mormon.org Global
Roberto Valadez: Padre y abuelo feliz, Mormón.

Hola soy Roberto Valadez

Acerca de mí

Estudie una Licenciatura en Relaciones Industriales, me encanta leer y escuchar música, aunque lo que más disfruto es pasar tiempo con mis esposa, mis hijos y mis nietos, jugar con mis nietos y enseñarles lo que sé me entusiasma mucho. También me gusta viajar y conocer nuevos lugares, me interesa la historia y la gegografía de los lugares que visito. Siempre procuro estar aprendiendo algo. Actualmente me dedico a la enseñanza y disfruto mucho de la oportunidad de enseñar y aprender con mis alumnos, entiendo bien sus desafíos de vivir en un mundo cambiante y con filosofías perniciosas que los confunden y los desvían de sus propósitos importantes, mi principal preocupación es ayudarlos a ellos y a mis hijos y a sus familias a cuidarse de las falsas ideologías de hoy que pueden hacerles perder de vista lo más importante, que es su familia y el amor que eso genera en sus vidas. Amo la naturaleza y me encanta sorprenderme con las maravillas que esta tiene, disfruto de ver un amanecer y un anochecer, también me maravilla la capcidad del hombre para desarrollar y crear nuevas tecnologias y descubrir cientificamente nuevos conceptos de la naturaleza, de la sociedad y del mundo en general. Soy un ferviente creyente que Dios cuida de las personas y los inspira a mejorar sus vidas y las de los demás, es decir no creo que los avances cientificos y sociales solo sean producto del razonamiento del hombre sino de alguna manera son influidos por la divina guía de Dios.

Por qué soy mormón(a)

Amo mi religión porque los principios y conceptos doctrinales que enseña son muy claros y convincentes, pero más aún porque al esforzarme por vivir esos principios se han convertido en mi estilo de vida, amo vivir los mandamientos de Dios, no soy perfecto en ello, pero me doy cuenta que al esfrozarme una y otra vez por vivirlos, mi convicción aumenta y mi felicdad también. Ser mormón me da paz en un mundo turbulento, ser mormón me ayuda a manetner unida mi familia y no ser confundido de la importancia que tiene esta celula básica de la sociedad en la tierra y en el cielo, ser mormón me ayuda a trabajar por los demás y servirles con verdadera intención y con un sentido de responsabilidad social más profundo, ser mormón me permite mantener una asociación personal con Dios cada día por medio de la oración continua, ser mormón me ayuda a entender, reconocer y adorar a Jesucristo como mi Salvador y Redentor y ser mormon me da la libertad de decir a otros que conozcan la Iglesia y disfruten de sus verdades.

La manera en que vivo mi fe

Mi convicción del evangelio vino desde muy pequeño al asistir a la Iglesia, primeramente recibí de mis padres orientación en esta religión y ellos me persuadieron desde pequeño a creer en lo que me enseñaban en casa y en la Iglesia, pero con el tiempo decidí por averiguar por mí mismo si lo que me enseñaban era verdadero, así que decidí leer las escrituras personalmente, empece con el Libro de Mormón y aunque nunca tuve una experiencia super extarordinaria, la luz del evangelio empezó a iluminar mi vida poco a poco hasta que tuve una convicción racional y sentimental de que la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días es verdadera y de que el Libro de Mormón es un registro sagrado y autentico, de que la Biblia es la palabra de Dios y de que los demás Libros Canónicos de la Iglesia Mormona son veraderos también. Mi convicción se fue haciendo más profunda al vivir principios claves en mi vida, por ejemplo en la Iglesia conocemos un principio llamado "La Palabra de Sabiduria" el cual consisite en una revelación de Dios al Profeta José Smith en el que se establece que nuestros cuerpos son sagrados y que no debemos consumir ninguna sustancia que los dañe, tales como el café, el tabaco, el alcohol y otras drogas perjudicailes, incluso el mandamiento abarca ser cuidadosos con nuestra alimentación, descanso, ejercicio y otras prácticas que involucren el cuidado de nuestro cuerpo. Me desarrolle en un ambiente donde fumar y tomar alcohol eran comunes, no se veía mal que todos lo hiceran, pero yo me di cuenta que al vivir este mandamiento y mantenerme apartado de aquellas situaciones que se derivaban de fumar y tomar alcohol me daban paz y fortaleza. He trabajado en la Iglesia con los jóvenes de 12 a 18 años, con los jóvenes mayores de 18 a 30 años, con los adultos y en la enseñanza a todos ellos. También he tenido asignaciones administrativas en la Iglesia y he tenido la oportunidad de servir en dos Misiones Voluntarias para la Iglesia.