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Hola soy Deon Davis

  • Deon Davis
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Acerca de mí

Nací en Mount Isa, Queensland, un pueblo minero en el centro de Australia. He sido miembro desde que tenía 4 años cuando los misioneros bautizaron a mis padres. Vengo de una familia de ocho hermanos y dos hermanas. He tenido que tolerar mucha discriminación en la escuela y en el trabajo por el color de mi piel y por mi religión. Mientras crecí, me enfoqué mucho en los deportes: natación, rugby, softbol y baloncesto, pero he jugado de todo y casi todo. Serví una misión mormona en la misión Nueva Zelanda Auckland entre mayo de 1988 y 1990. He estado casado durante 18 años, con 5 hermosas hijas. Actualmente estoy terminando una maestría en salud pública, he trabajado en el sistema de justicia con reclusos aborígenes y de Torres Strait Islander, he trabajado como asesor de justicia en labores comunitarias, coordinador de justicia de menores y en la protección de menores. Desarrollé la primera guía de recursos para aborígenes con discapacidades de Victoria, soy un embajador de cinta blanca, soy el presidente de un grupo regional de acción contra la violencia familiar y actualmente trabajo en la salud de los aborígenes con un servicio de integración de la salud en Melbourne.

Por qué soy mormón(a)

Ser miembro de la Iglesia es una jornada física, emocional y espiritual. El estar en la Iglesia desde que tenía 4 años de edad ha sido muy gratificante, tuve que saber por mí mismo por qué iba a la Iglesia, asistía a las actividades y me despertaba temprano para ir a seminario cuando era joven. La fortaleza y la educación provino de mi familia para mantenerme en ese camino. Los misioneros de esta gran Iglesia, inspiraron e influenciaron muchas de mis razones para permanecer activo en la Iglesia. Los considerábamos como nuestros hermanos y hermanas mientras crecíamos. No fue sino hasta que me fui a mi misión en Nueva Zelanda que tuve que saber por mí mismo que esta Iglesia es verdadera. Supe la respuesta cuando llegué a Nueva Zelanda. Estoy en deuda con tres hombres que en ese momento estaban sirviendo como misioneros en Mount Isa. Su influencia y su ejemplo me motivaron a servir en una misión mormona. A lo largo de mi vida he estado agradecido por muchos grandes hombres y mujeres que me inspiraron con sus historias y experiencias en la Iglesia. Para mí la Iglesia me ha hecho una mejor persona, me honra la relación que tengo con mi esposa y mis hijas y el respeto demostrado hacia la gente a mi alrededor, independientemente de su nacionalidad, del color de su piel o discapacidad. El objetivo que tengo en mi vida no es sólo para esta tierra, sino para toda la eternidad. Las doctrinas de la Iglesia simbolizan el orden y la felicidad. Creo que todo el mundo debería entender y apreciar esta doctrina, ya que me ha dado fortaleza muchas veces en mi vida cuando tengo que tomar decisiones. Perdí a un hermano por SMSL o muerte súbita y tendré la maravillosa oportunidad de estar de nuevo con él gracias a estas enseñanzas.

La manera en que vivo mi fe

Con los años, he cumplido con llamamientos de liderazgo, he trabajado con los hombres jóvenes, apoyé a las familias, visitando y dando consejos a la gente. Mi participación en la comunidad es una extensión de lo que ya hago dentro de mis responsabilidades en la Iglesia. Tengo pasión por apoyar las necesidades de mi pueblo. Los valores que aprecio debido al ejemplo de mis padres son los mismos valores a los que me adhiero en la labor que llevo a cabo en mi comunidad. El barrio en el que mi familia y yo estamos es como si fueran familiares para mi familia, nos apoyamos unos a otros a través de las buenas y emotivas montañas que ocurren en la vida de las personas. Mi vida ha sido de servicio, una cualidad que he obtenido de mi mamá y mi papá.