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Hola soy Nadia

  • Nadia Deskins
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Acerca de mí

Nací en Londres, donde crecí hablando inglés y farsi. Heredé las tradiciones persas que fueron reforzadas y entretejidas en mi diario vivir mediante el idioma, la comida, la música, la poesía y el baile. Vine a América para estudiar una maestría en el campo de la terapia familiar. Trabajé como profesora, intérprete y como doblaje de voz en una radio; sin embargo, el ser mamá es mi verdadera profesión. Ninguna otra cosa que logre en este momento de mi vida será de mayor importancia que el de criar a mi familia. Soy esposa y madre de tiempo completo de tres hijos extraordinarios. Hago la lista de las cosas que se tienen que hacer, pero muy rara vez se logra; sin embargo, los tres logros más importantes son milagros que caminan, corren y saltan. Uno patina, el otro se balancea y el más pequeño es simplemente adorable y eso es suficiente logro para mí.

Por qué soy mormón(a)

Las enseñanzas fundamentales de Jesucristo van de la mano como las culturas persa y pakistaní en la que crecí. La esencia misma de estas culturas antiguas fomenta lo que Cristo enseñó, tal como mantenernos moralmente limpios y nutrir a la familia como una unidad esencial de la sociedad. Además, hacer del hogar un lugar donde uno puede recibir afección cálida, sentirse aceptado, seguro, amado y querido. Las enseñanzas de la Iglesia no son nuevas, tienen sus raíces de tradiciones antiguas de mi herencia. Siento una conexión especial con la cultura y la herencia espiritual cuando aprendo acerca de la vida de Cristo y Sus enseñanzas. Cuando recién conocí a los misioneros, las enseñanzas morales de la Iglesia me parecieron familiares. Aprendí que Dios es mi Padre Eterno, que me conoce y me ama como un padre ama a su hijo. Aprendí que la vida tiene un significado y un propósito. He tenido algunas experiencias que me inspiraron. He tomado la decisión de unirme a la Iglesia basada en la conexión interna que sentí con las enseñanzas que resonaron en mí. Desarrollé una relación personal con Dios, y sentí paz y claridad de las enseñanzas de Cristo. Llegué a comprender y saber que Cristo no es sólo un hombre bueno, o un profeta, sino un Ser divino que tiene una parte importante en mi vida. Invito a cualquiera que esté buscando la verdad a conocer a los misioneros, a leer y meditar las Escrituras, y a orar para preguntar a Dios si lo que les enseñan es verdad. El hacerlo me ha cambiado de una manera profunda, y ha traído paz, esperanza, claridad y felicidad a mi vida.

Historias personales

¿De qué manera podemos desarrollar mayor armonía en nuestro hogar?

Valoro la siguiente cita de la Proclamación para la Familia: ‘Los matrimonios y las familias que logran tener éxito se establecen y se mantienen sobre los principios de la fe, de la oración, del arrepentimiento, del perdón, del respeto, del amor, de la compasión, del trabajo y de las actividades recreativas edificantes’. El ser madre me motiva a ser mejor persona, saber que mis hijos me observan en cada movimiento, estoy motivada a vivir literalmente lo que creo. El tener hijos a menudo eleva el nivel de ruido en la casa lo más alto posible con llantos, gritos y quejas. Sin embargo, el apartar un tiempo para orar cada día, leer las Escrituras como familia y asistir a la Iglesia todas las semanas renueva la paz en el hogar.

La manera en que vivo mi fe

Mi fe se basa en las enseñanzas de Jesucristo, por eso me esfuerzo, o por lo menos trato, de llegar a ser mejor persona al aprender de Su vida, y tratar de hacer lo que Él haría en una situación en particular. Tuve la oportunidad de ser voluntaria en la Iglesia de mi comunidad, desde enseñar lecciones y dirigir la música hasta organizar actividades creativas. También tuve la oportunidad de ser voluntaria como misionera de tiempo completo en Escocia durante 18 meses.