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Hola soy Irene

  • Irene Monterroso
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Acerca de mí

Soy esposa y madre. De todos los roles de mi vida, siento que éstos dos son los más importantes. Me encanta estar compartiendo con mi familia, mis hermanos y padres. Hacer juntos actividades familiares y estar en mi casa. Me gusta saber que mi casa es un hogar en donde puedo sentir el amor de todos y el de mi Padre Celestial. La música es también parte importante de mi vida. Creo que no es solamente una profesión, es algo que amo hacer. Me siento muy bendecida al poder trabajar en algo que me satisface tanto. Todos los días ensayo junto a la Orquesta Sinfónica Nacional música muy hermosa. Me siento conectada a un mundo más grande, lleno de emociones. Lleno de historias que pasaron y personas que viven ahora y que vivieron hace mucho tiempo. ¡Al estar embarazada, puedo compartir ese mundo especial con mi bebé! Agradezco mucho tener un esposo que me apoya en todas las facetas de mi vida. También me siento feliz por la hija tan especial que nos ha enviado el Señor . Me encanta aprender con ella, hacer actividades de estimulación temprana, enseñarle violín y llevarla a sus clases de piano. ¡Bueno, es una niña hiperactiva, supongo que no hay más que seguirle el paso a tanta energía! Siento una fuerte conexión y respeto hacia la naturaleza al vivir en un país con paisajes y ambientes tan hermosos. La lectura, la visita a lugares bellos de nuestro país, el ejercicio y la meditación (los escasos minutos que se pueden en una vida un poco ajetreada) completan el resto de mi tiempo.

Por qué soy mormón(a)

Mis creencias y la vida que llevo dentro de la iglesia son muy importantes para mí. Ahora que tengo una familia propia y que soy corresponsable de ella, valoro mucho más el conocimiento que tengo de mi vida aquí en la Tierra, de dónde vengo y hacia dónde voy. En ese sentido, una perspectiva más amplia de mi propósito en la vida, me ayuda a continuar hacia delante con las prioridades bien definidas. El saber que mi familia, al igual que todas las familias, tiene el potencial de llegar a ser eterna y vivir con nuestro Padre Celestial para siempre, me llena de gran gozo. Hace que de todos los aspectos de mi vida, éste sea el más importante. No importa nada más, ni la fama, ni el dinero, ni siquiera el éxito profesional, si mi familia no puede estar conmigo por la eternidad. Nuestro pasar por la Tierra tiene que ir enfocado a engrandecer el amor hacia los demás y qué mejor manera de empezar, que con nuestros más allegados. El saber lo que nuestro Padre Celestial ha hecho por nosotros al demostrarnos su gran amor por medio de su hijo Jesucristo, me llena de sentimientos muy profundos de humildad y agradecimiento. No tengo como devolver ése gran favor. Pero, si puedo tratar de llevar una vida digna de él. Agradezco su evangelio en mi vida y todo lo que diariamente puedo aprender. Me siento confortada al saber que soy una hija de Dios y que puedo escuchar consejos sabios para poder guiar mi vida y la de mi familia a través de ésta experiencia terrenal. Me siento bendecida al saber que puedo comunicarme con nuestro Padre por medio de la oración. Agradezco que Jesucristo sea mi amigo, aunque siempre soy yo la que falla y se aleja. Sé que El es paciente conmigo y me espera para continuar juntos. Agradezco que me deje caminar junto a su lado y que muchas veces me cargue en sus brazos.

La manera en que vivo mi fe

En la capilla los domingos, soy la maestra de la clase de guardería. Es la clase de niños de 18 meses a 3 años. Mi hija es parte de éste grupo. Tenemos lecciones muy especiales y tiernas. Ellos escuchan con atención como si estuviran recordando algo que hace poco vivieron en el cielo. También disfruto mucho visitando otras mujeres que llamamamos hermanas dentro de la iglesia. Es precioso ver como dentro de un grupo eclesiástico pueden existir mujeres tan distintas y sin embargo, todas aprendemos mucho unas de otras. Recibimos y damos consuelo. Me encanta asistir a las actividades de la iglesia entre semana. Cuando vamos en familia recuerdo cuando era pequeña y asistía con mis padres y hermanos. Eran momentos felices. También vamos al templo que es un lugar distinto a la capilla. En el templo, hemos hecho convenios sagrados y personales con Dios. Siento mucha paz en éste lugar santo. Llego con muchas inquietudes y salgo consolada. Sobre todo, recuerdo constantemente quién soy y ruego por inspiración para pode guiar mi vida y la de mi familia. Tengo preciosas memorias del tiempo que serví como obrera antes de tener hijos. Por último, el conocimiento musical que tengo, me ha ayudado a contribuir dentro de la Iglesia. He tocado los himnos en las reuniones dominicales junto con mi hermana que toca el clarinete. También, he dirigido un coro lleno de hermanos muy especiales y devotos. Nuestro coro no es un coro de personas profesionales que se dediquen al canto, ni yo una directora profesional... la viola la toco muy bien, pero dirigir es otro mundo! Es un coro lleno de admirables personas con deseos de entregar su corazón y de adorar al Señor. Hemos trabajado muy duro y siempre me impresiona como todo sale bien cuando nos presentamos con el coro en las reuniones. Es como si el señor soplara y con su aliento todo sonara muy hermoso. Como músico profesional a veces no lo entiendo… como hija de Dios, sé que son los pequeños milagros que se efectúan en nuestras vidas.