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Gracias a que Él vive

Jesucristo vivió y caminó por la Tierra Santa, efectuando milagros y enseñando la verdad. Después fue crucificado, pero Su muerte no marcó el fin. Gracias a Su resurrección, nosotros viviremos de nuevo. Gracias a Su sacrificio, podemos vencer el pecado y sentir verdadero gozo. Gracias a que Él vive, podemos buscar Su ayuda y sanar todos los días de nuestra vida.

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¿Quién es Jesucristo? ¿Por qué es importante que Él vive hoy en día? Averigua más.

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A fin de comprender a Jesucristo, debemos entender Su misión y lo que ella significa para cada uno de nosotros. Averigua más.

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Gracias al sacrificio de Jesucristo, todos nosotros podemos experimentar gozo verdadero. Te invitamos a compartir Su mensaje con el mundo. Averigua cómo.


La Semana Santa
La última semana de la vida de Jesucristo cambió al mundo para siempre. Averigua cómo cada uno de esos días nos ayuda a comprender Su misión milagrosa, de aquel entonces y de ahora.

  • Jesucristo hizo Su entrada triunfal en Jerusalén, y Sus seguidores con reverencia tendieron mantos y ramas de palma en Su camino. No era la primera vez que entraba en la ciudad. Su ministerio de tres años lo llevó por toda la Tierra Santa, donde enseñó, efectuó milagros y difundió la luz de Su evangelio. Sin embargo, en esa ocasión Jesucristo se preparaba para realizar el más importante de Sus milagros.

    Al igual que todo lo que hizo, la entrada de Jesucristo cumplió una profecía. Su llegada a Jerusalén es una prueba contundente de que Dios cumple las promesas que hace a Sus hijos. Nuestro Padre Celestial nos proporcionó la manera de vencer el pecado y la muerte: por medio de Su Hijo, Jesucristo.

  • Después de entrar en Jerusalén, una de las primeras cosas que Jesucristo hizo es ir al templo. Allí, en el interior de la casa de Su Padre, Jesús vio a varios comerciantes que compraban y vendían artículos a los transeúntes. Les habló con autoridad y les mandó que se marchasen.

    La purificación del templo en Jerusalén fue un acto de valentía. Podemos llenarnos de valor al saber que Jesucristo hizo lo que sabía que era lo correcto, ya sea que el acto fuese bien visto o no. Siempre que le seguimos, recibimos la fuerza para hacer lo que es correcto.

  • La presencia del Señor en Jerusalén no pasó desapercibida por las autoridades. Lo vieron como una amenaza y procuraron desacreditarlo. En el monte del templo, cuestionaron a Jesús con la expectativa de encontrar algo para usarlo en contra de Él. Sin embargo, las respuestas inspiradas del Señor no revelaron ningún delito y Sus enemigos sólo se desacreditaron a sí mismos.

    A pesar de la increíble oposición, la obra de Jesucristo siguió su marcha. Gracias al gran amor que Él nos tiene, no tenemos que afrontar solos los obstáculos de la vida. Si buscamos Su ayuda, podemos vencer incluso las dificultades más grandes.

  • Los acontecimientos del día miércoles se desconocen. En vez de enfocarnos en el paradero de Jesús, podemos concentrarnos en lo que enseñó durante Su ministerio.

    Jesucristo fue el Maestro de maestros. Si le abrimos el corazón, podemos encontrar respuestas a las preguntas más importantes de la vida. Para ello, debemos ser como eran Sus discípulos: humildes y sinceros.

  • Jesús observó la Pascua con Sus apóstoles en lo que se conoce como la Última Cena. Les expresó el amor que sentía por ellos, mediante Sus palabras y actos. Después, salieron todos juntos a un tranquilo jardín llamado Getsemaní. Jesús tenía que enfrentar solo lo que iba a suceder a continuación. Él oró y le sobrevino una agonía inconmensurable, la cual representó el principio de la culminación de la misión sagrada de Jesucristo. Él tomó sobre Sí mismo los pecados del mundo.

    A pesar de haber llevado una vida perfecta, Jesucristo pagó el precio de todos nuestros pecados. Fue un sacrificio que sólo Él podía efectuar y lo hizo por voluntad propia, por ti y por todos nosotros.

  • En las primeras horas de la mañana, Jesús fue traicionado y entregado a las autoridades locales. Después de una serie de juicios con falta de imparcialidad, fue sentenciado a muerte por crucifixión. Esa tarde murió en la cruz, en presencia de Sus discípulos y acusadores.

    Debido a que Jesucristo experimentó un sufrimiento tan profundo, Él siente una empatía perfecta por nosotros cada vez que sentimos dolor, ya sea físico o espiritual. Gracias a que venció la muerte para volver a vivir, Él tiene el poder para ayudarnos a superar las dificultades de la vida, sin importar cuán duras y difíciles parezcan ser.

  • La noche anterior, el cuerpo de Jesucristo había sido colocado en la tumba. En las Escrituras no se dice mucho de lo que ocurrió el día después de Su crucifixión.

    Probablemente, ése fue un día de profunda reflexión para Sus seguidores y los familiares de ellos. De igual forma, tú y tu familia pueden tomarse un tiempo para pensar verdaderamente en lo que Jesucristo experimentó y por qué estuvo dispuesto a hacerlo.

  • Temprano por la mañana, María Magdalena, una amiga y seguidora, acudió a la tumba para cuidar del cuerpo de Jesucristo. Para su asombro, la encontró vacía, pero ella no estaba sola. Un hombre le habló, quien ella supuso se trataba de un jardinero, y la llamó por su nombre: “María”. Entonces ella se dio cuenta de quién era. Se trataba de Jesús, el Cristo viviente.

    Jesucristo venció la muerte y resucitó, y gracias a que Él vive, todos nosotros volveremos a vivir. Gracias a que Él vive, no sólo en el tercer día, sino hoy en día y todos los días, podemos buscarlo.

¿Por qué tiene tanta importancia Jesucristo en la actualidad?
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