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Hola soy Sarah

  • Sarah Osmotherly
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Acerca de mí

Soy adicta al chocolate y me gusta reír. Crecí en el interior de Australia. Soy un poco ruda, chistosa y tengo mucha energía. Me encanta vivir en Australia (¡lo que llamamos la tierra prometida!) con mi trabajador esposo y mi bella hija. Vivimos en un hermoso lugar en las afueras de Sydney. Tenemos una playa de un lado y un lago del otro. Nuestra vida es plena y maravillosa. Tengo mi propia compañía de relaciones públicas, de la cual estoy disfrutando de un necesario período sabático para pasar más tiempo con mi familia. Me encanta ser mamá y ama de casa de tiempo completo y, ¡nunca pensé que diría eso! Mi esposo me tiró una bomba a los pocos años de casados cuando me dijo que quería seguir su sueño de ser doctor. ¡Estaba en “shock” y embarazada! Al ver la determinación en sus ojos, me subí al tren de la medicina, intercambiamos los papeles y pasé cinco años siendo la que ganaba más dinero. Afortunadamente, la a veces imposible jornada ha terminado y él es un médico de cabecera muy querido. Nuestra familia ha sido muy bendecida gracias a que él siguió su sueño. Él es un hombre sensacional. Amo mi profesión, pero el cambio reciente de los tacones por las chinelas, y el caminar por la alfombra roja a caminar con mi hija a la escuela ha sido una decisión drástica. Nunca había sido tan feliz. La vida es gozar de las cosas sencillas. Si no experimento en la cocina con chocolate, disfruto de paseos en bicicleta en familia, boxeo, yoga, películas, almuerzo con mi mamá y hago mis intentos de aprender mandarín.

Por qué soy mormón(a)

Es un tema seguro de conversación en reuniones sociales. Realmente trae gozo a mi vida. Me despierto cada día con paz y esperanza debido a nuestra religión. Algunos me han preguntado si es una fe ciega, pero cuando uno ve el sorprendente bien que se hace con su religión, el cambio en las vidas para bien, la felicidad en la familia y en su vida, uno no puede cuestionarlo, porque puede ver la fe en acción todos los días. Es sincera, es verdadera y es real. La vida es difícil, pero la religión mormona parece hacer todo más fácil, se toman las mejores decisiones, uno se levanta más rápido cuando cae y ora para pedir ayuda, para disfrutar de la vida y para enfrentar lo que venga. Agradezco a mi madre porque tuvo la amabilidad de dejar entrar a los misioneros en su casa hace más de 50 años y tuvo la fe de aceptar su invitación de unirse a la Iglesia. Desde entonces, ha dedicado su vida a ayudar a los demás. Ella tuvo una inmensa sensación de calma y rectitud con lo que aprendió de los misioneros y finalmente encontró la respuesta a tres importantes preguntas en cuanto a la vida: de dónde venía, porque estaba aquí y hacia dónde iba. Sintió verdadera paz. Por esas mismas razones, soy mormona. No porque mi madre lo cree, sino porque ella me ha alentado a averiguar por mí misma, y lo he hecho.

La manera en que vivo mi fe

Los mormones viven una vida plena y aman a su familia, la salud, el trabajo arduo, el ayudar a los demás, la honradez, la oración y la historia familiar, y lo más importante, aman a Jesucristo, Él es el centro de nuestra religión. Vivo mi religión al hacer todas esas cosas con gozo. Ser mormón no es solo una religión de domingo, es un compromiso diario. Me gusta asistir a un grupo de estudio con otras mujeres de nuestra congregación local cada miércoles. Aprendemos sobre nuestra relación con Dios y Jesucristo y cómo ser mejores madres, esposas y amigas en la comunidad, y, ¡pasamos mucho tiempo riendo juntas y a veces hasta llorando! Trabajo de voluntaria con los jóvenes de la Iglesia como líder de Mujeres Jóvenes. Tenemos una actividad una noche por la semana, una clase el domingo, al igual que campamentos, bailes y otras divertidas aventuras. Enseñamos a jovencitas de 12 a 18 años a apreciar su valor individual, a vivir su fe, a tomar buenas decisiones, a obtener conocimiento, a dar servicio a los demás, a tener integridad, a ser responsables por sus decisiones y a disfrutar de la jornada. Es muy gratificante. Una manera de fortalecer nuestra fe en nuestro hogar y de mantenernos unidos es nuestra noche en familia cada lunes, a la que llamamos noche de hogar. Hablamos de lo que pasó en la semana, leemos relatos de las Escrituras para niños, hacemos algo divertido en familia y a menudo, ¡comemos algo delicioso! Al final decimos algo positivo que amamos los unos de los otros, lo cual es la parte favorita de mi hija. Esto hace que nuestro hogar sea más feliz. Una parte maravillosa de la religión mormona es la creencia de que viviremos con nuestra familia después de esta vida y por la eternidad. Esa creencia me da más determinación para vivir mi religión diariamente al ser la mejor mamá, esposa, hermana, hija y amiga que puedo ser.