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Pedro Celis: Oaxaca, Cacahuatepec, Celis, Mormón, SUD, LDS, Mormón.

Hola soy Pedro Celis

Acerca de mí

Soy una persona apasionada de las TIC's, amante del software libre y su filosofía. Además me gusta compartir de lo poco que tengo y de lo que he aprendido.

Por qué soy mormón(a)

La búsqueda que inicié a la edad de 17 años, y que culminó con mi bautismo en La Iglesia de Jesucristo de Los Santos de los Últimos Días, duró 20 años, habiendo buscado antes en congregaciones que no tienen la Autoridad para realizar ordenanzas tal cual las enseño el Salvador.

Historias personales

¿Cómo le ha ayudado el Espíritu Santo?

Era la noche de año nuevo del 31 de diciembre de 2009, mi familia y yo acudimos a pasar la velada en casa de mis suegros, donde rompimos una piñata y después pasamos a la cena. Como siempre que se cena tarde, mis pequeños hijos cenaron antes. Cuando los adultos fuimos a la mesa, los chicos jugaban en el patio de la casa con la cuerda de la piñata, por lo que obligado volteaba y trataba de alcanzar a verlos mientras yo seguía cenando, pero de pronto un sentimiento de salir al patio sacudió mis pensamiento y me dije, ¿qué pasa? -yo siempre hago la sobre mesa-, no queriendo escuchar ese susurro hasta que fue mas insistente, tanto que tuve que apresurar la cena, levantarme y decir gracias -obviamente los presente en la mesa se sorprendieron-, sabiendo que nunca me levanto sin permanecer largo tiempo después de comer. Pero para este momento los "gritos" de lo que hoy reconozco como la voz del Espíritu Santo, me dijo: ¡Sal al patio, pero ya!, salí y observe a mi hijo intentado subir a una silla, a la que le hacia falta una pata, y le pregunté, ¿qué haces hijo?, respondió: voy a jalar la cuerda de la piñata -esta colgaba de una polea-, le respondí que me permitiera hacerlo en su lugar. Llegué a él y subí a la silla, me paré, estiré el brazo para alcanzar la cuerda, no pude, me estiré apoyándome sobre la punta de los dedos de los pies, y en ese mismo instante la silla, salió hacia el frente de mi y caí de espaldas sobre mi brazo derecho, el resultado de la caída fue la muñeca rota en tres partes. Mi hijo salió corriendo a avisar a su mamá a quien segundos antes había dejado a la mesa, cenando con el resto de la familia, ellos no podían creer que me había accidentado. Me me preguntaron que había pasado, solo respondí que estaba bien, que Dios me había bendecido advirtiéndome del golpe casi mortal que mi hijo habría sufrido de no haber salido en el momento preciso. Su caída habría sido sobre la tapa de un registros de concreto, su columna seguramente se habría roto.

La manera en que vivo mi fe

Antes de mi bautismo consideraba a los Mormones como miembros de una secta, pero cuan equivocado estaba. Me bastó solo una visita a la reunión dominical, para probar y saber que esta iglesia es diferente. Desde ese entonces he servido con mas amor a mi prójimo. Hoy sirvo como Obispo.