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Jim: programador, abuelo, jubilado, escultismo, Scouts, Mormón.

Hola soy Jim

Acerca de mí

Crecí en el Sur de California, como parte de una familia feliz que solía andar de viaje en el coche. Mi padre conectó un grabador de bobina abierta a la radio del coche para poder escuchar cuentos y música durante los viajes. Yo llegué a estar muy interesado en la electrónica. Maestros y amigos adultos me alentaron para que hiciera mi primer programa de computadora en 1964. Después de servir como misionero, casarme con una mujer maravillosa, y tener nuestro primer hijo, me recibí de ciencias de la computación. Entré a trabajar en la universidad, y después en una empresa de alta tecnología como programador de computadoras, gerente, y arquitecto informático. Llegamos a tener cinco hijos y varios nietos. Cuatro de los hijos aún viven, pero nuestro segundo hijo se murió en 1988, a la edad de 13, de una hemorragia cerebral. Esto fue un golpe tremendo, pero nos repusimos.

Por qué soy mormón(a)

Mi padre ha sido un miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Dias toda la vida, y mi madre fue una conversa. Desde joven sentía que Dios me amaba y yo quería mostrarle mi amor. Muchas cosas me han pasado en la vida que me han hecho saber que no solamente Dios nos ama, pero también es muy consciente de nosotros y de nuestras necesidades, y él me ha bendecido en muchas maneras. De verdad no sé como habría sido cuando se murió nuestro hijo si no fuera por nuestra fe y por el apoyo que recibimos de nuestro Padre Celestial y de nuestros amigos y vecinos. El último día con nuestro hijo hicimos un viaje muy lindo a una arboleda de secoyas gigantes. Nuestro hijo sufría de migraña, y aquella noche se acostó con una. Se murió tranquilamente temprano en la mañana, aparentemente poco antes que fuimos para ver como andaba. Fue un acontecimiento muy traumático. Yo estaba tentado de encerrarme en un cuarto para llorar, pero juntamos a la familia para hablarles de nuestra vida sobre la tierra como parte del plan de nuestro Padre Celestial. Sentí que una gran paz nos sobrevino, la paz que sobrepasa todo entendimiento. A medida que pongamos nuestro mejor esfuerzo en hacer lo justo, seguiremos sintiendo la paz en nuestras vidas, a pesar de vivir en un mundo turbulento.

La manera en que vivo mi fe

Después de servir una misión en la República Argentina, empece a trabajar con los jóvenes de doce y trece años en escultismo (Boy Scouts). A través de los ańos he ayudado con muchachos de ese edad muchas veces, y también para capacitar y aconsejar a los adultos que trabajan con ellos. Una vez jubilado, tuve otras oportunidades para ayudar a hombres y mujeres mayores los cuales tienen desafíos en sus vidas o solamente necesitan con quien hable. Muy pronto my esposa y yo saldremos para una misión en Latinoamérica.