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Brendan: Mar, Bicicleta, Música, Mormón.

Hola soy Brendan

Acerca de mí

Nací en San Diego y en la Iglesia. Nací de "buenos padres" que me criaron y me enseñaron de ser honesto y ayudar a los demas. Vengo de una familia media grande, somos seis hermanos y disfrutamos mucho pasar tiempo juntos. Me gusta practicar y aprender un poco de todo, desde la música a andar en mi bicicleta de montaña. En mi familia ponemos mucha énfasis en música. Desde chiquito yo estudiaba piano y ahora he aprendido tocar guitarra y batería también. Me gusta mucho cantar y lo veo como una forma de expresión pura de mis sentimientos mas profundos. También la playa siempre me ha llamado la atención y yo soy un buzo certificado, con inmersiones en California, Hawai y México. He nadado con tiburones, anguilas y pulpos. Hace poco también aprendí manejar velero. Sin embargo, mi familia es lo más importante en el mundo para mí y tiempo pasado con ellos es mejor que el mejor buceo o un paseo que yo podría hacer solo.

Por qué soy mormón(a)

Soy un mormón, porque eso es lo que me enseñaron mis padres. Pero mucho más importante es que he visto el milagro del perdón y la expiación de Jesucristo en mi propia vida. El Evangelio no tiene nada que ver con castigos y aunque podemos pasar por desafíos y dificultades en nuestras vidas siempre podemos recordar que Dios es nuestro amoroso Padre Celestial y como tal, siempre tiene nuestros mejores intereses en el corazón. Cuando mantenemos la perspectiva de que todo lo que Dios nos da, tanto bueno como malo es para nuestro beneficio en el fin, es fácil mantener la esperanza y lograr la alegría que nos merecemos. The Beatles realmente tenían razón cuando dijeron que todo lo que necesitamos es amor. El amor de Dios en mi vida y mi deseo de compartirlo con los demás es lo que me hace seguir adelante en los momentos difíciles. Yo soy un mormón, porque Dios se preocupa lo tanto de mí que él responde de mis oraciones y me dice que esta es su iglesia.

La manera en que vivo mi fe

Ahora vivo mi fe por andar en las calles de Oaxaca, México donde estoy sirviendo una misión de tiempo completo, y compartir el evangelio con cualquiera persona que quiere escuchar. Así es la vida de un misionero. Lo vivo por amar al Señor con todas mis fuerzas y constantemente darle las gracias por todo lo que me ha dado y esforzarme por guardar sus mandamientos. Yo también lo vivo tratando de compartir ese amor con mis hermanos y hermanas, y hacer todo lo que puedo para ayudar y servir a ellos. Los momentos más felices de mi vida son cuando tengo la oportunidad de hacer la carga de otra persona un poco más ligera.