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La Iglesia de Cristo

La Iglesia de Jesucristo

A cambio de seguir la senda de Jesucristo, Él nos hace muchas promesas, dos de las cuales son: responder a nuestras oraciones y el descanso para nuestra alma. A todos nos viene bien un poco de descanso. Todos tenemos problemas. Él nos dice a todos nosotros: Líbrense de sus cargas. Dejen que yo las lleve. Salgan de la oscuridad y vengan a la luz. Él también promete paz. “La paz os dejo, mi paz os doy… No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo” (Juan 14:27).

La guía que conduce a nuestro Padre Celestial y a Su Hijo Jesucristo se encuentra en el Evangelio restaurado y lo enseña La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Comienza con ser bautizado en el redil de Cristo para participar de Sus ordenanzas sagradas y de la hermandad de Su Iglesia. Continúa con una amorosa congregación cuyo fin es edificar y ser edificado, y finalmente ser salvo en el reino de Dios.

Nuestros miembros

Es difícil de imaginarlo, considerando que la Iglesia fue establecida en 1830 con sólo una pequeña congregación de unos pocos miembros. A pesar de lo que muchos piensan, hoy en día únicamente un 14 por ciento de sus miembros viven en Utah y más de la mitad viven fuera de los Estados Unidos. La Iglesia tiene cerca de 30.000 congregaciones y más de 130 templos en todo el mundo. Publica revistas mensuales en 50 idiomas y ha impreso más de 100 millones de ejemplares del Libro de Mormón en más de 93 idiomas. Gracias a los más de 50.000 misioneros que sirven en 162 países, el número de miembros sigue en aumento. Nos reunimos cada domingo en congregaciones locales conocidas como barrios o ramas para adorar y aprender. Los obispos o los presidentes de rama dedican muchas horas a la semana de forma voluntaria para guiar a su congregación sin recibir remuneración.

Conozca a nuestra gente

El servicio en la Iglesia

Digamos que nuestra vecina está muy enferma, Entonces ella ora con fervor para que Dios le ayude a mejorarse, le dé paz y pueda atender a sus hijos. Dios escucha sus oraciones y envía a uno de nosotros para ayudarla. Si escuchamos Sus susurros, sabremos que tenemos que visitarla, que necesita ayuda con sus hijos y tal vez una comida recién hecha. Al servirnos el uno al otro servimos a Dios. También prestamos servicio voluntario dentro de nuestras congregaciones, al hacer cosas como enseñar clases en la Escuela Dominical, trabajar con los jóvenes, organizar proyectos de servicio y cuidar de los edificios.

Las bendiciones de los templos

Por_que_los_mormones_contryen_templos_thumbPor qué los mormones contruyen templos 03:14

¿Qué mayor paz se puede tener que saber que uno puede vivir con su familia después de morir? El propósito central de nuestros más de 130 santos templos es unir a las familias por la eternidad. Cuando un hombre y una mujer se casan en el templo, su matrimonio no terminará con la muerte sino que durará eternamente. En el templo los miembros también pueden efectuar importantes ordenanzas por sus familiares que ya hayan fallecido antes de tener la oportunidad de ser bautizados en la Iglesia. Esto significa que ellos aún pueden aceptar el plan de Dios incluso después que hayan fallecido. Todas las personas pueden visitar los jardines hermosamente diseñados de cualquiera de nuestros templos. También pueden asistir a los programas de puertas abiertas que se realizan antes de que un templo se dedique para su santa labor, tras lo cual solamente los miembros dignos de la Iglesia pueden entrar.

Un pueblo del convenio

Un convenio es un acuerdo solemne entre Dios y Sus hijos Al hacer promesas sagradas de guardar los mandamientos llegamos a ser un pueblo del convenio. El Salvador enseñó: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15 ). Él nos muestra Su amor al ayudarnos a regresar a Él. A fin de que los convenios tengan validez, participamos en ceremonias sagradas que se llaman ordenanzas y las efectúan aquellos que tienen la autoridad de Dios.

Jesús es bautizado por Juan La primera de ellas es el bautismo. El bautismo abre la puerta por donde se entra a la senda que nos llevará de regreso a Su presencia. Este convenio es un compromiso que hacemos de seguir a Jesucristo a lo largo de nuestra vida. Simboliza el final de nuestra vida anterior y el comienzo de una nueva como discípulos de Cristo. A medida que continuamos por la senda que nos lleva a Dios, hay otros convenios que aceptamos y otras ordenanzas que recibimos. Los hombres dignos pueden ser ordenados al sacerdocio. En nuestros templos, uno de los convenios más importantes que hacemos es la ordenanza del matrimonio que une a un hombre y a una mujer por la eternidad. De ese modo, los hijos que ellos tengan pueden formar parte de su familia eterna.

Aprenda más sobre los mandamientos de Dios

El estudio de las Escrituras

Es difícil imaginarse que algo que fue escrito hace más de mil años nos pueda ayudar en la actualidad. No obstante, dado que la sabiduría de Dios es eterna, podemos leer las Escrituras y aplicar sus enseñanzas hoy en día. Ellas son una guía que nos ayuda a afrontar las dificultades de la vida. También son la mejor literatura inspiradora de todos los tiempos, brindan esperanza y consuelo para cada situación. Dios nos pide que estudiemos las Escrituras a fin de que sepamos Su voluntad. Los siguientes son los libros que reconocemos como Escrituras: la Santa Biblia, el Libro de "Mormón, " Doctrina y Convenios y la Perla de Gran Precio.

Más sobre el Libro de Mormón y la Biblia

Orar a menudo

Cualquier persona puede orar, en cualquier parte y en cualquier momento. Ya sea que estemos arrodillados, sentados o de pie; en voz alta o en silencio; en grupo o solos, Dios nos escuchará y nos contestará. Orar es algo tan sencillo y fácil que tal vez no valoremos el privilegio que representa. Es una línea directa de comunicación con nuestro Padre Celestial quien desea ayudarnos con todos nuestros problemas y preguntas. Si bien Él no nos contesta de inmediato o de la manera que esperamos, creemos en el pasaje de las Escrituras que dice: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7).

Apoyar a nuestros líderes

Se les llama Mormones a los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, los cuales tienen el compromiso de cumplir y seguir la voluntad de Dios, la cual se da a conocer mediante Su profeta y Sus apóstoles. Esto quiere decir que escuchamos las palabras de ellos con espíritu de oración, los apoyamos y oramos por su bienestar. Tanto mujeres como hombres prestan servicio en misiones, ocupan cargos de liderazgo, participan en consejos de líderes, y enseñan y oran a menudo en los servicios de adoración de las congregaciones. Las mujeres dirigen diversas organizaciones mundiales dentro de la Iglesia, tal como la Sociedad de Socorro, que es la organización más grande de mujeres en el mundo; la organización de las Mujeres Jóvenes, que brinda servicio a las jovencitas de 12 a 18 años; y la organización de la Primaria, que enseña a los niños de 18 meses a 12 años. Las oportunidades de servir son casi infinitas y, al trabajar juntos, los hombres y las mujeres de la Iglesia se esfuerzan por responder al llamado del Salvador, quien pidió a Sus discípulos que apacentaran Sus ovejas (Juan 21:16–17).

Estar preparados

Parece que casi cada semana nos enteramos de un nuevo desastre que ocurre en alguna parte del mundo. Sin embargo, los desastres también pueden ocurrir dentro de las paredes de nuestro hogar. Las calamidades como la pérdida del empleo, una deuda abrumadora, una lesión seria, una hipoteca que ya no podemos pagar , etc. Creemos en estar lo más preparados posible para tales situaciones. Por ejemplo, se nos aconseja tener un almacenamiento adecuado de alimentos, agua potable y ahorros.

Ayuda humanitaria y servicios de bienestar

Cuando los terremotos y las inundaciones causan estragos en alguna parte del mundo, la Iglesia casi siempre hace acto de presencia para ofrecer la ayuda que han aportado sus miembros. No hacemos distinciones de afiliación religiosa, origen étnico ni nacionalidad. Se ha brindado ayuda a 147 países, la cual asciende a cientos de millones de dólares cada año. Todo es parte del plan de Dios, que llevemos la cargas los unos de los otros y seamos Sus manos en la tierra. El programa de Bienestar de la Iglesia también ayuda a las personas necesitadas de su propio vecindario al ofrecer ayuda temporal en forma de alimentos, ropa y búsqueda de empleo. A los que reciben ayuda se les da la oportunidad de trabajar a cambio de ella, cuando es posible.

El diezmo y las ofrendas de ayuno

El Señor nos ha aconsejado que paguemos la décima parte de nuestros ingresos para que se utilice en Su Iglesia aquí en la tierra. El clero de la Iglesia no recibe remuneración alguna. El Señor promete grandes bendiciones a los que paguen el diezmo. El pago del diezmo es también una forma de demostrar que los bienes materiales y el acumular riqueza no son los objetivos fundamentales de nuestra existencia. El pago del diezmo no es algo nuevo. Es algo que ha existido desde los tiempos del Antiguo Testamento antes de que naciera Cristo (véase Malaquías 3:8-10). Una vez al mes, nos abstenemos de ingerir alimentos y bebidas durante dos comidas consecutivas y contribuimos con una ofrenda de ayuno que equivale, por lo menos, al costo de esas dos comidas. Los obispos utilizan esos donativos para atender a los necesitados en su área local.

Proclamar Su palabra

A eso se dedican nuestros más de 50.000 misioneros de tiempo completo. Es probable que los haya visto en las calles de su ciudad. Son inconfundibles, ya que van de a dos, los varones visten trajes oscuros y las mujeres usan vestidos o faldas, y llevan placas de identificación con el nombre. La mayoría de ellos son jóvenes menores de 25 años, aunque hay muchas personas mayores jubiladas que también deciden prestar servicio. Su responsabilidad y dedicación son impresionantes si se considera que la mayoría de ellos sirven entre 18 y 24 meses y se costean los gastos de su misión, excepto los del transporte para ir y regresar de su lugar de servicio. “¡Han sido los mejores dos años de mi vida!” es una expresión común que se escucha decir a los ex misioneros.

También predicamos y enseñamos la palabra de Cristo en el hogar, en nuestros vecindarios y en nuestras congregaciones. En nuestra Iglesia, todos los mormones, incluso los niños y adolescentes, dan discursos sobre temas del Evangelio desde el púlpito. Enseñamos lecciones sobre el Evangelio en la Primaria (la organización de los niños), los Hombres Jóvenes y las Mujeres Jóvenes (nuestros jóvenes).

Enseñamos lecciones sobre el Evangelio en la Primaria (la organización de los niños), los Hombres Jóvenes y las Mujeres Jóvenes (las organizaciones de los jóvenes), la Sociedad de Socorro (para las mujeres adultas) y el Sacerdocio (para los hombres). Impartimos clases de educación religiosa durante la semana a miembros adolescentes y de edad universitaria. Propagar el mensaje de Dios mediante nuestras palabras y nuestros actos es una parte integral de nuestra vida.

Conozca a los misioneros mormones de su localidad

Ayudar al prójimo

Proclamamos la palabra de Dios cuando hacemos Su obra. Esto significa que ampliamos nuestro alcance más allá de las fronteras de nuestras congregaciones. También implica cosas como brindar servicio comunitario y ayudar a los pobres y necesitados. Cristo dijo:

“En cuanto lo hicisteis a uno de éstos, mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (Mateo 25:40 ).

Los primeros miembros de la Iglesia soportaron mucha persecución debido a que las demás personas los consideraban una amenaza en los aspectos comercial, político y religioso. Aún en la actualidad, algunas personas se burlan de nosotros debido a nuestras creencias que son totalmente fuera de lo común, como abstenerse del alcohol, permanecer castos antes de casarnos y usar ropa modesta. Nuestros líderes de la Iglesia siempre nos alientan a traer a otras personas al redil, a respetar y a admirar las religiones del mundo, y nos advierten de no actuar con arrogancias.

Historia familiar

“¿Por qué se interesan tanto en la historia familiar?”, se nos pregunta con frecuencia. Se debe a que creemos que las bendiciones supremas de nuestros templos son las ceremonias que unen a hombres, mujeres e hijos en relaciones familiares eternas. Deseamos que todos tengan la oportunidad de disfrutarlas, incluso nuestros antepasados ya fallecidos, así que efectuamos esas y otras ordenanzas del templo, y actuamos como representantes de ellos. De ese modo, las personas fallecidas que se encuentran en el mundo de los espíritus tienen la oportunidad de aceptar o rechazar las ordenanzas que se efectúan en su favor. En consecuencia, la investigación genealógica o de historia familiar es el precedente esencial para la obra del templo por las personas fallecidas.

Como reconocemos que millones de personas de todo el mundo tienen sus propios motivos para interesarse en la historia familiar, ponemos a disposición de todas las personas, de manera gratuita, nuestras colecciones de registros que hemos microfilmado y digitalizado. De hecho, la Biblioteca de Historia Familiar de Salt Lake City, Utah, es la biblioteca genealógica más grande del mundo y proporciona acceso a muchas colecciones de registros de más de dos mil millones de nombres de personas fallecidas. También operamos uno de los servicios más populares de genealogía gratuitos que se ofrecen en línea, sin costo alguno, en el sitio new.familysearch.org. El sitio contiene mil millones de nombres provenientes de más de 110 países y territorios e incluye, entre otros registros, el censo de Estados Unidos de 1880, el censo de Canadá de 1881, el censo de Gran Bretaña de 1881, la base de datos de la isla Ellis y la base de datos de Freedman’s Bank.

¿Por qué es importante la historia familiar?