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Lindsey Stirling: lindsey stirling, violin girl, lindseystomp, Mormón.

Hola soy Lindsey Stirling

Acerca de mí

Durante toda mi niñez, mi familia tenía problemas económicos, sin embargo no cambiaría los años de pobreza de mi infancia por nada. Fue durante esos años que supe que un par de tijeras y un recipiente de pintura puede transformar una caja de cartón en una aventura en nave espacial a Marte; que un vestido rosado rasgado se puede convertir en un vestido de fiesta cuando te lo pones; y que comer un plato de cereal en el piso de la sala con mi papá era tiempo bien invertido. A pesar de las muchas limitaciones que podrían haberme encasillado, fueron esos años los que me enseñaron a soñar en grande, a trabajar arduamente y a disfrutar de los momentos sencillos de la vida. Desde entonces, he aprendido a tocar el violín, comencé la escuela de cine en la Universidad de Brigham Young, fui a una misión mormona a Nueva York, me gradué en BYU en terapia recreativa, y trabajé en centros de rehabilitación para adolescentes con problemas. Empecé mi carrera musical en 2010, cuando me presenté en “America’s got talent”. Los jueces y muchos otros “profesionales” en la industria de la música me dijeron que yo no era comercial y que nunca llegaría ser artista. Esa misma niña que alguna vez hizo cohetes con cajas, perseveró y aún sigue soñando en grande. A través de YouTube he ganado un millón de seguidores en todo el mundo. Ahora soy músico, doy conciertos en muchos lugares, y estoy haciendo realidad mi sueño.

Por qué soy mormón(a)

Hubo un tiempo en el que perdí todas mis aspiraciones, no tenía propósito, y empecé a odiarme a mí misma. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días fue una luz esencial que me ayudó a amarme otra vez. Siempre he creído que Dios tiene un plan para mí, pero fue mediante las Escrituras, por medio de la revelación personal y de las palabras de un profeta viviente, que fui capaz de llegar a saber que soy hija de Dios, y que el plan de Dios es un plan de felicidad. Eso cambió todo, tuve la oportunidad de descubrir lo que me apasionaba, recobré el deseo... el deseo de hacer todo de nuevo y me encontré con la alegría que se me había olvidado que podía sentir. Estoy muy agradecida por el Libro de Mormón, y yo sé que es verdadero. Cuando lo leo me siento bien y me siento más en paz. He encontrado respuestas a importantes preguntas personales y me ha permitido acercarme más a Jesucristo. Además, como resultado de mi fe, cuando vivo las normas de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días soy feliz y no puedo negarlo. Cuando las cosas “importantes” de la vida me abruman o me atemorizan, estoy muy agradecida de que puedo ir al templo, que puedo orar o leer las Escrituras y recuerdo lo que realmente es importante. En un mundo donde todo está cambiando, Dios nos ha dado algo para aferrarnos. Él no nos ha dejado solos aquí.

La manera en que vivo mi fe

La industria de la música tiene su propio set de estándares. No puedo recordar la infinidad de veces que me han ofrecido drogas tras bastidores o cuando me han invitado a participar en muchas otras actividades que podrían dañarme a mí o a otras personas. Vivo el Evangelio diariamente cuando tomo decisiones que me ayudan a permanecer firme en mis normas. Soy músico, y cuando me voy de gira, me encanta que en el autobús donde viajo hay un ambiente limpio, libre de drogas, respetuoso y seguro. He escuchado historias terribles sobre artistas que se ha ido de gira y el drama que se crea de inmediato. Sin embargo, debido a las normas que he establecido para mis viajes, no hay drama, y todos nos hemos convertido en buenos amigos que estamos viviendo los mejores momentos de nuestras vidas. En cualquier lugar del mundo que esté, busco una capilla de la Iglesia SUD para asistir el domingo, eso me hace sentir como si estuviera en casa.