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Juan Ernesto: Católico, Converso, Arquitectura, Música, Espíritu Santo, Historia, Mormón.

Hola soy Juan Ernesto

Acerca de mí

Fui muy practicante y conocedor del catolicismo, denominación en la que nací. Toda mi vida (34 años)he trabajado como Dibujante Proyectista Civil, estudié Dibujo Arquitectónico y arquitectura en mi ciudad natal, en multitud de proyectos para la industria petrolera y la construcción. Mis oficios diarios son en la arquitectura, ingeniería civil, construcción, etc. Disfruto de mi matrimonio desde hace 23 años. Tengo tres hijos varones (21,18 y 16). Uno de mis principales pasatiempos desde niño es la música: El canto coral y la guitarra.

Por qué soy mormón(a)

Siempre he sido abierto a escuchar cualquier creencia sincera sobre Dios. A El le quiero, le conozco, le respeto. Le amo. También considero a todos Sus hijos sinceros. En 1982 pertenecía a un grupo musical con un mensaje de esperanza y vida para todos. Nos presentábamos donde se nos invitaba. Nos invitaron a una iglesia cristiana diferente a la mía. Esa noche se llenó el gran salón auditorio y fue una magnífica velada, luego compartimos refrigerios y los misioneros tomaron nuestras referencias para visitar en casa a los que desearán saber más. A la semana siguiente me visitaron a mi hogar un miembro y un misionero. También me visitaban cristianos de otras denominaciones de vez en cuando. En esa primera lección ocurrieron dos cosas imprevistas: Una que el mensaje me dejó perplejo, asombrado. Ya yo conocía las escrituras bíblicas con mucho detalle y la expectativa que me dejó el mensaje fue grande. Segundo: Partes del mensaje me parecía era lo que yo íntima y personalmente sabía, como propia conjetura, era verdad. Seguí sus instrucciones de tarea para la segunda lección que ocurrió como en los tres días siguientes. Para esa segunda lección sabía, sabía la verdad porque el Espíritu Santo por la voluntad y poder de Dios me había respondido mi oración y sabía íntimamente y personalmente que el mensaje recibido era verdad. Supe la realidad de los profetas, de la restauración del evangelio, de lo que Dios estaba haciendo en mi época y lo esperaba de mí. Este fue solo el inicio de un camino maravilloso de grandes experiencias que ya lleva 33 años.

Historias personales

¿Por qué los mormones van a una misión?

Los Santos de los Últimos Días van a una misión porque es una gran oportunidad de servir de la mejor forma a los demás, de ayudar a que la gente mejore su vida de manera sustancial. Es una oportunidad única en la vida para cimentar una vida (la del misionero) espiritualmente fuerte. Servimos una misión por amor a Jesucristo, Su evangelio y Su obra de salvación entre los hijos de los hombres.

¿Qué ha contribuido a generar mayor armonía en su hogar?

El evangelio restaurado, su doctrina y sus practicas. Entre algunas de sus doctrinas: El saber que Dios el Padre, Su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santos son dioses reales, verdaderos, vivos, que conforman la divinidad ejecutiva de los cielos en perfecto orden y propósito para llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna mía, de mis seres queridos, familiares, amigos y la humanidad entera. El saber que Jesucristo y Adán están relacionados en la gran obra de salvación de toda la humanidad y de como se relaciona con mi fe, el arrepentimiento y los convenios. El saber que el hombre puede ser llamado por Dios para predicar el evangelio y administrar Sus ordenanzas. Saber que Dios habla hoy a Su pueblo por medio de profetas y por el Espíritu Santo. Disfrutar de la protección de Sión y su congregación. Entre algunas de sus practicas: La oración personal sincera y frecuente, el estudio diario de las escrituras, el participar de la Santa Cena cada Día de Reposo, el servicio al prójimo, el ayuno, la Oración Familiar, el estudio familiar de la escrituras, el servicio diario del sacerdocio, entre otras.

La manera en que vivo mi fe

El evangelio restaurado me dio desde muy joven una visión equilibrada y justa de los temas más importantes de la vida. Aprendí el justo lugar de mi vida personal, de mi vida en pareja, de mi familia, con mis hijos, mi ambiente laboral, mis pasatiempos, mi amigos, los desafíos propios de esta existencia y la sociedad en que me desenvuelvo. Aprendí la importancia de aportar a mi comunidad con un verdadero espíritu de servicio y de bondad a mis vecinos. Actualmente soy uno de los supervisores del programa de Seminario de Religión, donde en la ciudad que vivo atendemos a más de 100 jóvenes de entre 14 a 17 años en clases que les enseñan a ellos quienes son, su importancia, su lugar en la vida y para con Dios.