio y de la Iglesia y como yo era pequeño aún también dejé de ir. Con los años mi abuelito materno comenzó a enseñarme sobre Jesucristo y Su Iglesia; y me sentía bien con lo que me decía. Sin embargo, pasó un poco más de tiempo sin tener las bendiciones del Evangelio en mi vida por diversas razones. Pero un día llegaron los misioneros a mi casa y enseñaron a mi madre, a mi hermana mayor y a mi (aunque al principio yo no tenía muchos deseos escucharles) el mensaje de la Restauración del Evangelio de Jesucristo por medio del Profeta José Smith. Fue recién en ese momento que tomé la decisión de orar para preguntarle a Dios si lo que los misioneros decían y enseñaban era cierto... Y qué bendición! Pude obtener una respuesta por medio del Espíritu Santo diciéndome que era verdad que José Smith fue llamado a ser un profeta de Dios, que el Libro de Mormón es otro testamento de Jesucristo. Desde entonces, mi vida cambió. Volví a la Iglesia y comencé a vivir lo mejor que podía según las enseñanzas de Cristo. Serví una misión de tiempo completo, y después de regresar de ella conocí a una hermosa mujer con la cual inicié mi propia familia. Junto a mi compañera eterna somos felices de tener el Evangelio de Jesucristo en nuestras vidas. Nos seguimos esforzando por ser más como Cristo; no es fácil, pero confiamos en las promesas que Él ha hecho.

Historias personales

Tenga a bien compartir su testimonio o sentimientos sobre José Smith.

Cuando era joven no estaba seguro de que José Smith haya sido un Profeta de Dios, lo que me llevó a dudar de muchas cosas sobre la Iglesia y lo que enseñaba como verdad. Sin embargo, un día al escuchar a los misioneros y aceptar su invitación de preguntar a Dios, el Eterno Padre, en el nombre de Jesucristo, si ese hombre había sido llamado por Él para ser Su profeta, pude llegar a saber por el poder el Espíritu Santo que era cierto que Dios mismo lo había escogido para ser el profeta por medio del cual restauró, es decir, volvió a traer a la humanidad de forma completa y pura, la Iglesia de Jesucristo con Su Sacerdocio y Su Evangelio (doctrinas, leyes y ordenanzas). Sé que José Smith es un profeta de Dios, y que hoy en día hay un Profeta Viviente llamado por Dios para seguir la obra que un día comenzó el profeta José Smith. No tengo dudas de ello.

La manera en que vivo mi fe

Actualmente presto servicio de diversas maneras en la Iglesia, pero en especial con respecto a los hombres jóvenes (de entre 12 a 18 años edad). Al servirles a ellos sigo aprendiendo más del Evangelio de Cristo y del amor incondicional que Dios tiene por todos Sus hijos e hijas. Es genial saber que los jóvenes tienen el deseo de seguir a Cristo y ser uno quien puede ayudarles en esa misión. Es un gran privilegio y honor servirles. Al servir en la Iglesia, puedo ayudar a otros a acercarse más a Cristo, y me siento feliz de poder hacerlo. Son oportunidades únicas y especiales, y como dijo un profeta de la antigüedad: "...cuando os halláis al servicio de vuestros semejantes, sólo estáis al servicio de vuestro Dios" (Mosíah 2:17, "El Libro de Mormón: Otro Testamento de Jesucristo"). Además del servicio que presto en la Iglesia, el mayor servicio que trato de realizar es a mi propia esposa; y ambos nos apoyamos en nuestras responsabilidades matrimoniales y en la Iglesia.